El futbolista danés de 34 años pudo salir del campo por sus propios medios rumbo a la ambulancia y permanece en estado estable.
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Christian Eriksen volvió a provocar un nudo en la garganta del mundo futbolístico al desplomarse nuevamente sobre el césped con la camiseta de Dinamarca.
El mediocampista, de 34 años, se desplomó durante la segunda mitad del amistoso frente a Ucrania celebrado en Odense, reavivando inevitablemente el recuerdo del colapso cardíaco ocurrido en la Eurocopa de 2021 que conmocionó al mundo.
El suceso tuvo lugar alrededor del minuto 60, cuando el centrocampista cayó sin choque cerca del círculo central, obligando a detener el partido de inmediato y la rápida intervención de los servicios médicos.
Las reacciones de los jugadores daneses y ucranianos, muchos con las manos en la cabeza y rodeando a Eriksen para proteger su privacidad, recuperaron imágenes que nadie deseaba revivir con Eriksen en el centro de atención.
El árbitro optó por suspender definitivamente el encuentro tras más de quince minutos de atención en el campo, mientras el estadio quedó sumido en un profundo silencio.
El marcador electrónico del estadio informa sobre el estado de Eriksen tras salir en ambulancia. EFE
A diferencia del incidente ocurrido hace cinco años en el Parken de Copenhague, cuando sufrió una parada cardíaca durante un partido de Eurocopa contra Finlandia y debió ser reanimado en el mismo terreno de juego, en esta ocasión Eriksen recobró la conciencia y pudo abandonar el campo por sí mismo rumbo a la ambulancia.
La Federación Danesa informó posteriormente que el jugador permanece consciente y, dentro de la gravedad del caso, en condición estable, aguardando pruebas adicionales en el hospital para identificar la causa exacta de este nuevo episodio.
Actuando con un desfibrilador
La historia de Eriksen representa uno de los ejemplos más destacados de resiliencia en el fútbol actual.
Tras el paro cardíaco sufrido en 2021, se le implantó un desfibrilador interno y, en contra de las expectativas iniciales, regresó al máximo nivel, jugó en la Premier League y volvió a comandar a Dinamarca en importantes torneos.
Este nuevo desmayo vuelve a plantear el debate sobre los límites médicos y deportivos ligados a su figura y genera dudas sobre la continuidad de su carrera en la élite.
En esta ocasión, el foco vuelve a desplazarse del resultado deportivo hacia la salud de un jugador que se ha transformado en un símbolo de supervivencia, mientras Dinamarca y el fútbol europeo esperan con atención noticias más precisas sobre su evolución.

