El PP-A espera un acuerdo ágil sin Vox en el Gobierno, aunque no han mantenido contacto telefónico desde el 17 de marzo

Juanma Moreno habla con el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz Las claves

El PP-A todavía no ha iniciado ninguna conversación con Vox tras las elecciones del 17-M, a pesar de requerir sus apoyos para la investidura de Juanma Moreno.

El PP de Andalucía espera alcanzar un pacto rápidamente que no conlleve la incorporación de Vox al Ejecutivo autonómico.

Por su parte, Vox no ha especificado si demandará cargos en el Gobierno andaluz, aunque mantiene la firme postura de que se atiendan sus propuestas políticas.

La sesión de constitución de la nueva legislatura está prevista para el 11 de junio, quedando pendientes los acuerdos entre fuerzas.

Juanma Moreno reiteró en diversas ocasiones antes del 17-M la necesidad de contar con una «mayoría solvente», es decir, absoluta, para evitar paralizar la Junta durante las negociaciones y no depender de Vox para formar Gobierno.

Con 53 escaños, se quedó a un paso de conseguirlo, pero deberá entablar negociaciones con la formación dirigida por Santiago Abascal.

Sin embargo, el primer contacto tarda en llegar. Según EL ESPAÑOL, ambos partidos no han mantenido comunicación alguna desde la noche electoral.

Tampoco esa misma noche se produjo una llamada o mensaje de cortesía por parte de Vox a Juanma Moreno o al PP-A para felicitarles por su victoria, salvo las felicitaciones formales enviadas por Abascal y Manuel Gavira durante sus declaraciones públicas.

Por el momento, la relación entre las formaciones obligadas a negociar es inexistente, aunque esto no impide que en cualquier momento puedan iniciarse conversaciones e incluso avanzar rápidamente hacia un acuerdo. Desde el PP reconocen que no existe urgencia por ahora.

En el partido, según esta fuente, confían en que las negociaciones, cuando comiencen, sean ágiles.

La sesión constitutiva para arrancar la XIII Legislatura está calendarizada para el próximo 11 de junio. Es una fecha límite, aunque queda por ver si PP y Vox llegan con los acuerdos establecidos.

Durante la campaña, Moreno aludió a modo de advertencia a los «seis meses de bloqueo» del Gobierno de Extremadura mientras se cerraban pactos para la investidura de María Guardiola.

Ahora, hace valer su «mayoría solvente», como la denomina, para recordar a Vox que los andaluces demandan «seguridad y confianza».

Con descartada la repetición de elecciones y la posibilidad de que la izquierda dé abstenciones para facilitar la investidura, solo queda un camino: acordar con Vox.

La cuestión es en qué grado y en qué términos. El PP-A confía en que el partido de Abascal no forme parte del Gobierno andaluz y Moreno mantenga su propio estilo desde San Telmo.

Por precaución, lanza una advertencia clara. “No seremos lo que no somos, no vamos a fomentar distancias o divisiones, ni buscaremos enfrentamientos ni beneficio político en la crispación», afirmó el martes en la Junta Directiva.

Los «sillones», en el aire

Vox aún no ha detallado qué reclamará por esos dos escaños que le faltan a Moreno. En su primera declaración tras conocer los resultados, Manuel Gavira urgió a centrarse en las políticas y un «cambio de rumbo», en lugar de en los «sillones», interpretándose como un mensaje para presionar en las negociaciones sin integrarse en el Gobierno.

Posteriormente, dirigentes como el secretario general, Ignacio Garriga, han enviado mensajes contundentes en los que recalcan que el partido hará valer sus más de medio millón de votos, aunque sin detallar si exigirán cargos en el Ejecutivo.

No obstante, Vox insiste en que Andalucía debe priorizar la «prioridad nacional».

El partido de Abascal valora si participar en el Gobierno andaluz aporta beneficios o perjuicios frente a su electorado y considerando la complicada temporada que se avecina hasta 2027 con municipales y generales.

De hecho, lo que se decida en estas semanas en Andalucía trasciende el ámbito regional y anticipa un escenario nacional marcado por posibles elecciones anticipadas y un futuro acuerdo entre Feijóo y Abascal.

Mientras tanto, desde el PSOE-A califican el proceso como una farsa.

«Todos sabemos que Moreno Bonilla está negociando en secreto con Vox y este proceso actual es solo un teatro previo para simular que Andalucía no repetirá el modelo de Extremadura y Aragón», opina el secretario de Comunicación Política, Fernando López Gil.

Los pactos previos en esas regiones sugieren que el camino está allanado para Andalucía, aunque la fórmula no es totalmente aplicable.

La correlación de fuerzas es distinta en Andalucía, donde el PP-A ha aumentado sus votos y solo precisa dos escaños más, mientras que las negociaciones en Castilla y León ya llevan dos meses en curso.

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