Las claves
El PSOE ha expresado su respaldo a José Luis Rodríguez Zapatero tras su imputación, atribuyéndola a razones políticas y citando la expresión «quien pueda hacer que haga».
Zapatero ha sido citado por la Audiencia Nacional como investigado por presunto tráfico de influencias y blanqueo de capitales en el caso relacionado con el rescate de la compañía aérea Plus Ultra.
La dirección socialista sostiene la presunción de inocencia de Zapatero y denuncia una ofensiva política y mediática impulsada por la derecha y la ultraderecha.
Miembros destacados del PSOE, como Emiliano García-Page, han manifestado sorpresa ante la imputación y defienden el legado progresista de los gobiernos de Zapatero.
No fue una reacción impulsiva ni inmediata. Ferraz tardó dos horas en pronunciarse sobre la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero y, cuando lo hizo, vinculó el hecho con motivaciones políticas.
La secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, recordó la frase del ex presidente José María Aznar, «quien pueda hacer que haga», para relacionar la citación de Zapatero ante la Audiencia Nacional con intereses ocultos llevados «al extremo».
No es la primera ocasión en que la dirección socialista se ampara en las palabras del exlíder del PP hasta 2004 para denunciar supuestas campañas de desgaste político y judicial contra figuras de izquierda.
Es una manera de sugerir el uso del lawfare y la connivencia de ciertos magistrados con la estrategia política del PP.
El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama investiga al expresidente del Gobierno por un presunto delito de tráfico de influencias y otros delitos vinculados, como blanqueo de capitales, en una causa relacionada con el rescate de la aerolínea Plus Ultra.
A través de un mensaje en X, Torró afirmó que Zapatero cuenta con «todo su apoyo» y, más tarde, solicitó «respeto absoluto a la presunción de inocencia y a la Justicia».
Ferraz emitió un comunicado con una línea similar, atribuyendo la situación a una ofensiva política y mediática promovida por «la derecha y la ultraderecha», reiterando la frase: «Quien pueda hacer, que haga».
Fuentes socialistas comunicaron un mensaje de «tranquilidad», «respeto a la Justicia» y defensa de la «presunción de inocencia» del exlíder, además de reivindicar el legado de sus gobiernos.
Desde la dirección federal recuerdan que Zapatero impulsó durante sus dos mandatos medidas de ampliación de derechos, igualdad y protección social consideradas «pioneras en Europa», y que ciertos sectores políticos, según el PSOE, «nunca han perdonado esos avances».
Con ambos mensajes difundidos simultáneamente, Ferraz se cerró filas. La impresión inicial fue de shock y desconcierto. La imputación de Zapatero coincidió con una reunión de Pedro Sánchez con el rey Felipe VI. La preocupación se extendía durante la mañana en las filas socialistas, donde nadie quería hacer declaraciones.
Sólo el presidente de Castilla la Mancha, Emiliano García Page, se pronunció, ya que recibió la noticia en directo durante una entrevista en Onda Cero.
«Me deja perplejo», afirmó el barón, defendiendo que Zapatero nunca mostró un interés particular por el dinero.
Esto también era enfatizado en privado por varios líderes del PSOE, que desde semanas atrás habían rechazado las informaciones sobre el patrimonio o la relación de Zapatero con Plus Ultra y confiaban en que todo quedaría aclarado.
Ahora, Ferraz enfrenta un nuevo escenario con la primera imputación a un expresidente del Gobierno y uno de los referentes más destacados del PSOE, que incluso ha participado activamente en la campaña de las elecciones andaluzas con varios mítines.
El último tuvo lugar este jueves en Cádiz junto a María Jesús Montero, la ministra de Hacienda que autorizó el rescate de 53 millones a Plus Ultra.
Ninguno sospechaba que, cinco días después, la situación sería completamente distinta.

