En mayo, el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la UE informó sobre la detección de hasta cinco materias activas cuyo uso está prohibido en la agricultura comunitaria

Las organizaciones agrarias han vuelto a centrar la atención en los controles alimentarios dentro de la Unión Europea. La Asociación Valenciana de Agricultores ha solicitado a Bruselas un aumento en la supervisión de las importaciones provenientes de terceros países, en particular de Egipto, luego de que se detectaran varias sustancias fitosanitarias prohibidas en productos hortofrutícolas destinados al mercado comunitario.
Esta entidad considera que estas infracciones constituyen un riesgo sanitario para el consumidor, y ha denunciado una competencia que juzga desigual frente a los productores europeos.
PUBLICIDAD
Esta solicitud se produce después de que el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (Rasff) notificara en mayo la presencia de hasta cinco materias activas cuyo uso está vetado en la agricultura de la UE. Entre ellas se encuentran sustancias como dimetoato, oxamyl, clothianidin, chlorpyrifos e imidacloprid, detectadas en frutas y hortalizas provenientes de Egipto con intención de entrar al mercado europeo.
De acuerdo con las alertas registradas, dos lotes de naranjas egipcias fueron rechazados en Países Bajos por contener residuos de dimetoato y oxamyl. Del mismo modo, las autoridades europeas bloquearon la entrada de varios envíos de limones tras hallar restos de clothianidin y chlorpyrifos. A estas incidencias se sumó una notificación emitida desde Italia relacionada con melocotones importados desde Egipto que contenían varios de estos compuestos prohibidos simultáneamente.
PUBLICIDAD
Los controles también alcanzaron otras producciones agrícolas. En concreto, varios lotes de tomates procedentes de Egipto fueron rechazados por contener residuos de chlorpyrifos, una sustancia retirada de la agricultura europea debido a sus posibles efectos adversos para la salud humana. Para AVA-Asaja, estos episodios ponen de manifiesto la urgencia de reforzar las inspecciones tanto en los orígenes como en los puntos de acceso a la Unión Europea.
Alertas en productos de Turquía, Pakistán y Perú
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la implementación de un paquete de medidas para abordar el reto «urgente» de la renovación generacional en la agricultura y ganadería españolas, mediante la creación de Tierra Joven, una plataforma dedicada a la información y movilización de tierras agrícolas. (Europa Press/La Moncloa)
La organización agraria destaca que Egipto no es el único país con numerosas incidencias en los últimos meses. Turquía también figura entre los territorios con un alto número de alertas alimentarias notificadas por el sistema europeo. En mayo, varios cargamentos de pimientos fueron rechazados por contener residuos de sustancias como cyflumetofen, fosthiazato y formetanato, mientras que algunos lotes de tomates mostraron restos de indoxacarb, otro producto fitosanitario prohibido en la UE.
PUBLICIDAD
Las alertas del RASFF también afectaron a otros países exportadores. Pakistán registró avisos relacionados con arroz basmati que contenía residuos de clothianidin, acetamiprid y chlorpyrifos. Por su parte, Perú se vinculó a partidas de aguacates con niveles elevados de cadmio, mientras que Vietnam y China sumaron varias notificaciones en el sistema europeo de vigilancia alimentaria.
Desde AVA-Asaja han señalado que esta situación evidencia las diferencias regulatorias entre los productores europeos y algunos competidores internacionales. Los agricultores comunitarios deben cumplir estrictas normas respecto al uso de productos fitosanitarios, trazabilidad, sostenibilidad y seguridad alimentaria, en contraste con ciertos países terceros que pueden emplear sustancias prohibidas en el territorio europeo.
PUBLICIDAD
El presidente de la organización, Cristóbal Aguado, ha defendido que los alimentos cultivados en Europa brindan mayores garantías a los consumidores. Según él, además de cumplir con algunos de los estándares más estrictos del mundo, los productos europeos ofrecen beneficios asociados a su proximidad geográfica, frescura y menor impacto medioambiental derivado del transporte.
La asociación agraria ha insistido en que las importaciones procedentes de mercados distantes no solo presentan riesgos desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, sino que también generan una huella de carbono superior debido a las largas distancias recorridas hasta los puntos de venta europeos. En este marco, han reclamado una revisión de los mecanismos de control para asegurar que todos los productos que ingresan al mercado único cumplan los mismos requisitos impuestos a los productores locales.
PUBLICIDAD

