El futbolista del Real Betis ha regresado a la competencia tras superar su lesión en esta fase final de la temporada.
Más información: Sergio Reguilón, 29 años: «Pago 19.000 dólares al mes en Miami y es poco en comparación con los 26.000 de Londres»
Arroyo de la Miel, el animado barrio de Benalmádena (Málaga) donde creció el jugador del Betis, Francisco Román Alarcón Suárez, conocido globalmente como Isco, representa mucho más que su origen modesto.
Este pueblo tradicional, con una población aproximada de 15.000 habitantes, preserva un genuino encanto andaluz en medio de la Costa del Sol turística.
Isco, quien solía jugar con un balón de barro por las calles empedradas del barrio antes de su debut en el Málaga CF, mantiene un fuerte vínculo con sus raíces y no las abandona, aunque actualmente está enfocado en Sevilla como jugador del Real Betis.
Los orígenes de Arroyo de la Miel datan de hace 2.900 años, con asentamientos fenicios y púnicos en el Cerro de la Era, considerado uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos del sur de la península ibérica.
Después de la Reconquista en 1456 por Enrique IV, la zona fue golpeada por destrucción y despoblación, agravadas en 1680 por un terremoto que devastó viviendas y desencadenó un maremoto, haciendo el territorio inhabitable debido a los ataques de piratas berberiscos.
El resurgimiento ocurrió en 1784, cuando el genovés Félix Solesio adquirió un cortijo para establecer fábricas de papel -proveedoras de naipes para Macharaviaya-, cuyas viviendas obreras constituyen el núcleo actual. En el siglo XIX, el comercio con Mijas fomentó su expansión.
Curiosidades legendarias
El topónimo «Arroyo de la Miel» remite a dos leyendas interesantes: la presencia de colmenas silvestres en los tomillares de la sierra o una fuente de aguas dulces «como miel» descubierta por monjes en el siglo XVIII, con fecha fundacional el 19 de noviembre de 1784.
El barrio, hogar de Isco desde su nacimiento en 1992, destaca por el antiguo Tivoli World y el teleférico cercano al Calamorro. Su escudo, que inspiró el de Benalmádena, incluye una naranja representando la miel local y un sol que simboliza la agricultura. El club C.D. Arroyo de la Miel refleja la pasión futbolística del lugar.
Aunque está situado en la costa, Arroyo de la Miel resalta por su entorno natural: panorámicas a la sierra de Mijas, senderos hacia el monte Calamorro y playas como Benalmar.
La Plaza de España, zona peatonal y dinámica, conecta colinas áridas con el Mediterráneo, convirtiéndola en un espacio ideal para familias. Hogar de linajes como los Zurita Zambrana desde el siglo XVI, ofrece un equilibrio entre urbanismo activo y naturaleza accesible.
La gastronomía local es un reflejo de la verdadera cocina andaluza: espetos de sardinas cocinados en la playa, pescaíto frito, gazpacho malagueño, paella y tortas de anís. Durante la Feria de San Juan, las calles se llenan de música, baile y mariscos frescos en los bares de la Plaza de España. Los restaurantes ofrecen una mezcla de tradición culinaria y vistas al mar, atrayendo a quienes buscan una experiencia gustativa auténtica.
Arroyo de la Miel, refugio de Isco y tesoro de Benalmádena, combina historia milenaria, leyendas dulces y sabores memorables en un abrazo natural junto al Mediterráneo. Un barrio que, como su hijo prodigio, perdura y cautiva.

