La compañía obtuvo fondos públicos en 2021 tras ser catalogada como estratégica, a pesar de su escasa presencia en el mercado y las dudas del sector

El asunto Plus Ultra vuelve a estar en el centro de la atención tras cinco años desde uno de los rescates más controvertidos durante la pandemia. La Audiencia Nacional ha citado como investigado al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en un proceso relacionado con el rescate público a la aerolínea, que recibió 53 millones de euros provenientes del fondo destinado a apoyar a empresas consideradas estratégicas. Esta citación forma parte de una investigación por presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental. Zapatero está citado para declarar el 2 de junio.
La imputación ha vuelto a poner en el foco mediático una operación que desde el inicio generó cuestionamientos. Plus Ultra no era una de las principales compañías en el sector aéreo español, sino una aerolínea pequeña, con pérdidas previas a la pandemia, enfocada principalmente en Latinoamérica y con cientos de reclamaciones ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) durante 2020. Su rescate fue respaldado por el Gobierno y la misma empresa, aunque recibió críticas tanto del sector aéreo como de la oposición.
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Una ayuda de 53 millones en plena pandemia
La controversia se originó en marzo de 2021, cuando el Consejo de Ministros autorizó la ayuda a Plus Ultra Líneas Aéreas mediante el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, gestionado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). La asistencia económica consistió en 53 millones de euros, distribuidos en dos créditos: un préstamo participativo de 34 millones y otro ordinario por 19 millones.
Este fondo se creó en 2020 para respaldar a empresas viables que enfrentaran dificultades debido a la pandemia, siempre que se consideraran estratégicas para la economía nacional o regional. En el caso de Plus Ultra, el Gobierno justificó el apoyo por la relevancia del transporte aéreo, su aportación al turismo y el mantenimiento del empleo directo e indirecto. En ese momento, la empresa empleaba a 345 personas, según declaraciones de su presidente publicadas entonces.
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No obstante, el rescate despertó sorpresa debido al reducido tamaño de la aerolínea. Plus Ultra estaba muy lejos de las grandes operadoras en España. Según reportó El Mundo en esa época, la aerolínea movió cerca de 170.000 pasajeros en 2019, antes de la crisis sanitaria, mientras que Air Europa, otra beneficiaria de rescates gubernamentales, había transportado más de 19 millones de viajeros en ese año.
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha negado desde el Senado cualquier tipo de "vínculo" con el rescate de Plus Ultra, calificando como "falsedades" las informaciones que le ubicaban en reuniones con el exministro José Luis Ábalos y otros funcionarios públicos para tratar asuntos relacionados con la aerolínea. (Fuente: Europa Press; Senado)
Las dudas sobre su carácter estratégico
La pregunta principal desde el principio fue si Plus Ultra podía considerarse realmente una empresa estratégica. Voces del sector aéreo, citadas por El Mundo, pusieron en entredicho la decisión, señalando que no quedaba claro el peso estratégico que podía tener una aerolínea de ese tamaño frente a otras con mayor relevancia que también enfrentaban dificultades.
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La empresa defendió que su tamaño no debería excluirla de recibir apoyo. Fernando García Manso, presidente de Plus Ultra, afirmó en declaraciones para ese medio que “ser pequeños” no implicaba que no merecieran respaldo público y destacó que la ayuda recibida no era comparable con la otorgada a Air Europa. Además, aseguró que el apoyo no fue un obsequio, sino un respaldo financiero que debieron justificar.
Fundada en 2011, la aerolínea inició operaciones comerciales en 2015, centrando gran parte de su actividad en rutas entre España y Latinoamérica. Según indicó su presidente, el 75% del negocio provenía de rutas regulares a países como Perú, Ecuador y Venezuela, mientras que el 25% restante correspondía a vuelos chárter para otras compañías. La aerolínea argumentó que estos mercados habían sido gravemente afectados por cierres y restricciones derivados de la pandemia.
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Pérdidas antes del Covid
Otro aspecto que alimentó la polémica fue la situación financiera previa de la compañía. Plus Ultra ya había reportado pérdidas antes de la crisis sanitaria. De acuerdo con la información publicada, la empresa cerró 2019 en números negativos y aseguró que esperaba alcanzar rentabilidad en 2020, antes de que la pandemia detuviera gran parte del tráfico aéreo internacional.
Este aspecto fue especialmente delicado puesto que el fondo de SEPI estaba destinado a empresas afectadas por la pandemia, no a aquellas que ya enfrentaban problemas estructurales anteriormente. Por ello, la discusión giró en torno a dos interrogantes: si Plus Ultra era suficientemente estratégica y si sus dificultades respondían principalmente al impacto del Covid o a una debilidad previa.
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Cientos de reclamaciones ante AESA
La pequeña aerolínea apareció en el informe anual de AESA sobre derechos de los pasajeros correspondiente a 2020. La agencia registró ese año 502 reclamaciones relacionadas con la compañía, dentro del total de denuncias referidas a los reglamentos europeos sobre derechos de pasajeros. No fue la aerolínea con más reclamaciones en términos absolutos: Ryanair, Vueling, Iberia o Air Europa acumularon muchas más. Sin embargo, Plus Ultra destacó al comparar estos datos con el número de viajeros.
Según el informe de AESA, Plus Ultra transportó 47.194 pasajeros en 2020 en vuelos bajo competencia de la agencia y registró un ratio de reclamaciones por pasajero del 0,784%, el mayor entre las aerolíneas analizadas. La media fue del 0,084%. Esto significa que su tasa de reclamaciones fue considerablemente superior a la media, aunque hay que tener en cuenta que 2020 fue un año excepcional debido a cancelaciones masivas y conflictos por reembolsos durante la pandemia.
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El recorrido político y judicial del rescate
El rescate de Plus Ultra desencadenó un intenso debate político. El Partido Popular y Vox, partido de extrema derecha, cuestionaron la operación desde sus inicios, enfocando sus críticas en el pequeño tamaño de la empresa, sus pérdidas anteriores y sus supuestos vínculos accionarios con Venezuela, acusaciones que la compañía desmintió. La SEPI y el Gobierno defendieron que la ayuda cumplía con los criterios del fondo y que la aerolínea tenía valor estratégico por sus rutas, su empleo y su conexión con Latinoamérica.
La controversia también llegó al ámbito judicial. En 2021, el Tribunal Supremo archivó una querella presentada por Vox contra el presidente Pedro Sánchez y las ministras María Jesús Montero y Reyes Maroto, relacionada con la concesión de fondos de SEPI a Plus Ultra. El tribunal no encontró indicios suficientes contra los aforados y señaló que la querella se basaba en informes periodísticos sin pruebas delictivas concretas.
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No obstante, la investigación actual ha vuelto a poner el caso en primera plana. La Audiencia Nacional examina ahora el papel de José Luis Rodríguez Zapatero y posibles operaciones ligadas al rescate de la aerolínea. Este martes, la UDEF de la Policía Nacional registró la oficina del expresidente y varias empresas relacionadas con su entorno. Entre ellas se encuentra la agencia de publicidad ‘What the fav’, vinculada a sus hijas Laura y Alba, quienes, por ahora, no están investigadas.
Zapatero ha negado haber recibido comisiones de Plus Ultra o haber actuado como intermediario o lobby para beneficiar a la aerolínea. Según la información disponible, el expresidente admitió haber recibido ingresos por consultorías, pero aseguró que todos los pagos fueron declarados correctamente. Ahora, la investigación deberá determinar si dichos ingresos tienen relación con el rescate público de 53 millones o, como sostiene Zapatero, corresponden a servicios profesionales legítimos.
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