Hallazgo arqueológico revela lápida de Pascentia, niña de la época visigoda en Mérida

Los especialistas creen que pertenecía a la nobleza, dado que no todos podían permitirse que un taller local realizara una lápida de mármol con una inscripción personalizada.

La excavación arqueológica en una solar de Mérida donde han hallado la lápida.

La intervención arqueológica en un solar de Mérida ha sacado a la luz entre siete y ocho sepulturas y, como dato destacado, por primera vez en la ciudad, la lápida funeraria de Pascentia, una niña cristiana de diez años de la época visigoda, que cuenta con una inscripción completa indicando la fecha exacta de su fallecimiento.

El arqueólogo del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, Gilberto Sánchez, ha comunicado que el trabajo se realiza a unos 30 o 40 metros de la Basílica de Santa Eulalia, en un área destinada a enterramientos.

Durante esta intervención urgente previa a unas obras en una vivienda particular sita en la Rambla de Santa Eulalia, los expertos han encontrado la lauda sepulcral de Pascentia, nombre que posiblemente deriva de ‘pascere’, que significa «la que nutre, la que alimenta», o bien de pascua, según Sánchez.

La inscripción indica el día exacto de su muerte, que correspondería al 18 de mayo, y está adornada con una corona de laurel, dos palomas enfrentadas y un posible crismón, junto a fórmulas cristianas como ‘famula Dei’ (sierva de Dios) y ‘requiescat in pace’ (descanse en paz), ha detallado.

Para el arqueólogo, lo más relevante es que se especifica con claridad el día de fallecimiento, el día 15 entre las calendas de junio.

No obstante, los investigadores mantienen dudas sobre el año preciso de la defunción, que podría situarse entre los años 509 y 519, según Sánchez.

La inscripción de la lápida.

Ha aclarado que esta es una lectura preliminar, puesto que será necesario realizar un análisis más detallado de la pieza.

Los estudiosos creen que la niña pertenecía a la nobleza, dado que no cualquiera podía permitirse la elaboración de una lápida en mármol por un taller local, decorada con una inscripción y símbolos cristianos.

En Mérida existen otras lápidas semejantes, que aparecieron en las excavaciones de la Basílica de Santa Eulalia, pero pertenecientes a obispos y personalidades relevantes.

Según su opinión, lo inusual radica en que es una inscripción completa, corresponde a una niña y que en el siglo VI se continuaba enterrando cristianos en esta zona.

El descubrimiento ha causado gran interés porque se ha relacionado con la mártir Santa Eulalia, que también fue una niña, aunque las separan dos siglos: una vivió en la época romana y la otra en la visigoda.

En esta misma excavación se ha establecido la secuencia completa del lugar, puesto que se ha hallado una calzada romana con su sistema de alcantarillado, que más tarde fue abandonada.

Posteriormente, el espacio se convierte en una zona funeraria cristiana y después se desarrolla un barrio modesto que perdura hasta principios del siglo IX.

Sánchez ha puntualizado que ninguno de los esqueletos encontrados corresponde a la niña, dado que todos son de adultos, y que la lápida no estaba asociada a una sepultura concreta.

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