Las claves
El PP consigue su cuarta victoria consecutiva en las elecciones andaluzas, superando al PSOE por casi 19 puntos y logrando el mayor número de votos.
Juanma Moreno, del PP, se impone en las ocho provincias andaluzas, aunque se queda a dos escaños de la mayoría absoluta, lo que implica que necesitará el apoyo de Vox para formar gobierno.
El PSOE, encabezado en Andalucía por María Jesús Montero, alcanza su peor puntuación histórica con solo un 22,71% de votos y 28 escaños.
Desde el PP aumentan las críticas internas contra la dirección de Pedro Sánchez, sugiriendo que el PSOE requiere una renovación tras sus continuas derrotas electorales.
Alberto Núñez Feijóo permaneció en Génova durante todo el recuento de las elecciones andaluzas junto a su equipo más cercano, mostrando sonrisas. Aunque no alcanzó la mayoría absoluta, sus allegados comentaban que «una cosa son los escaños y otra los votos».
Para el próximo mandato de cuatro años de Juanma Moreno, lo primero tiene más peso; sin embargo, para la carrera hacia la Moncloa, esta cuarta victoria en el ciclo electoral de los últimos seis meses es la más significativa. En la región donde el PSOE gobernó casi 40 años, «hoy un socialista vota por cada dos del PP».
Considerando las recientes elecciones en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, en Génova opinan que «alguien debería hacerle un Starmer a Pedro Sánchez». Es decir, una rebelión interna para destituir al primer ministro, similar al Reino Unido.
Argumentan que el PSOE debe «reaccionar y no tolerar pasivamente que Sánchez siga deteriorando su partido».
Así lo declaró Miguel Tellado en la sala de prensa, manteniendo una sonrisa durante su valoración de la noche: «Es posible que el PSOE desaparezca si Sánchez continúa liderando, los candidatos autonómicos y municipales del próximo año ya saben lo que les aguarda, el mismo destino trágico que ha sufrido María Jesús Montero… o quizá en 2027 esta derrota les parezca incluso un buen resultado».
La presión interna acorrala al líder laborista británico tras las derrotas regionales, vinculadas a haber confiado en Peter Mandelson como mano derecha, un político señalado por corrupción y vinculado a la prostitución… En Génova alguien debió leer EL ESPAÑOL el viernes pasado, advirtiendo el paralelismo entre la situación de Starmer y la serie de fracasos del sanchismo.
Su conclusión es que la persistencia del presidente español no es una fortaleza, sino una carga para su partido, que además «la sufren los españoles, quienes están hartos de él, y lo manifiestan cada vez que votan».
Moreno ganó este domingo, aunque se quedó a dos escaños de la mayoría absoluta, fijada en 55 diputados. Con un 41,6% del voto, fue el más votado en las ocho provincias andaluzas, sumando casi 150.000 votos más que en las elecciones de 2022.
El PP aventajó en casi 19 puntos al PSOE de Montero, cuya lista perdió incluso dos escaños y quedó en 28 diputados, marcando el peor resultado (22,71%) en la historia del socialismo andaluz.
Con estas cifras, Moreno dependerá de VOX para ser investido y gobernar los próximos cuatro años, un hecho celebrado en las filas de la derecha extrema más que por sus propios números, estancados en un 13,82% y 15 escaños, el peor resultado en esta serie de elecciones desde diciembre.
«El PSOE celebra a Vox»
El círculo cercano de Feijóo busca instaurar la idea de que los desplomes electorales de quienes fueron portavoces del Ejecutivo en Aragón, Pilar Alegría, y de Montero, la número dos del Gobierno en Andalucía, ya han casi eliminado a todos sus piezas clave, pues los demás segundos al mando están procesados. «Sólo queda el número uno», dijo con ironía Tellado, esta vez casi riendo.
El secretario general, en parte por conveniencia y en parte por disfrute personal, centró más su discurso en el desplome socialista que en el «triunfo no absoluto, pero sí claro» del PP la noche del 17-M. «El PP celebra victorias. El PSOE celebra derrotas. Si el único consuelo de Sánchez es que Juanma no logró la absoluta, qué clase de izquierda es esa que celebra que Vox parece ganar poder».
En Génova, otras fuentes presumían que Feijóo ha ganado prácticamente todo a Sánchez desde que lidera el PP: las andaluzas de 2022, las municipales y autonómicas de 2023, las generales de ese año, además de las autonómicas de Galicia y las europeas de 2024… y ahora las cuatro consecutivas desde diciembre.
En resumen, el PSOE «ha dejado de disputar el poder» para limitarse a evaluarse a sí mismo «si firma su peor o su segundo peor resultado histórico». El mensaje que intentan instalar en la opinión pública es que esa dinámica de «resistencia a cualquier coste» ya no afecta sólo al PSOE, sino también a la estabilidad del país y al «futuro de los españoles».
El desplome incontestable en la antigua fuente principal de votantes socialistas se interpreta en Génova como un «batacazo definitivo» para el presidente. Tellado enfatizó que Montero «derriba el suelo electoral de Juan Espadas» y que el resultado del PSOE es “catastrófico”, pues certifica la ruina de la apuesta personal de Sánchez en esta región.
«¿Qué más debe pasar para que Pedro Sánchez se marche? ¿Cuántas derrotas necesita acumular?», se cuestionó el secretario general del PP frente a las cámaras. Según su opinión, «España no soporta ni un día más de él» y lo demuestra cada vez que se celebran elecciones. «Las ganas de cambio aumentan con cada voto», concluyó Tellado, «y el PP crece junto a ellas».
La valoración que quiso dejar la dirección de Feijóo es que este 17-M debe marcar el inicio de la cuenta regresiva hacia las generales. Los desplomes seguidos evidencian un vuelco sociológico (los partidos de derecha sumaron el 55% del electorado, mientras que las izquierdas no superaron el 37%) y deberían impulsar una respuesta interna contra Sánchez.
«El cambio está cada vez más cerca», pronosticó Tellado. «Y el PP trabajará para que se produzca lo antes posible y con el mayor respaldo ciudadano».

