La leyenda argentina se despide de los Mundiales con una nueva caída en una final, al igual que en 2014, y sin alcanzar el récord goleador.
Más información: España logra su segunda estrella: el dominio absoluto elimina a Argentina en la prórroga y marca el fin de la ‘era Messi’ (1-0)
Leo Messi no consiguió despedirse con la Copa del Mundo en sus manos. La selección argentina fue superada por España en la final del certamen, y el capitán albiceleste vivió la peor velada posible en el escenario más destacado.
Perdió el título mundial que había ganado años atrás y, para añadir sufrimiento, no logró la Bota de Oro ni el récord histórico de máximo goleador del Mundial, que fue superado por Kylian Mbappé, autor de un doblete en el partido por el tercer puesto.
El rosarino, que destacó a lo largo del torneo hasta llegar a la definición con actuaciones decisivas que llenaron de esperanza a toda Argentina, desapareció en el partido más crucial.
Con imprecisiones en la salida, desconectado de sus compañeros y carente de la eficacia habitual cerca del área rival, Messi no logró mantener el nivel que lo había posicionado como el principal aspirante al Balón de Oro del torneo –título que ya obtuvo en 2014 y 2022–.
España, organizada y agresiva en su presión, lo neutralizó durante todo el partido y le impidió los espacios que había aprovechado en etapas previas.
El contraste resultó claro para cualquiera que haya seguido su trayectoria hasta la final: goles claves, asistencias decisivas y un liderazgo que parecía guiar a Argentina hacia un nuevo trofeo.
En el encuentro definitivo, esa versión desapareció, con un capitán que apenas generó oportunidades claras y terminó dominado más por la frustración que por el juego.
Lamine Yamal consolando a Messi tras la final del Mundial.
Defendiéndolo, aseguró este domingo, luego de la final perdida por Argentina frente a España, que la gente debería sentir orgullo por Lionel Messi, antes de abandonar entre lágrimas la rueda de prensa en el MetLife Stadium tras el partido.
«Tiene 39 años, muchachos, es algo increíble. Yo por mi parte tenía claro que jugaría hasta cuando quisiera, pero que la gente esté orgullosa de su equipo, de Leo, de lo que ha hecho, el mejor jugador que ha pisado un campo de fútbol, eso no cambiará nada», declaró Scaloni tras la derrota 0-1 en la prórroga ante España.
El momento que resumió su noche
La imagen que simbolizó la impotencia de Messi se produjo en los minutos finales, cuando solicitó con vehemencia al árbitro la expulsión de Marc Cucurella tras una disputa en la que el lateral español le habló cubriéndose la boca.
¡MESSI PIDIÓ LA EXPULSIÓN DE CUCURELLA POR TAPARSE LA BOCA! 😮#DAZNMundial pic.twitter.com/ZEGkLs20H4
— DAZN España (@DAZN_ES) July 19, 2026
Visiblemente molesto, el astro argentino rodeó al árbitro exigiendo la tarjeta roja para Cucurella, escena que reflejó la tensión acumulada durante todo el encuentro. La jugada no implicó la sanción solicitada y España terminó llevándose el triunfo, dando un golpe final a las opciones argentinas.
Otra imagen imborrable de esta final tuvo lugar minutos después del pitido final, cuando Messi recibió la medalla de plata. El capitán no pudo contener las lágrimas mientras atravesaba el palco de autoridades, claramente impactado por lo que ese metal significaba para una carrera que muchos consideraban destinada a concluir con la máxima gloria.
Compañeros y rivales se acercaron para abrazarlo en un acto de respeto ante lo que probablemente fue su despedida en un Mundial.
Una doble derrota histórica
La caída no solo implicó la pérdida del título. En el partido por el tercer lugar, disputado horas antes de la final, Kylian Mbappé marcó dos goles que le permitieron igualar y superar la cifra goleadora que Messi había acumulado durante el torneo.
Este doblete le otorgó al delantero francés la Bota de Oro (con 10 goles) y el récord como máximo goleador histórico de la competición (22), arrebatando ambas distinciones a Messi en un solo día.
Así, el argentino terminó el torneo con un balance agridulce: destacó en la fase de grupos y en las rondas eliminatorias previas a la final, pero se quedó sin el trofeo, sin el galardón de goleador y sin la marca histórica que parecía segura antes de la última jornada.
En una carrera repleta de títulos y récords, la despedida mundialista de Messi quedará principalmente vinculada a esa imagen de lágrimas contenidas en el podio, con la medalla de plata colgada al cuello y el título cedido ante una España que supo sacar provecho de su mejor actuación en el momento decisivo.

