Álex Baena revela que llamaba a su madre hasta 12 veces diarias y que ella solía llorar tras cada llamada

Baena sentado en el banquillo. El futbolista del Atlético de Madrid rememoró cómo fue su niñez y la relación que mantuvo con su madre.

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El mediocampista Álex Baena contó en una entrevista para Relevo los difíciles comienzos dentro de la cantera del Villarreal, cuando tuvo que abandonar su hogar siendo muy joven para perseguir su objetivo de llegar al fútbol profesional lejos de su familia.

En esos años iniciales, el jugador del Atlético de Madrid relató que estaba en contacto constante con su madre: «Creo que llamaba unas once o doce veces al día». Esto claramente refleja la carga emocional que suponía estar separado de su entorno familiar en aquella etapa.

El almeriense aseguró que cada llamada era emotiva. Con el tiempo, comprendió que su madre sufría mucho cuando colgaban: «Al principio sé que apenas terminaba la llamada, ella lloraba».

Esto le afectaba profundamente mientras se acostumbraba a la vida en la residencia del Villarreal: «Por las noches me invadía el bajón y era entonces cuando yo lloraba porque extrañaba a ella y a mis hermanos«.

Baena explicó que esa separación temprana fue uno de los momentos más difíciles en su periodo formativo. La distancia con su familia le obligó a madurar rápidamente y a asumir responsabilidades que no correspondían a su edad en aquel momento.

Baena durante el partido contra Serbia.

Baena durante el partido contra Serbia. EFE

Incluso admitió qué duro fue el trayecto: «Nunca olvidaré que en el coche, los dos no dejábamos de llorar aunque no hablásemos».

A pesar de lo complejo de esos años, el centrocampista valoró que el apoyo familiar fue esencial para proseguir en el fútbol. Ese respaldo constante le permitió conservar la motivación dentro de un entorno tan exigente como la cantera del Villarreal.

Con el paso del tiempo, Baena logró integrarse en el primer equipo del Villarreal y ascender al fútbol profesional de alto nivel. Su desarrollo deportivo estuvo acompañado de una mayor estabilidad emocional tras esos años adaptándose lejos de su hogar.

El internacional español ha comentado en varias oportunidades que esa vivencia moldeó su carácter competitivo. La disciplina y fortaleza mental adquiridas entonces fueron determinantes en su progreso dentro del fútbol de élite en España.

Hoy, ya consolidado en la cima, Baena rememora aquella etapa como un sacrificio indispensable en su trayectoria. Sus declaraciones muestran el lado humano del fútbol, donde el éxito también conlleva renuncias personales importantes desde la niñez.

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