Vitinha, 26 años: «Mi padre siempre respetó mi decisión y es una gran fuente de apoyo en mi carrera»

Vitinha, durante un partido con Portugal. El centrocampista del PSG, cuyo padre también fue futbolista, habló de como fue convivir con eso durante su juventud.

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A sus 26 años, Vitinha se ha establecido como uno de los elementos clave tanto en el mediocampo del París Saint-Germain como en la selección de Portugal. No obstante, tras el brillo de los focos y la presión propia de la alta competición, el futbolista portugués mantiene la humildad gracias al respaldo fundamental que recibe de su familia.

En una entrevista sincera y profunda con el medio francés RMC Sport, realizada el 28 de mayo de 2026, el mediocampista se abrió para compartir cómo fue la figura que dirigió sus primeros pasos.

Durante esta conversación, llevada a cabo en las instalaciones de entrenamiento de Poissy después de concluir la temporada, Vitinha explicó cómo manejó el hecho de crecer siendo hijo del exfutbolista profesional Vítor Manuel.

Contrario a las historias comunes en las que la presión familiar condiciona el rumbo de las jóvenes promesas, el centrocampista del PSG siempre contó con libertad total: «Mi padre nunca me forzó a jugar. Es mi gran inspiración y comprende perfectamente mi camino».

Con estas palabras, el jugador dejó claro que el apoyo de su entorno fue fundamental para disfrutar del fútbol de manera natural, sin cargas ni obligaciones impuestas desde el hogar.

Vitinha, durante un partido con el PSG.

Vitinha, durante un partido con el PSG.

El jugador portugués rememoró que la experiencia de su padre en el deporte profesional actuó más como una protección que como una presión. En la misma entrevista a finales de mayo, Vitinha profundizó en cómo su padre supo distinguir entre su papel de mentor y el de padre, aspecto que considera fundamental para su equilibrio actual:

«Él entiende a la perfección los códigos del vestuario y los retos de este entorno, pero siempre optó por ser padre antes que entrenador. Cuando algo sale mal en el campo, solo necesito su apoyo humano, no lecciones tácticas».

El relato de Vitinha resulta especialmente significativo en el fútbol actual, donde la salud mental y la gestión de expectativas son aspectos cruciales. El mediocampista destacó que su éxito no proviene de una obligación impuesta, sino de una pasión que surgió de manera natural al observar a su referente.

«Verlo disfrutar del fútbol en mi infancia me llevó a amar este deporte; nunca percibí que debía cumplir con un compromiso o heredar un legado por obligación», añadió el futbolista portugués en la misma entrevista.

Actualmente, afianzado en la élite del fútbol europeo y con la madurez que le confieren sus 26 años, Vitinha demuestra que el camino hacia la cima se transita mejor cuando la única presión es la que uno mismo se impone dentro del campo.

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