Las claves
Tras las elecciones del 23-J de 2023, el Gobierno admitió que el voto CERA (censo de españoles en el extranjero) podría mostrar un papel crucial en la distribución de escaños.
Desde la puesta en marcha de la ‘ley de nietos’ en 2022, el censo exterior ha sumado más de 405.000 nuevos votantes, lo que representa un aumento del 17,5%.
El crecimiento del voto CERA podría resultar decisivo en 16 provincias, favoreciendo mayormente a los partidos de izquierda en 12 de ellas, si se mantiene la tendencia observada en 2023.
Madrid y Barcelona concentran casi el 39% del aumento del censo exterior, algo que puede ser determinante para la asignación de escaños en futuros procesos electorales.
«El voto CERA podría influir decisivamente en la distribución de escaños tras las elecciones generales».
Este fue el titular que el Gobierno difundió días después del 23-J de 2023 en Carta de España, una publicación del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones destinada a los españoles residentes en el exterior.
En el texto, el Ejecutivo subrayaba la relevancia del censo exterior en el resultado electoral y alertaba de que «en hasta nueve provincias» existían escaños que dependían «de menos de 2.000 votos para cambiar de partido».
Hasta entonces, el CERA permanecía al margen de controversias y el efecto de la ley de nietos había sido limitado. Entre la aprobación de la ley, el 21 de octubre de 2022, y el cierre del censo empleado en las generales, el 1 de marzo de 2023, el CERA sólo aumentó en 24.887 votantes.
No obstante, el artículo del Ministerio indicaba que el resultado de las generales podría «variar» debido al conteo del voto CERA, que arrancó cinco días después del 23-J y se extendió hasta el 31 de julio.
El propio Gobierno señalaba 11 circunscripciones sensibles: Cantabria, Guipúzcoa, Girona, Barcelona, Tarragona, Albacete, Madrid, Sevilla, Málaga, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas.
Finalmente, el voto CERA solo modificó el resultado electoral en un escaño, que el PP ganó en la Comunidad de Madrid en detrimento del PSOE.
Tres años después, esa advertencia adquiere una nueva dimensión si se considera que desde el 23-J de 2023 se han sumado 405.269 nuevos electores. Esto implica un aumento del 17,5%.
Es cierto que no todos los nuevos inscritos provienen de la ley de nietos, ya que el CERA también crece por nacimientos, cambios de residencia y otros procesos de nacionalización.
Sin embargo, el censo exterior nunca había experimentado un crecimiento tan acelerado como desde la implementación de esta norma.
Hasta 16 provincias
¿Qué ocurriría hoy si se cruzara el crecimiento del voto CERA en cada circunscripción con los resultados del 23-J? ¿Qué diferencia se requeriría para modificar el último escaño de cada provincia según la ley d’Hont?
Los datos sugieren que esos 405.269 nuevos votantes potenciales del extranjero podrían influir decisivamente en 16 provincias.
Y en 12 de ellas, favorecerían a partidos de izquierda, siempre que se mantenga la misma tendencia de voto observada en 2023.
Cabe aclarar que este análisis no es una predicción electoral sino un estudio del posible impacto del crecimiento exponencial del censo CERA, basado en los resultados anteriores.
Madrid es la comunidad que concentra la mayor parte del incremento del voto exterior. Desde marzo de 2023, ha añadido 114.360 nuevos electores CERA.
Esto representa el 30,7% del aumento total a nivel nacional. Barcelona, por su parte, suma otros 43.675.
Ambas acumulan 158.035 nuevos votantes inscritos, es decir, casi el 39% de las nuevas incorporaciones al censo exterior desde las últimas elecciones generales.

La Comunidad de Madrid demostró en las anteriores generales la gran influencia del voto exterior. Para que los socialistas hubieran conservado el último escaño, que finalmente pasó al PP, habrían requerido alrededor de 1.340 votos adicionales.
Ahora bien, Madrid ya ha incorporado 114.360 nuevos electores CERA desde ese censo, unas 85 veces más que el margen que decidió el último diputado.
En Barcelona, sin embargo, la contienda será diferente.
Sus 43.675 nuevos inscritos se suman a una circunscripción con 32 diputados y un escenario político mucho más fragmentado entre PSC, Junts, ERC, PP, Sumar, Vox y la izquierda independentista.
De hecho, el último escaño en 2023 podría haber sido ganado por la CUP con algo menos de 6.000 votos adicionales.
En un panorama más amplio, Cantabria y Girona representan los casos más sensibles en proporción. En Cantabria, el PP necesitaba sólo 404 votos extra para sacar a Vox del último diputado.
En Girona, el PP quedó a 285 votos de disputar el último escaño de Junts. Las diferencias son mínimas en comparación con los 8.053 y 5.618 nuevos electores CERA que han sumado ambas provincias, respectivamente.
Tenerife y Málaga completan este grupo de mayor riesgo electoral.
Santa Cruz de Tenerife ha añadido 16.733 inscritos. Allí, Sumar habría necesitado 1.565 votos más para arrebatar el último escaño a los socialistas.
En Málaga, el PSOE quedó a 2.429 votos de recuperar el último escaño que tenía el PP.
Galicia también experimenta un notable incremento del voto CERA. La Coruña, Pontevedra, Lugo y Orense suman más de 40.000 nuevos electores del exterior.
El voto de emigrantes sigue teniendo una gran relevancia allí. En las generales de 2023, el PP superó al PSOE entre los residentes en el extranjero.
Sin embargo, la competencia varía en cada provincia. En La Coruña, el PSOE podría amenazar el último diputado que tiene el Bloque Nacionalista Galego (BNG).
En Pontevedra ocurre lo contrario: el BNG podría disputar el escaño al PSOE.
En Lugo y Orense, la contienda se da entre los dos principales partidos.
¿Cómo beneficiaría a la izquierda?
El precedente de las elecciones del 23-J, sobre el que se ha debatido últimamente, favoreció inicialmente al PP.
Los populares fueron el partido más votado en el CERA a nivel nacional y el conteo del voto exterior les otorgó el último diputado en Madrid.
Sin embargo, de las 16 provincias donde el crecimiento del voto exterior supera el margen para asignar el último escaño según la ley d’Hont, en 12 el posible beneficiario sería el PSOE o alguna fuerza de izquierda.

Los socialistas podrían ganar un diputado al PP en Madrid, Asturias, Málaga, Orense, Lugo y Salamanca.
Además, podrían recuperarlo en La Coruña, aunque en ese caso saldría del BNG y no alteraría el equilibrio del bloque de investidura.
Sumar podría disputar el último escaño en Tenerife, Navarra y Guipúzcoa; el BNG, en Pontevedra; y el PSC, en Tarragona.
En estos escenarios, se produciría principalmente una redistribución interna dentro de la izquierda o del actual bloque de investidura.
Barcelona y Las Palmas presentan casos más inciertos. La CUP podría competir por el último diputado frente al PSC, mientras Nueva Canarias podría acceder a costa del PP.
Las únicas dos provincias donde el cambio favorecería claramente a la derecha serían Cantabria —pasando un escaño de Vox al PP— y Girona, donde el PP podría arrebatar el último escaño a Junts.
Sin embargo, la precaución es esencial. Comparar el crecimiento del CERA con los márgenes del último escaño no implica que todos los nuevos inscritos ejercieran su derecho al voto ni que lo hicieran de manera uniforme.
El censo no equivale a papeletas reales. Para modificar un diputado, sería necesario que una parte significativa de esos electores participe y concentre su voto claramente en una misma candidatura.

