Las claves
Mercedes González, directora de la Guardia Civil, reconoció ante el juez que recibió un mensaje de Leire Díez relacionado con la filtración de comunicaciones entre Ábalos y Sánchez.
González compareció en calidad de investigada por presunta prevaricación continuada y obstaculización a la justicia vinculadas a pesquisas sobre el entorno del PSOE.
Se le imputa a González, junto al general Manuel Llamas, la apertura de informaciones reservadas contra agentes de la UCO con el supuesto propósito de intimidarlos y paralizar sus investigaciones.
La directora admitió haber activado el borrado automático de los mensajes con Díez tras recibir dicha información, y que ya estaba al tanto de un informe interno que alertaba sobre maniobras para desacreditar a la UCO.
Esta mañana, Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, ha declarado ante el juez Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional que «cree recordar» que Leire Díez —con quien, según resaltó, mantenía sólo una relación «puntual» y «personal»— le envió un mensaje a su teléfono móvil con noticias periodísticas que revelaban mensajes de Whatsapp entre el presidente Pedro Sánchez y el exministro José Luis Ábalos.
González compareció en calidad de investigada debido a presuntos delitos de prevaricación continuada y obstrucción a la justicia.
Las fiscales anticorrupción, quienes solicitaron su citación bajo esta condición procesal, sostienen que existen indicios de que González y el director general operativo, el general Manuel Llamas, activaron informaciones reservadas contra agentes de la UCO encargados de indagaciones vinculadas al PSOE y al entorno de Pedro Sánchez, sin justificación real, más bien como «una respuesta constante ante ciertas decisiones de investigación» y para «intimidar» a los agentes.
La neutralización de los agentes de la UCO, particularmente aquellos bajo el mando del teniente coronel Antonio Balas, era uno de los objetivos primordiales de la red coordinada por Leire Díez, supuestamente dirigida por el entonces secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, y financiada a través del partido.
González reconoció haber mantenido dos encuentros con Leire Díez, los cuales ha limitado al ámbito «estrictamente personal», y afirmó que la ‘fontanera’ le remitió el domingo 11 de mayo de 2025 las publicaciones periodísticas con los mensajes entre Ábalos y Sánchez.
La UCO no pudo recuperar el contenido de esa conversación en el móvil de Leire Díez porque, de inmediato, la directora de la Benemérita activó el borrado automático de los mensajes intercambiados entre ellas.
González declaró que «no percibió» en sus comunicaciones personales o telefónicas con Díez que existiera una intención de perjudicar a la UCO.
No obstante, antes de la conversación borrada del 11 de mayo de 2025, la directora de la Guardia Civil ya tenía conocimiento del contenido de una nota interna, elaborada por el general jefe de Información, que informaba sobre un grupo de personas realizando acciones para desestabilizar las operaciones de la UCO, procurando su desprestigio. Esta nota nombraba explícitamente a Leire Díez y a Santos Cerdán.
A pesar de esta información, el 12 de mayo de 2025, el DAO Llamas ordenó iniciar una investigación reservada sobre la filtración de los mensajes entre Sánchez y Ábalos, los cuales fueron tema de la conversación eliminada entre González y Díez.
Esta investigación reservada no se llevó a cabo porque el general designado por Llamas para instruirla informó al magistrado del Tribunal Supremo Leopoldo Puente, entonces encargado de la causa penal contra Ábalos, quien le ordenó no realizar investigaciones pre-disciplinarias contra la UCO.

