La continuidad del turco está garantizada, aunque necesita dar un paso adelante. En el Bernabéu se analiza el futuro tanto del argentino como del francés.
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El Real Madrid encara un verano lleno de cambios. La incorporación de José Mourinho al banquillo ha marcado el comienzo de una nueva etapa en Valdebebas, caracterizada por un vuelco en el discurso, como se evidenció el viernes durante el primer amistoso frente al Alcorcón, donde el término más repetido fue «tensión».
El portugués es reconocido por transmitir la idea de que ningún jugador tiene un sitio garantizado, y que el desempeño será el criterio principal para conformar el equipo de la temporada 2026-27.
Este nuevo escenario abre una oportunidad para futbolistas como Arda Güler, aunque especialmente para Mastantuono y Camavinga.
El turco encara la temporada con la esperanza de afianzar el progreso mostrado el año pasado; el argentino desea aprovechar una pretemporada en la que ha dejado impresiones muy positivas; y el francés busca reivindicarse tras un curso irregular, mientras el club considera la opción de obtener beneficios con un jugador que, pese a ello, no contempla abandonar el Bernabéu.
El primer partido amistoso bajo la dirección de Mourinho dejó varias señales. Más allá del marcador, el técnico comenzó a implementar algunos de los conceptos que planea desarrollar a lo largo de la temporada.
El orden táctico, la disciplina sin balón y la competitividad surgieron nuevamente como distintivos de un entrenador que siempre ha exigido compromiso máximo a todos sus jugadores. En este contexto, Güler, Mastantuono y Camavinga fueron tres de los más observados por el cuerpo técnico.
Güler, a explotar
Si existe un futbolista que afronta la próxima temporada con la seguridad de haber abandonado el estigma de promesa, es Arda Güler. El internacional turco llegó al Real Madrid envuelto en enormes expectativas, pero su participación irregular le ha impedido consolidarse como un titular indiscutible.
No obstante, durante la pasada campaña, tanto bajo Xabi Alonso como Arbeloa, se pudo comprobar que cuenta con el talento necesario para competir al más alto nivel y que puede asumir un rol destacado dentro del equipo. Así lo evidenció en el partido contra el Bayern.
Mourinho siempre ha valorado especialmente a los jugadores capaces de asumir responsabilidades en el mediocampo y marcar diferencias en el último tercio, pero también exige sacrificio defensivo y una dedicación constante sin balón, como hizo con Özil.
En el encuentro frente al Alcorcón, el turco disfrutó de una gran libertad ofensiva, aunque erró un penalti que no afectó la confianza del cuerpo técnico. Nadie en el club contempla su salida.
El plan es mantenerlo en la plantilla y hacerlo pieza clave del proyecto. La competencia será intensa, pero hay convicción de que ha llegado el momento de su salto definitivo.
Mastantuono sorprende
El caso de Franco Mastantuono es distinto. El argentino llegó al Real Madrid como una de las grandes promesas del fútbol sudamericano, avalado por un crecimiento acelerado en River Plate.
Sin embargo, su primera temporada resultó decepcionante, con un rendimiento por debajo de las expectativas. El verano comenzó con el club abierto a una cesión, aunque los planes del jugador son otros.
Mastantuono es uno de los futbolistas que más ha impresionado al entrenador del Real Madrid, quien todavía tiene trabajo por delante para definir su equipo, tanto en jugadores como en estilo de juego.
Mastantuono, durante el partido ante el Alcorcón.
Habrá más salidas y la posibilidad de nuevos fichajes sigue abierta, pero el argentino ya sabe que puede ganarse un lugar, al menos, en la plantilla.
Lo cierto es que lo que observa Mourinho ya lo habían señalado Xabi Alonso y Arbeloa. Fue uno de los refuerzos más destacados de la pasada temporada.
Xabi fue quien tomó la decisión clara de apostar por el argentino en la banda derecha. Fue titular habitual hasta que sufrió una lesión en el pubis en noviembre. A partir de ese momento, fue perdiendo protagonismo.
Arbeloa siguió una línea similar. Franco fue titular en su debut ante el Albacete en Copa, así como en sus primeros partidos ante Mónaco y Benfica.
En Liga, la situación fue parecida, aunque también disminuyó su participación. Posteriormente, una suspensión de dos partidos por una tarjeta roja ante el Getafe en el descuento complicó aún más su situación. El ex River no logró asentarse y perdió confianza. El golpe final fue su ausencia en el Mundial.
Mastantuono, tras ser expulsado contra el Getafe.
Para Mourinho, al igual que ocurrió con Xabi, la capacidad de Mastantuono para jugar con intensidad y presionar en el campo alto es muy valiosa. Ahora, el trabajo del portugués es lograr que el jugador se sienta cómodo y con confianza para demostrar que tiene calidad para competir en el Madrid.
De no ser así, el Madrid ya considera desde hace tiempo la opción de ceder al futbolista, como hizo la temporada anterior con Endrick, quien terminó en Lyon y que, en principio, esta campaña estará bajo las órdenes de Mourinho.
El club no contempla desprenderse definitivamente del ex River, consciente de que adaptarse a Europa no es sencillo, especialmente para alguien tan joven en su primer año.
Camavinga no quiere partir
La situación más compleja corresponde a Eduardo Camavinga. Su nombre figura en múltiples listas de transferibles, pero por ahora no atiende ofertas y mantiene el plan que trazó al terminar la pasada temporada y saber que no formaba parte de la convocatoria de Deschamps.
El ex del Rennes puso entonces en marcha un reinicio para regresar a su mejor versión. Durante el Mundial, continuó un plan de entrenamiento, aprovechando el extenso periodo de descanso para ejercitarse intensamente y volver más fuerte.
Camavinga es consciente de que todo dependerá de la pretemporada, en la que participa como uno más y que debe demostrar algo más, especialmente tras el último año complicado.
El centrocampista se ha preparado con dedicación porque conoce que tendrá minutos en este periodo y que, si responde como se espera, Mourinho podrá contar con él, dado que es un entrenador que no se vincula emocionalmente a nadie.
Ante esta nueva realidad, el jugador sólo piensa en revertir su situación y, por ello, no contempla ahora mismo salir del Real Madrid. Las circunstancias podrían cambiar, pero no por voluntad propia.
Después de su segunda campaña en Madrid sin títulos, se sumaron lesiones y la falta de confianza de Xabi o Arbeloa en algunos momentos de la competición. El partido ante el Bayern fue el colofón a uno de sus peores años como madridista.
Esta acumulación de factores lo coloca en la rampa de salida y, aunque el Madrid no ha tomado decisiones al respecto, no es el único jugador por quien se recibirían propuestas.
José Mourinho, en su primera sesión de entrenamiento.
Sin embargo, la conclusión definitiva sobre su caso y el de algunos más quedará determinada al finalizar la pretemporada, una vez Mourinho haya analizado todo.
Los próximos partidos de preparación ofrecerán nuevas certezas. Mourinho ha instaurado una nueva competencia interna, y nadie está dispuesto a desaprovechar la ocasión de convertirse en uno de los pilares del renovado Real Madrid.

