Las claves
La directora de la Guardia Civil y el DAO llevan más de una semana sin presentarse en sus oficinas tras ser imputados en el caso Leire.
Fuentes internas aseguran que ambos han evitado relacionarse con los mandos y se escudan en compromisos oficiales para no acudir a la sede.
Están imputados por supuestos delitos de prevaricación y obstrucción a la justicia, vinculados a maniobras para desprestigiar a la UCO.
La UCO podría verse en la necesidad de investigar a la cúpula de la Guardia Civil mientras ambos permanecen en sus cargos por mandato del ministro y del presidente del Gobierno.
Han transcurrido casi dos semanas desde que la directora general de la Guardia Civil Mercedes González y el DAO Manuel Llamas fueron citados como imputados en el caso Leire por el juez Santiago Pedraz.
Desde entonces, casi no se les ha visto en sus oficinas, situadas en la sede central del Instituto Armado, en la calle Guzmán el Bueno de Madrid.
Así lo ha podido verificar EL ESPAÑOL a través de fuentes del propio centro y diversas Jefaturas y Servicios ubicados en la Dirección General y en el edificio del Tercio, donde se encuentran las dependencias del DAO y a donde suele acudir diariamente para desempeñar sus funciones.
Sin embargo, desde hace quince días, tras la inesperada imputación que afectó a los máximos responsables del Cuerpo, ambos «permanecen fuera todo el día. No pasan por sus despachos».
Apenas se les ha visto acceder por el control de entrada de la sede de la Dirección General, que en las últimas semanas se ha convertido en el epicentro de la trama del caso Leire, dado que se han descubierto encuentros de la directora con la fontanera del PSOE y se han abierto informaciones reservadas por el DAO a los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en diversas investigaciones relacionadas con el PSOE y el entorno del presidente del Gobierno.
Desde el departamento de comunicación de la Guardia Civil indican que ambos están cumpliendo con sus obligaciones, incluyendo una visita esta semana a la cibercomandancia de León junto a la secretaria de Estado de Seguridad. «Están cumpliendo con su agenda habitual».
Apenas han tenido más actividades, aclararon, en los últimos días, pero desde el gabinete de comunicación del Instituto Armado insisten en que su labor consiste en gestionar el Cuerpo, algo que «están realizando», sin necesidad de acudir a eventos públicos, ya sea juntos o por separado.
No obstante, fuentes consultadas dentro de la cúpula relatan que ambos han procurado evitar el contacto con los mandos en la sede de Guzmán el Bueno. «Llevan toda la semana fuera. Se amparan en compromisos oficiales», explican, lo que ha generado sorpresa en varios sectores.
«Han ido a entregar despachos en numerosos cursos de especialización, eventos a los que ni la directora ni el DAO habían asistido nunca antes. No paran de desplazarse».
Por lo tanto, ambos dirigentes del Instituto Armado han eludido la sede central en los últimos días, una situación que altos mandos del Cuerpo interpretan como un indicio de que se están concentrando en preparar su defensa de cara a la declaración que deberán prestar este jueves en la Audiencia Nacional.
El DAO apenas se dejó ver en Guzmán el Bueno este martes, acompañado del ministro Fernando Grande-Marlaska durante una visita oficial con su homólogo saudí, Abdulaziz Bin Saud Bin Naif Bin Abdulaziz, en la que firmaron un acuerdo para desarrollar programas conjuntos de formación e intercambios en materia de seguridad.
Esta circunstancia refleja, según los altos cargos del cuerpo, la tensión que reina actualmente en las más altas esferas del Instituto. «No podemos ni soportarlo», comentan desde la cúpula.
También se interpreta como un intento de mantenerse en un perfil bajo y reducir la presión ante la convulsa situación tras la decisión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de mantenerlos en sus cargos a pesar de los graves cargos que enfrentan, con el respaldo del presidente del Gobierno.
Prevaricación y obstrucción a la justicia
La única ocasión en la que el DAO Manuel Llamas acudió a la Dirección General fue el viernes, un día después de que EL ESPAÑOL preguntara por su prolongada ausencia en el despacho.
Desde el 2 de julio ambos están formalmente imputados en el caso Leire Díez por presuntos delitos de prevaricación y obstrucción a la Justicia.
En caso de que Pedraz, tras recibir sus declaraciones, como se espera, ordene nuevas diligencias a la Policía Judicial, se creará una situación sin precedentes que agrava la ya compleja coyuntura que enfrenta el Instituto Armado. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil deberá investigar a la cúpula de su propio cuerpo mientras la directora y el DAO permanecen en sus funciones por indicación del ministro y del presidente del Gobierno.
La misma cúpula estaría involucrada, según el juez, en las maniobras orquestadas por la fontanera Leire Díez para desacreditar a los investigadores de la UCO en las investigaciones que tocaban al PSOE y al círculo cercano al presidente del Gobierno.
El juez Pedraz les atribuye conexión con las supuestas maniobras de Leire Díez para que se abriera una investigación a la UCO por posibles filtraciones en casos que afectan al Gobierno, así como presuntas presiones contra los agentes que realizaban esas pesquisas.
En su resolución, el instructor explicaba que en ambos asuntos existen «indicios de responsabilidad de los imputados en hechos que, prima facie, sin perjuicio de lo que determine la instrucción posterior, podrían constituir un delito continuado de prevaricación administrativa y un delito contra la administración de justicia».

