Tráfico opta por la transparencia al facilitar el porcentaje de aprobados de las autoescuelas, una estrategia destinada a impulsar la mejora en los centros y brindar más datos a los ciudadanos

Este lunes, Pere Navarro, director de la DGT, declaró en el Congreso de los Diputados que su departamento enfrenta “dos cargas con resignación”. La primera, dijo, es la creencia de que en Tráfico todo está orientado “a recaudar”, y la segunda, que “miles y miles de jóvenes no pueden presentarse a examen”. Según Navarro, “ninguna de las dos afirmaciones es completamente cierta”. “Cada año crece un 5% el número de ciudadanos que se deciden a obtener el permiso de conducir. Anualmente se realizan más de 1.160.000 exámenes teóricos y más de 1.200.000 pruebas prácticas”, explicó ante la Cámara Baja.
La DGT hará pública la tasa de aprobados en las autoescuelas
Durante su intervención, el director general de Tráfico presentó una de las novedades en las que trabaja la DGT: la creación de una aplicación web que permitirá consultar el porcentaje de aprobados de cada autoescuela. Navarro explicó que esta iniciativa pretende “fomentar el esfuerzo de mejora” en los centros de formación y actuar como “un incentivo” para que los alumnos puedan elegir “libremente” dónde formarse. Subrayó que la idea es que “el ciudadano acceda, revise las autoescuelas de su entorno y decida por sí mismo”.
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La cuestión relativa a la falta de examinadores también fue un foco destacado del debate. La plantilla actual de examinadores de la DGT consta de 1.033 profesionales, incluyendo 13 itinerantes que pueden desplazarse entre comunidades autónomas según las necesidades. Navarro indicó que en septiembre se incorporarán 100 nuevos examinadores de la Oferta Pública de Empleo 2025 y que ya se ha convocado otra con 120 plazas adicionales.

Según Navarro, la capacidad de Tráfico para organizar los exámenes es “adecuada”, y las medidas previstas ayudarán a mejorar la situación. El año pasado, Tráfico emitió 977.056 permisos de conducir, de los cuales 663.541 correspondieron a la clase B.
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Las cifras y las explicaciones aportadas por el director general de Tráfico no convencieron a todos los diputados. Bella Verano, del Partido Popular, señaló que existen “autoescuelas en situación crítica” y trabajadores cuya actividad profesional depende del permiso. Francisco José Alcaraz, de Vox, insistió: “Llevan años aquí y el problema con los exámenes persiste. ¿Lo han minimizado? Sí, pero en realidad usted no ha resuelto el problema. Continúa siendo un caos”. Inés Granollers, de ERC, mencionó la situación en Cataluña y calificó de “muy preocupante” la normalización del colapso para obtener el carnet.

La CNAE manifiesta su “profunda disconformidad” con Navarro
En relación con la bolsa de exámenes y la situación de las autoescuelas, la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) expresó su “profundo desacuerdo” con las afirmaciones de Navarro mediante un comunicado en su sitio web. La confederación considera “inadmisible que se minimice la realidad que enfrentan miles de alumnos en autoescuelas de todo el país”, y sus palabras reflejan “un desconocimiento del funcionamiento del proceso formativo” y “desvían la atención del verdadero problema: la insuficiencia estructural y crónica de examinadores en varias provincias”.
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Desde la CNAE afirman que, de haber una mayor capacidad para realizar exámenes, las autoescuelas podrían contratar más profesores, formar a más alumnos y reducir progresivamente la bolsa de aspirantes pendientes, pero “mientras el cuello de botella persista en la DGT, no es justo señalar al sector como responsable”.
Según la declaración de la CNAE, no todos los alumnos están “preparados para examinarse al día siguiente, pero sí existe un porcentaje significativo que podría hacerlo con una capacidad de examen adecuada y constante”. Respecto al Plan PRO (una iniciativa que contempla realizar exámenes adicionales los sábados en provincias con mayores retrasos), la confederación agradece la medida, aunque la considera un “remedio temporal”, dado que, aunque “contribuye a aliviar la situación”, no soluciona el “problema estructural: jubilaciones sin cubrir, bajas prolongadas, plantillas insuficientes y una demanda creciente que el sistema actual no logra absorber”.
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