El jugador del Real Madrid se refugia en su ciudad natal cuando dispone de algunos días libres, buscando alejarse de la presión habitual.
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En el centro de la región manchega se oculta un lugar donde el tiempo parece fluir con otra velocidad, un espacio que mezcla de forma armoniosa el misterio medieval, la fuerza de la naturaleza geológica y la serenidad que anhelan las grandes figuras deportivas.
Este lugar es Bolaños de Calatrava, una localidad histórica ubicada en la provincia de Ciudad Real, que se ha transformado en el refugio preferido para las vacaciones del futbolista del Real Madrid, Fran García.
El rápido lateral izquierdo merengue, recientemente galardonado como Hijo Predilecto de la Villa, aprovecha cada pausa en la demandante temporada para regresar a sus raíces.
Alejado de las cámaras y destinos internacionales exclusivos, el canterano del Madrid escoge la tranquilidad de su pueblo natal para disfrutar del verano, pasear por sus calles y saborear la gastronomía tradicional junto a su familia y a los vecinos que lo vieron comenzar a jugar al fútbol.
Aunque el núcleo urbano principal tiene una población aproximada de 7.000 habitantes — y un término municipal que supera oficialmente los doce mil —, el sentimiento de pertenencia y la identidad local son enormes.
Fran García, durante un partido. EFE
Los visitantes que llegan en verano descubren un territorio cargado de historias y soberanía. El principal tesoro local es el Castillo de Doña Berenguela, una sólida construcción sobre la llanura que desafía los modelos típicos de arquitectura militar medieval al erigirse directamente en la superficie urbana.
Entre las murallas de esta fortaleza radica uno de los mayores orgullos de la región: el nacimiento de un monarca santo. Según tradiciones arraigadas e investigaciones históricas regionales, la reina Berenguela de Castilla dio a luz en este lugar al rey Fernando III el Santo en 1201.
Recorrer en la actualidad los alrededores del castillo es viajar en el tiempo hasta la época en que la Orden de Calatrava custodiaba la frontera hispánica. Sin embargo, el atractivo de Bolaños no solo reside en sus relatos reales, sino también en la tierra bajo sus pies.
La localidad se encuentra en pleno Campo de Calatrava, una de las áreas geopolíticas y volcánicas más destacadas de la península ibérica. Este campo representa una auténtica región de volcanes dormidos.
Aunque la actividad volcánica terminó hace milenios, el terreno subyacente sigue activo, ofreciendo un paisaje lleno de cráteres antiguos, lagunas temporales de origen magmático y una fertilidad agrícola que produce cultivos reconocidos a nivel nacional, como la Berenjena de Almagro.
Así, Bolaños de Calatrava se consolida como un lugar singular. Un enclave donde la historia de los monarcas de la Reconquista, el enigmático influjo volcánico y la sencillez de un pueblo del interior se combinan para brindar un entorno ideal para el descanso de figuras como Fran García, quien muestra que, por más alto que se alcance, siempre se retorna a la tierra de origen.

