Las claves
Óscar Puente, ministro de Transportes, destaca por sus declaraciones controvertidas y su habilidad para avivar debates políticos en las redes sociales.
Durante el incendio más grave en la historia de la Comunidad de Madrid, Puente señaló al PP por recortar servicios públicos y al mismo tiempo criticar al Gobierno mientras solicitaban ayuda.
También ha aprovechado otras catástrofes, como incendios en Almería y Castilla y León, así como emergencias meteorológicas en Valencia, para arremeter contra líderes del PP.
Su estilo combativo ha generado roces con figuras como Ayuso, Feijóo, Milei y varios alcaldes, participando en frecuentes disputas públicas.
Óscar Puente recuerda en cierto modo a Nicky Santoro, el matón de la película Casino. Gusta de llamar la atención, lanzar golpes y hacerse visible incluso en momentos que deberían reservarse para otros. En suma, es un hombre con ansias de protagonismo.
Un testigo presencial contó a EL ESPAÑOL una anécdota que ejemplifica la táctica de Puente cada vez que incendia las redes. La reveló en una charla con Félix Bolaños.
«Qué cosas dices, qué agresivo eres», le reprochó Bolaños a Puente respecto a sus tuits hirientes, «yo no podría». A lo que el vallisoletano respondió: «Por eso yo acaparo los telediarios y tú no«.
El viernes, cuando las llamas obligaban a evacuar a miles de habitantes de una decena de localidades madrileñas, Puente intentó acaparar atención en el telediario contaminando el ambiente con un mensaje en su incendiaria tribuna de X.
«Tenemos claro que la UME se ha convertido en el servicio de extinción de incendios de las comunidades gobernadas por el PP», escribió, «ellos disminuyen impuestos a los ricos, recortan los servicios públicos y luego exigen al Gobierno que arregle sus problemas».
Mientras Puente tuiteaba bajo el aire acondicionado del evento en el Colegio de Caminos, Isabel Díaz Ayuso respondía desde el Puesto Avanzado de Mando de Cenicientos, a donde se había desplazado para coordinar las labores contra lo que ya es «el incendio más grave en la historia de la Comunidad de Madrid«.
Ante las críticas del ministro de Transportes, la madrileña respondió señalando que las llamas representan «una catástrofe», la suma del viento forma «una tormenta perfecta» y que la prioridad es «proteger vidas, hogares, recuerdos y propiedades«.
Solo dedicó breves segundos al comentario de Puente: «el bufón que quiera calentar, allá con su conciencia«.
Pero Puente, maestro pirómano cuando se trata de incendiar redes sociales, se sintió aludido y volvió a arremeter contra la presidenta madrileña.
«De calentar el ambiente sabes bastante. Si hay una mamarracha, eres tú«, escribió. Además, criticó a los gobiernos autonómicos del PP.
«Firman acuerdos de gobierno negando el cambio climático. Reducen al mínimo los servicios de prevención y extinción de incendios. Luego llaman pidiendo ayuda al mismo gobierno al que insultan constantemente y cuya legitimidad desconocen. Y exigen que les apoyemos sin objeciones«, apuntó Puente, nuevamente en X.
No es la primera ocasión en que el ministro usa una tragedia para practicar la política más cruda.
Hace dos semanas, tras la muerte de 13 personas en el incendio de Los Gallardos, en Almería, Puente aprovechó para atacar a Alberto Núñez Feijóo.
«Parece que desean que Feijóo desfile también bajo palio, como el Caudillo. Spoiler: ni así lo conseguirá».
Aludía a las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, quien citando a San Agustín expresó: «Cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones. Y a los hechos me remito«.
La réplica del PP no tardó: «España lamenta a las víctimas de un incendio terrible y Óscar Puente causando vergüenza en Twitter. Le pedimos por respeto que hoy guarde silencio y cese la difusión de su odio«.
Ya en agosto, cuando los incendios asolaban Castilla y León y afectaban especialmente a la zona natural de Las Médulas, el ministro criticó que Alfonso Fernández Mañueco estuviera de vacaciones en Cádiz.
«¿Te comentó cómo está el tiempo en Cádiz? En CyL la situación arde», escribió Puente a Feijóo. «Dile a Mañueco que las vacaciones están sobrevaloradas. Que regrese de Cádiz a CyL, está quemándose de arriba a abajo. Anda. Quizás a ti te escuche».
Mañueco regresó al día siguiente de sus vacaciones, tras el uso que Puente hizo del sufrimiento de un pueblo afectado por las llamas para criticarlo.
Un mes después, en septiembre de 2025, se declaró alerta roja por lluvias intensas en Valencia. Puente escribió: «¿Ya reservó Mazón en El Ventorro?»
La frase hacía referencia al restaurante donde Carlos Mazón pasó varias horas el 29 de octubre de 2024, durante un trágico día de la dana.
Luego ironizó en otro tuit: «No se enfaden los fachitas«.
Tras la dana que causó la muerte de 229 personas, Óscar Puente consideró oportuno usar la tragedia para bromear sobre el franquismo.
Era Navidad de 2025, lo que evidencia que el ministro pirómano genera incendios políticos tanto en invierno como en verano, con frío o calor.
Después de que Feijóo entregara al juzgado los mensajes intercambiados con Mazón, Puente publicó una foto de Franco y Millán-Astray con la expresión inglesa «same vibes» (las mismas vibraciones).
Luego difundió un montaje que situaba a Feijóo y Mazón junto a ambos militares, acompañado del texto: «Ya decía yo que me sonaba».
Otras salidas de tono
El rencor de Óscar Puente hacia Isabel Díaz Ayuso tiene un recorrido prolongado.
El 14 de marzo de 2024, al referirse a Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña, Puente escribió: «Execrable es lo del testaferro con derecho a roce, Isabel. Dimite«.
El PP calificó el comentario como «repugnante y machista» y denunció que un integrante del Gobierno use la vida privada de una contrincante para desprestigiarla.
Dos meses después, Puente desató una crisis diplomática con Argentina al insinuar que Javier Milei podría haber estado bajo los efectos de alguna sustancia durante una aparición televisiva.
«No sé si antes o después de la ingesta de qué sustancias», declaró Puente durante un acto del PSOE en Salamanca.
La Presidencia argentina le acusó de «calumnias e injurias«, Feijóo pidió su dimisión y el episodio añadió tensión a unas relaciones bilaterales ya deterioradas.
En junio del mismo año, el blanco del odio de Puente fue Vito Quiles. Tras la publicación por parte del activista de la matrícula de un coche policial y la acusación de que Puente usó un coche oficial para asistir a un concierto, el ministro español lo llamó «saco de mierda».
«Me ocuparé personalmente de que lo pagues caro«, añadió, mostrando arrogancia.
Puente reconoció haber cometido un «exceso verbal«, aunque de inmediato volvió a llamar a Quiles «fascista» y «nazi«.
Tampoco los cargos del PP escaparon a sus descalificaciones. En octubre de 2024, tildó de «mentiroso» e «impresentable» al alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, y anunció que no volvería a reunirse con él, en medio de una disputa por inversiones ferroviarias y obras pendientes en la ciudad.
La lista es larga. Pero el problema no radica solo en el lenguaje empleado. Tampoco en que Puente sea el dirigente más belicoso de un Gobierno que practica la polarización como estrategia de supervivencia.
Lo que realmente importa es el contexto y el momento elegido.
Exigir responsabilidades es una cosa; usar incendios, alertas rojas o fallecidos como escenografía para una pelea de taberna es otra bien distinta.
Por eso sus arrebatos no se pueden pasar por alto como meros calentones; hay una repetición constante y una intención clara detrás de sus acciones.
«Por eso yo acaparo los telediarios y tú no«, le dijo a Bolaños.

