Las claves
El PSOE andaluz no asume autocrítica después de haber perdido dos escaños y considera haber cumplido su propósito de arrebatarle la mayoría absoluta al PP de Juanma Moreno.
El partido subraya que la pérdida de la mayoría del PP genera un nuevo contexto en Andalucía, obligando a Moreno a acordar con Vox y, según el PSOE, a traicionar a su base electoral.
El PSOE garantiza haber movilizado a sus votantes, incrementando el volumen de sufragios y superando las estimaciones más pesimistas en las encuestas.
María Jesús Montero señala que seguirá en su cargo mientras el partido la requiera, admitiendo que el resultado fue desfavorable y reconociendo dificultades para ajustarse a la política contemporánea.
El día posterior a unas elecciones siempre implica análisis, explicaciones, justificaciones y ocasionalmente autocríticas. Sin embargo, en el PSOE andaluz, al menos públicamente, no se señalan errores propios.
El partido celebró una reunión este lunes luego de sufrir una derrota histórica y reducir su representación en dos escaños, quedando con 28. De cara al público, no mostraron ninguna autocrítica y se consideran vencedores en el «objetivo esencial» de quitarle la mayoría absoluta a Juanma Moreno y obligarle a negociar con Vox.
Fernando López Gil, secretario de Comunicación del PSOE-A, afirmó que «el éxito principal» fue ese: «La prioridad era la pérdida de la mayoría absoluta del PP, lo que abre un nuevo panorama en Andalucía». Un panorama que, en parte genera «preocupación» para el PSOE, pero que sin duda será útil en la narrativa nacional.
Frente a la «vía andaluza» defendida por Moreno, ahora, según el secretario de Comunicación, se abre la «vía Abascal» en Andalucía. «Moreno afirmó que no gobernaría con Vox ni que la prioridad nacional fuera relevante. Ahora uno de los dos deberá contradecirse y traicionar a sus votantes».
En lo que respecta al PSOE, todos los objetivos parecen alcanzados: «Movilizamos al electorado, centramos la atención en sus preocupaciones, aumentamos el número de votos«. Además, sostiene López Gil, las encuestas antes del 17-M anticipaban resultados peores.
Ahora, señala, comienzan cuatro años de trabajo parlamentario, con María Jesús Montero, de quien no se ha revelado más información sobre su futuro, para recuperar la confianza en el PSOE.
Montero, sin planes definidos a largo plazo
La secretaria general de los socialistas andaluces tampoco ofrece claridad total: «Estaré mientras se considere necesario el servicio al partido», declaró en una entrevista en Cadena Ser, donde evitó proyectarse para los próximos cuatro años: «Voy minuto a minuto».
Montero, que reconoció un resultado «desfavorable», atribuyó el resultado en buena parte a «la política del siglo XXI, a la que el PSOE andaluz no ha sabido adaptarse».
Un reconocimiento al crecimiento de Adelante Andalucía y una idea que no comparte su secretario de Comunicación, quien insistió en que el PSOE fue el partido con más actividad en redes sociales durante la semana anterior al 17-M. Según López Gil, Adelante «se benefició de ser un partido fuera del gobierno y atrae a un sector del electorado por esa razón».

