Bruselas está considerando destinar los ingresos del mercado de carbono de la UE, el sistema de comercio de emisiones (ETS), para aliviar a los agricultores frente al aumento de los costes energéticos y de fertilizantes, según un documento al que ha tenido acceso Euronews.
La Comisión Europea se está preparando para emplear los impuestos sobre el carbono recaudados de la industria con el fin de subvencionar a los agricultores afectados por el encarecimiento de los fertilizantes, según un borrador filtrado consultado por Euronews.
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Los fertilizantes nitrogenados se producen usando gas natural, que representa hasta el 80% del coste total de fabricación. La producción europea de fertilizantes se ha visto afectada tras la invasión rusa de Ucrania y las continuas tensiones en Oriente Medio, factores que han disparado los gastos para los agricultores e incrementado la presión inflacionaria sobre los consumidores.
Desde Bruselas, se proyecta afrontar este desafío canalizando los ingresos procedentes del sistema de comercio de emisiones (ETS) hacia el sector agrícola, con la finalidad de mitigar el aumento de precios vinculado al cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 30% del comercio mundial de fertilizantes.
“La Comisión propondrá un mecanismo de apoyo financiero específico mediante el cual una parte de los ingresos relacionados con el ETS se destinará a los agricultores para facilitar su transición acelerada hacia un mayor uso de fertilizantes bio-basados (orgánicos) y de bajo carbono”, indica el documento.
Esta iniciativa podría generar la oposición de industrias intensivas en energía, que están obligadas a pagar por las emisiones de carbono asociadas a su producción. En contraste, la agricultura ha estado exenta hasta ahora del ETS y parece encaminada a beneficiarse de sus ingresos.
La propuesta, pendiente de posibles modificaciones antes de su presentación oficial el 19 de mayo, refleja el reconocimiento por parte de Bruselas de las dificultades que enfrentan los agricultores, así como la relevancia estratégica de la seguridad alimentaria.
Incluso antes del conflicto en Oriente Medio, los agricultores de la UE protestaron contra el fuerte incremento de los precios de los fertilizantes, asociado a los aranceles del 50% impuestos por la UE a productos bielorrusos y rusos desde junio de 2025.
Polonia, Francia, Alemania, España e Italia figuraban entre los principales importadores de fertilizantes rusos antes de la completa aplicación de estos aranceles. A pesar de la guerra en Ucrania, Rusia representó aproximadamente el 30% de las importaciones de fertilizantes de la UE entre 2024 y 2025, según datos de Eurostat.
Recientemente, la Comisión anunció su intención de desacelerar la eliminación progresiva de las asignaciones gratuitas de carbono bajo el ETS para el sector de fertilizantes y otras industrias, permitiéndoles emitir mayores niveles de contaminación durante más tiempo. Se estima que esta medida generará unos ingresos adicionales de 4.000 millones de euros para el mercado de carbono de la UE. No obstante, dicha acción estará condicionada a que el sector invierta en alternativas más sostenibles.
“Se evaluarán opciones para una trayectoria más lenta en la eliminación de asignaciones gratuitas para el sector de fertilizantes, condicionado al aumento en la producción de fertilizantes bio-basados (orgánicos), circulares o de bajo carbono”, especifica el borrador.
Además, la Comisión contempla emplear el impuesto fronterizo al carbono de la UE, el Mecanismo de Ajuste en Frontera de Carbono (CBAM), para proteger a los productores europeos frente a importaciones más baratas con altos niveles de emisiones.
“La Comisión realizará una evaluación exhaustiva sobre la repercusión de los costes relacionados con el CBAM y el ETS en los precios de fertilizantes pagados por los agricultores, y mejorará la base de datos relativa a la evolución de precios a nivel agrícola en general”, señala el documento filtrado a Euronews.
En enero, Francia e Italia solicitaron a la Comisión que eximiera los aranceles de carbono sobre los fertilizantes importados en el marco del impuesto fronterizo del carbono, que entró en vigor el 1 de enero. Argumentaron que esta medida ayudaría a mantener la competitividad europea para los agricultores locales.
Impulsando “mercados líderes” para fertilizantes verdes
Para reducir dependencias y diversificar las cadenas de suministro, el borrador filtrado también propone crear “corredores de amoníaco verde” con países africanos y del Oriente Medio, subrayando cómo la política de fertilizantes se integra en la estrategia energética y geopolítica más amplia de Europa.
El documento revela que la Comisión planea implementar una monitorización de mercado más rigurosa, la posible creación de reservas estratégicas, contratos de carbono por diferencia (CfDs) y mandatos regulatorios diseñados para impulsar “mercados líderes” para fertilizantes verdes.
La Comisión reconoce que la vulnerabilidad energética de Europa ha expuesto una dependencia crítica en la producción de fertilizantes, considerando la transición desde fertilizantes fósiles como esencial para la política climática y la autonomía estratégica del bloque.
Impulso verde para abandonar los fertilizantes fósiles
En una carta abierta dirigida a seis comisarios europeos, una coalición de ONG ambientales instó a los líderes de la UE a aprovechar la próxima estrategia de fertilizantes para marcar el fin de la dependencia de combustibles fósiles en el sistema alimentario europeo.
Las organizaciones alertan de que la seguridad alimentaria del bloque sigue siendo vulnerable ante la volatilidad de los mercados de combustibles fósiles, una situación agravada por las tensiones derivadas del conflicto en Irán.
“El Plan de Acción de Fertilizantes de la UE debe ser el punto de inflexión en el que se deje de intentar ‘arreglar’ un modelo roto y dependiente de fósiles para empezar a ampliar las soluciones agroecológicas ya existentes que ofrecen verdadera resiliencia y soberanía alimentaria”, declaró Lisa Tostado, responsable de campañas sobre agroquímicos y combustibles fósiles en el Center for International Environmental Law.
Más allá de las inquietudes sobre la seguridad alimentaria, los grupos medioambientales subrayan que la dependencia europea de fertilizantes basados en combustibles fósiles tiene impactos negativos para la salud pública y el medio ambiente.
Según el Center for International Environmental Law, el European Environment Bureau y IFOAM Organics Europe, estos impactos incluyen contaminación y eutrofización del agua, deterioro de la calidad hídrica y biodiversidad, degradación del suelo, emisiones de gases de efecto invernadero, agotamiento de la capa de ozono y contaminación atmosférica.

