Ismael Olmedo, CEO de Captoplastic: «Las depuradoras tradicionales no eliminan microplásticos, solo desplazan el problema»

Ismael Olmedo, CEO de Captoplastic: "Las depuradoras convencionales no eliminan los microplásticos, solo mueven el problema de sitio"

Son partículas diminutas, casi imperceptibles a simple vista, presentes en ambientes variados como océanos, ríos, suelos agrícolas e incluso en seres humanos. Los microplásticos se han convertido en una preocupación ambiental y sanitaria fundamental del siglo XXI, constituyendo uno de los desafíos más complejos para una gestión sostenible del agua.

Estas partículas plásticas, con un tamaño inferior a 5 milímetros, provienen de múltiples fuentes. Pueden originarse por la degradación de desechos plásticos o resultar de actividades cotidianas como conducir vehículos o lavar ropa. Frente a esta problemática creciente, han emergido propuestas novedosas, como la de la pyme española Captoplastic, que se enfoca en reducir la presencia de estos contaminantes eliminándolos totalmente del entorno.

Este fenómeno afecta directamente a la vida diaria, aun cuando no siempre se tenga plena conciencia de ello. Aunque la Unión Europea ya reconoce a los microplásticos como un contaminante emergente e impulsa sistemas para su medición y seguimiento, no existe aún una obligación que imponga su erradicación en las estaciones depuradoras de aguas residuales.

Impacto en la salud humana

La cuestión es evidente y se plantea con frecuencia: ¿Qué efectos tienen los microplásticos que ya están presentes en el organismo? No solo se sabe que se ingieren casi diariamente, sino que «se han detectado microplásticos en la placenta, el cerebro y la piel… Sin embargo, todavía no ha transcurrido el tiempo necesario para entender sus efectos en el cuerpo humano», explica Ismael Olmedo, CEO de Captoplastic, en una entrevista.

La comunidad científica coincide en que, aunque existe una evidencia creciente sobre la exposición humana a estos compuestos, los posibles impactos a largo plazo en la salud permanecen inciertos y aún no hay una conclusión común y definitiva respecto a los efectos específicos.

Más allá de la regulación

La normativa desempeña un papel clave en este combate, pero por sí sola no será suficiente para solventar el problema. Resultará indispensable seguir desarrollando tecnologías que afronten desafíos como la reutilización de agua y la gestión de lodos. Conforme el agua regenerada cobra mayor protagonismo para riego, usos urbanos o aplicaciones industriales, crece la necesidad de eliminar microplásticos de forma eficaz, evitando simplemente trasladar la contaminación de un ámbito ambiental a otro sin que llegue a desaparecer.

Captoplastic: experticia en medio ambiente

Al profundizar en el sector ambiental y específicamente en España, se destaca la mencionada empresa Captoplastic, una pyme establecida en 2020 basada en una patente desarrollada por la Universidad Autónoma de Madrid.

Actualmente, esta empresa impulsa una tecnología dirigida a capturar y eliminar microplásticos: «Las depuradoras tradicionales solo trasladan el problema. Extraen los microplásticos del agua y los incorporan en los lodos… lo que significa que el contaminante no desaparece, solo se reubica en el medio», señala Ismael Olmedo.

«Las depuradoras no eliminan los microplásticos: simplemente los cambian de lugar»

Vías de ingreso de los microplásticos a las depuradoras

Como se ha mencionado, no existe una única fuente de microplásticos, sino varias procedencias:

Una fuente importante son las fibras textiles desprendidas durante el lavado de prendas sintéticas. Cada lavado libera partículas microscópicas que viajan por los sistemas de alcantarillado.

Además, el desgaste de los neumáticos es identificado en numerosos estudios como una de las principales fuentes de partículas plásticas en áreas urbanas. Ante las lluvias, estos residuos son arrastrados hacia las redes de drenaje.

También contribuyen a esta contaminación los envases plásticos degradados, ciertos productos cosméticos e higiénicos, así como diversos materiales de uso cotidiano que liberan partículas durante su vida útil.

El destino mayoritario de estos contaminantes son las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), que están diseñadas para eliminar materia orgánica, sólidos y otros contaminantes presentes en el agua antes de devolverla al medio natural o reutilizarla.

El reto que plantean los microplásticos

Según explica el CEO, en una depuración convencional entre el 70% y 75% de los microplásticos quedan atrapados en los lodos generados durante el tratamiento. Esto implica que gran parte de la contaminación no se elimina, sino que se traslada. «Es parecido a un pez que se muerde la cola, ya que las partículas de plástico no se degradan y permanecen presentes», comenta.

Los lodos de depuración se gestionan según la normativa y estrategias locales, pero lo más común es su uso en agricultura, compostaje o incineración.

Desde el punto de vista medioambiental, esta situación representa un desafío. Si los microplásticos persisten en los lodos aplicados posteriormente en agricultura o compostaje, una fracción de estas partículas puede reintroducirse en el entorno. El desafío no es solo retirarlos del agua, sino también impedir que sigan circulando en otros compartimentos ambientales.

En países como España, donde la escasez de agua es una preocupación creciente, el agua regenerada se utiliza cada vez más para riego, uso urbano y diversas aplicaciones industriales, lo que representa tanto una solución como un problema si no se filtran adecuadamente los microplásticos.

Garantizar que esa agua tenga la menor cantidad posible de microplásticos es un tema que comienza a ganar importancia en el sector del tratamiento de aguas.

La innovación tecnológica de Captoplastic

Este proyecto nació a partir de una patente generada en la Universidad Autónoma de Madrid, donde se trabajaba en métodos para separar microplásticos de corrientes acuosas. Este sistema se basa en un concepto relativamente sencillo, aunque desde el punto de vista tecnológico y económico presenta desafíos.

Primero, se añade al agua una sustancia captadora que se adhiere a los microplásticos. Una vez unidos, estos adquieren propiedades magnéticas que facilitan su separación mediante una máquina diseñada para este fin. Posteriormente, los microplásticos quedan aislados para su gestión.

Lo notable es que, a diferencia de otras tecnologías aplicadas en la fase de formación de lodos, Captoplastic se enfoca en etapas tempranas del tratamiento de aguas residuales.

La planta piloto

La validación de cualquier tecnología ambiental depende de su desempeño fuera del laboratorio, algo que hasta ahora ha mostrado resultados favorables: «Hemos avanzado desde una planta inicial de 30 litros por hora hasta esta que opera con 100.000 litros». Esta instalación está ubicada en la depuradora Arroyo del Soto, en Móstoles (Madrid), y equivale a unos 2.400 metros cúbicos diarios.

Actualmente, la planta está en fase de puesta en marcha y ajuste operativo, aunque ya se observa que los rendimientos superan el 80% en la captura de microplásticos en condiciones reales (fuera del laboratorio).

El verdadero reto se presentará al escalar esta tecnología para que funcione en instalaciones de gran capacidad y a costos económicos viables.

«Una tecnología española elimina más del 80% de los microplásticos».

Convertir residuo en recurso

La captura de microplásticos es solo la etapa inicial del plan, ya que la empresa también explora opciones para evitar su destrucción directa y darles una reutilización. Entre las alternativas consideradas se encuentra su incorporación en materiales para fabricar mobiliario urbano, marquesinas, bancos o tapas de alcantarilla.

Aunque estas opciones requieren evaluación técnica, económica y ambiental, ejemplifican cómo la economía circular pretende transformar residuos contaminantes en recursos con una segunda vida útil.

El siguiente desafío: acción en el hogar

La gestión del agua es crucial, pero gestionarla en el hogar también representa un desafío interesante: «Hemos firmado un acuerdo con una empresa de Corporación Mondragón en España especializada en componentes para lavadoras domésticas y estamos desarrollando un mecanismo para integrar dentro de las lavadoras». Esta iniciativa busca eliminar los microplásticos en el momento de su generación, sin intervención adicional. Aunque aún es una meta, se considera que actuar en el origen puede ser más efectivo que intentar eliminarlos cuando ya están dispersos en grandes volúmenes de aguas residuales.

El desafío de purificar el agua

La contaminación por microplásticos es uno de los retos ambientales más complejos en la actualidad. Su dispersión amplia, persistencia en el entorno y la incertidumbre científica sobre sus efectos futuros hacen que este problema sea una prioridad creciente.

Frente a esta realidad, la innovación tecnológica surge como una herramienta necesaria, aunque insuficiente por sí sola.

Para combatir los microplásticos será indispensable combinar investigación científica, inversión pública y privada, desarrollo industrial, economía circular y marcos normativos que se ajusten a una realidad en rápida evolución.

La tecnología de Captoplastic no pretende resolver por completo este problema global, pero es un ejemplo de cómo la ciencia y la ingeniería pueden aportar nuevas soluciones a uno de los retos ambientales más complejos de nuestro tiempo.

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