La oposición cubana critica a la UE por su apoyo al régimen y responsabiliza a Sánchez de aliarse con los tiranos en lugar de los oprimidos

Rosa M. Payá, Ildefonso Castro, Mairead McGuinness y José D. Ferrer, en el Libertas Forum, en Madrid. Las claves

La oposición cubana responsabiliza a la Unión Europea de proporcionar apoyo financiero al régimen castrista y exige la interrupción de dicha ayuda para presionar por la liberación en la isla.

Voces opositoras critican a Pedro Sánchez por respaldar a los líderes cubanos en lugar del pueblo y denuncian la política europea de diálogo como insuficiente.

El Partido Popular Europeo solicita un cambio drástico en la relación de la UE con Cuba, proponiendo suspender el acuerdo de cooperación si no hay progresos democráticos.

Los opositores resaltan la represión, la ausencia de libertades y el impacto global del régimen cubano, reclamando una mayor presión y respaldo para la sociedad civil.

La oposición democrática cubana denuncia que la Unión Europea «mantiene financieramente a la dictadura castrista» mientras la población enfrenta hambre, apagones y represión. «Es necesario afectarles a nivel existencial para que se sometan a la soberanía, que pertenece a los ciudadanos de Cuba», exige Rosa María Payá.

Por otro lado, José Daniel Ferrer es contundente al atribuir responsabilidades políticas en España: «El presidente español, Pedro Sánchez, se reunió con Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro, Lula da Silva y otros… y firmaron una declaración ‘en defensa de la soberanía de Cuba’, pero en realidad defendían la del dictador«, afirma.

«No apoyan al pueblo oprimido y empobrecido, sino al régimen que lo origina», concluye.

En una de las mesas del Foro Libertas, que tuvo lugar esta semana en Madrid y al cual EL ESPAÑOL tuvo acceso, debatieron Payá, Ferrer y Ildefonso Castro, secretario de Política Internacional del PP.

La crítica hacia la actitud europea y, particularmente, hacia Sánchez, fue central en este foro, que reunió a líderes del centroderecha europeo y latinoamericano para formar una alianza política contra el avance de las izquierdas populistas.

Bajo la moderación de la vicepresidenta del PPE Mairead McGuinness, la crisis cubana se describió como ejemplar del choque entre la «fallida» estrategia de diálogo de la UE y las exigencias de quienes viven la represión en la isla.

Payá criticó que el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre la UE y Cuba, rechazado en múltiples ocasiones por el Parlamento Europeo, «continúa vigente y entrega millones anualmente a la dictadura«. Según ella, esta política transforma la ayuda europea en «cooperación con el régimen».

Viraje de la UE

El PPE pretende impulsar un cambio radical en las políticas europeas que, según su presidente Manfred Weber, «se han inspirado en ideologías de izquierda durante las últimas dos décadas«.

Como parte de estas reformas, Europa debería reevaluar su vínculo con La Habana, según el principal partido de la UE.

Existen resoluciones recientes del Parlamento Europeo que solicitan revisar o suspender el acuerdo de diálogo si no se producen avances democráticos. Los opositores presentes en Madrid demandan «ir más allá de las declaraciones y cortar el flujo de fondos» que, en su opinión, sostiene al castrismo.

Payá recordó que «la persona más joven que ha participado en unas elecciones libres en Cuba tiene hoy 98 años«, evidenciando el bloqueo democrático que lleva siete décadas.

«La pasividad de Occidente para mantener, tolerar, silenciar e incluso complicar la dictadura de los Castro en Cuba durante 68 años ha perjudicado intereses democráticos en América Latina y económicos de EEUU», alertó.

«Fascinación pop»

Según su punto de vista, Europa es cómplice por «una incomprensible fascinación pop«.

En ese marco, el Acuerdo de Diálogo firmado en 2016 entre Bruselas y La Habana fue el foco principal del debate.

Rosa María Payá, líder opositora cubana, en el Libertas Forum del PPE, en Madrid.

Para la UE, es el marco que posibilita dialogar con los líderes de la isla sobre derechos humanos, respaldar proyectos energéticos y de seguridad alimentaria y canalizar ayuda humanitaria. Sin embargo, para la oposición cubana, representa la vía financiera que sostiene al régimen.

Payá sintetizó el asunto con un doble diagnóstico: «Sin esa dictadura no existiría el chavismo, ni Maduro, ni Delcy en Venezuela, ni los centros de tortura en Nicaragua…». Denunció además que en medio de crecientes complicidades en la región, «un asesino de cubanos como el Che es considerado un ícono pop de la izquierda en el ámbito mundial».

Ferrer compartió su testimonio personal sobre el impacto positivo del Parlamento Europeo en su vida.

«En 2019, durante una de las múltiples detenciones que sufrí, me torturaban a diario; un día dejaron de hacerlo», contó. «Más tarde descubrí que fue justo luego de que la Eurocámara exigiese una prueba de vida y salud sobre mí», explicó, demostrando que la presión institucional puede salvar vidas concretas.

El opositor recordó que el Código Penal cubano contiene «12 artículos diseñados para encarcelar activistas pacíficos» y enfatizó que «la policía y los tribunales pertenecen al Partido Comunista».

Así, «aunque se demuestren las acusaciones falsas, la orden del partido es condenar y enviarte a prisiones inhumanas». Definió esto como «terrorismo de Estado para impedir que la población reivindique sus derechos y libertades fundamentales».

«Embargo a la libertad»

Ildefonso Castro centró la atención en la narrativa oficial sobre Cuba. “El problema radica en la ‘dictadura castrista’, que lleva 68 años de miseria moral y material”, afirmó.

“El obstáculo no es el embargo militar, sino el embargo a la libertad”, explicó, defendiendo la idea de que no se trata de un ataque a la soberanía porque «la soberanía corresponde a los ciudadanos y no a los dirigentes».

Calificó la política de Pedro Sánchez hacia Cuba y Venezuela como «simplemente indecente».

El diplomático y secretario de Internacional del PP trazó una conexión directa entre la Moncloa y la defensa del statu quo en la isla.

Alertó: «Me inquieta lo que hace la UE porque no es lo adecuado, y me preocupa aún más lo que no hace«, diferenciando un Parlamento Europeo «comprometido» de una Comisión y un Consejo que «actúan incorrectamente».

En esa línea, exhortó a canalizar la ayuda humanitaria «no a través del régimen, sino con la Iglesia católica, Cruz Roja…».

Cubanos en la guerra de Ucrania

Concluyó afirmando que «no es oportuno imponer a los cubanos que nuestra estrategia funcionará; ellos rechazan esa estrategia desde hace setenta años, hay que escucharlos», insistió.

Payá amplió la perspectiva hacia el papel internacional del régimen cubano, desde el tráfico de personas hasta la guerra en Ucrania.

Denunció una «operación de tráfico de seres humanos organizada en colaboración con el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua y el crimen organizado, que llevó a que «650.000 cubanos cruzaran la frontera sur de EEUU», con costos entre 6,000 y 18,000 dólares por cada deportado.

«Así ejercen presión sobre EEUU desde hace 68 años», señaló.

«También ocurre en Rusia: los extranjeros más numerosos en el ejército invasor en Ucrania son cubanos«, advirtió.

De ahí su conclusión estratégica: «La única solución a la catástrofe humanitaria es la desaparición de la dictadura». Para acabar con la tiranía, consideró necesario impactarlos a nivel existencial cortando el acuerdo de diálogo y promoviendo la unión de opositores dentro y fuera de la isla para lograr una transición.

Tres condiciones

Payá estableció tres condiciones que ya existen en Cuba y que, según ella, deben ser reforzadas.

«El cambio es demandado de manera clara e innegable por la mayoría de la ciudadanía dentro y fuera de la isla», señaló inicialmente, recordando que los cubanos «han demostrado estar dispuestos a darlo todo por su libertad«.

En segundo lugar, «existe una alternativa democrática», representada por un Acuerdo de Liberación que articula fuerzas opositoras.

Finalmente, se requiere una «acción valiente y decisiva» que se transforme en «una amenaza real para los criminales en el poder».

Ferrer, por su parte, lanzó una advertencia directa a la izquierda europea y a Sánchez: “Las izquierdas siempre respaldan al régimen castrista». Si quienes afirman defender los derechos humanos luego financian la tiranía en secreto, «es como pedirle a Capone que deje de matar por dinero porque es inmoral; no harán caso».

El opositor concluyó con un llamado a la conciencia europea y citó a Cervantes: si los líderes europeos vivieran siquiera 24 horas viendo la televisión cubana, «con tres canales iguales, el del régimen, el de Maduro y la RT de Putin», entenderían la existencia de un proyecto un «mundo orwelliano».

Frente a eso, reivindicó un mandato literario: «Rendirse jamás… como expresa el Quijote, ‘la libertad es el mayor de los dones que al hombre dieron los cielos’, y por ella todo se sacrifica».

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