Análisis detallado de los fallos de Sergio Scariolo en una temporada afectada por lesiones

Scariolo, durante el tercer partido entre el Real Madrid y La Laguna Tenerife. El italiano no ha logrado optimizar las prestaciones defensivas ni aprovechar al máximo a todos sus jugadores.

Más información: El Madrid queda eliminado ante el Tenerife en cuartos de final de los playoffs de la ACB y finaliza la temporada sin títulos

Después de 15 años, la sección de baloncesto del Real Madrid no terminaba una campaña sin conquistar ningún trofeo. El conjunto blanco, máximo líder en la liga regular, sufrió un histórico traspié al ser eliminado en los cuartos de final del playoff de la Liga Endesa por La Laguna Tenerife, cuarto clasificado en octavo lugar. Las críticas se centran en el banquillo.

A Scariolo, la dirección deportiva le facilitó una plantilla robusta y numerosa para competir por todos los títulos. No obstante, el 6 de junio la temporada del Madrid terminó oficialmente.

Con las renovaciones de Tavares y Hezonja, incorporaciones como Trey Lyles y el regreso de Usman Garuba, el técnico de Brescia inició perdiendo la final de la Supercopa frente al Valencia Basket (98-94) y cayó ante el Kosner Baskonia en la final de la Copa del Rey por 100-89. Sin Garuba, Len ni Tavares, la Euroliga se escapó en la final ante Olympiacos (92-85).

Las incorporaciones de última hora de Yurtseven y Sissoko no lograron corregir un rendimiento defensivo muy deficiente que el Real Madrid arrastra desde el inicio de la temporada.

También se destaca a Luis Guil, mano derecha de Scariolo y especialista en defensa, que ha estado ausente durante gran parte del curso.

En el tercer partido de la serie contra el equipo tinerfeño reaparecieron los mismos fallos que se vieron en el primero. Un equipo dirigido por Txus Vidorreta con una plantilla veterana, cuya media de edad es de 31,7 años.

En el Movistar Arena brillaron jugadores como Marcelinho Huertas (43 años), Doornekamp (40), Patty Mills (37), Abromaitis (36), Thomas Scrubb (34), Joan Sastre (34), Jaime Fernández (33) y Yebo (30 años).

Sin margen de maniobra

Desde que Pablo Laso llegó en 2011, el Real Madrid conquistó al menos un título por temporada durante 15 campañas seguidas, sumando 28 en total. Esta cifra evidencia la estabilidad y el dominio de una de las etapas más exitosas en la sección.

Dicho récord se rompió de manera abrupta con la sorpresiva eliminación ante La Laguna Tenerife en el último trofeo disputado.

La presión recae directamente sobre Sergio Scariolo, cuyo futuro es incierto durante su segunda etapa al frente del banquillo, que también ocupó entre 1999 y 2002. Esta temporada es la tercera sin títulos en los cuatro cursos que ha dirigido al Madrid, a pesar de la fuerte inversión realizada en la plantilla.

El italiano se encuentra en una situación delicada. Al ser consultado sobre su continuidad tras la eliminación contra Tenerife, respondió: «Yo tengo tres años de contrato y esa es una pregunta para el club».

Sergio Scariolo, durante el partido contra Joventut.

Sergio Scariolo, durante el partido contra Joventut. EFE

Sergio Rodríguez, director deportivo, enfrenta una situación complicada. Se avecinan decisiones difíciles que probablemente no serán favorables para el técnico italiano.

Esta temporada suma 86 partidos disputados por el Real Madrid bajo la dirección de Scariolo, con 58 victorias, 28 derrotas y sin títulos. Un 67% de triunfos, la peor tasa en una década, desde la temporada 2015-16.

Para la entidad, que no renovó a Chus Mateo tras ganar la Liga el año pasado, esta campaña representa un examen. Tras la derrota en la Supercopa, la Copa marcó un punto aún más bajo con su segunda final perdida. El repunte llegó con la Final Four europea, aunque la derrota frente a Olympiacos es defendible dadas las circunstancias.

El italiano justificó la eliminación ante los laguneros señalando que las ausencias de Tavares, Garuba y Alex Len en la fase final implicaron que el equipo actual fuera muy diferente al que comenzó el curso. Sin embargo, se trata de un fracaso.

Se incorporaron Gabriele Procida, David Kramer, Andrés Feliz, Trey Lyles, Chuma Okeke, Theo Maledon, Izan Almansa, Alex Len y, finalmente, Omer Yurtseven y Mady Sissoko para luchar por todos los títulos.

No obstante, el joven internacional español, que firmó un contrato por cuatro años el pasado verano, ha tenido una participación testimonial: dos partidos en Euroliga, 14 en Liga Endesa y 15 en Liga U, donde promedia 13 puntos y 6,8 rebotes por encuentro.

Scariolo recibió todos los recursos para lograr un buen desempeño en la temporada, pero optó por priorizar la comodidad de sus jugadores sobre el rendimiento deportivo.

Se precipitaron sus palabras del 23 de abril: «No recuerdo una temporada con tan pocos problemas musculares. Estamos donde queríamos […] Puedes jugar 20 partidos de 5 minutos o 10 de 35 y esta última opción es mucho más exigente. No es tanto la cantidad de partidos, sino la reacción de cada cuerpo», declaró en entrevista para el diario AS.

«Es una cuestión científica y las decisiones dependen casi exclusivamente del área biomédica. Intento seguir sus indicaciones sobre los minutos consecutivos recomendados y totales para cada jugador. Claro que hay momentos en los que no es posible, pero me esfuerzo por respetar sus pautas».

Su método con ‘Excel’ falló, y las dificultades físicas de las últimas semanas se sumaron a la inconsistencia en el juego y el mal desempeño fuera de casa a lo largo de toda la temporada.

Scariolo, en la cuerda floja

Otra evidencia esta temporada ha sido el debilitado juego interior. Tavares, uno de los jugadores con más minutos, sufrió una lesión en el peor momento.

En un club como el Madrid, las justificaciones rara vez compensan la ausencia de títulos. Menos aún tras encadenar seis derrotas consecutivas en un mes en Liga (Breogán, Bilbao, Joventut, Baskonia, Manresa y La Laguna), una racha inédita y negativa que concluyó con la eliminación en cuartos de final.

La historia del club demuestra que el madridismo tolera derrotas puntuales, pero no años en blanco. Scariolo acumula ya tres temporadas sin títulos en sus cuatro cursos al mando del banquillo blanco, un fracaso que podría costarle su puesto.

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