Borja Sémper afirma que la rápida nacionalización mediante la ley de nietos bajo Sánchez plantea serias incertidumbres.

Borja Sémper, vicesecretario y prtavoz del PP, entrevistado por EL ESPAÑOL en la sede del partido. Las claves

Borja Sémper critica la manera en que Pedro Sánchez maneja el Gobierno, acusándolo de fomentar la polarización social y de emplear la inmigración y la regularización de extranjeros con fines electorales.

El portavoz del PP defiende una política migratoria basada en criterios objetivos de arraigo y justicia, y rechaza la regularización masiva sin un debate riguroso ni cifras precisas sobre los beneficiarios.

Sémper manifiesta reservas acerca del proceso de nacionalización de descendientes de exiliados por la ley de nietos, poniendo en duda la transparencia y la celeridad de los procedimientos.

Respecto a la corrupción, Sémper señala que el PP ya afrontó las consecuencias de sus errores pasados y critica la aparente doble vara de medir del Gobierno actual con casos relacionados con el PSOE.

Hace un año, mientras ultimaba los detalles para el Congreso Nacional del PP, Borja Sémper (Irún, 1976) acababa de enterarse de que tenía cáncer. Al principio, solo Alberto Núñez Feijóo estaba al tanto del diagnóstico.

Un poco más de dos meses después de su regreso a la política, este hombre, considerado la «voz moderada» del PP, reaparece con un doble mensaje: no se dejará arrastrar por polémicas sin sentido ni tolerará ataques injustificados sin responder.

En esta entrevista, Sémper se muestra más firme y preciso que en otras ocasiones; menos indirecto y más determinado.

Confiesa que hay días en que desearía «salir de casa con un lanzallamas», pero enseguida lo contrasta con su percepción de la política: «El honor de servir a España», una idea que le recuerda la «responsabilidad mayor» que los políticos tienen al hablar, decidir y resistir desgaste.

Al mirar hacia el futuro, hacia unas elecciones generales de fecha incierta, intenta expresarse en condicional —»si gobernamos»— aunque a veces se le escapa un «cuando gobernemos» que revela la esperanza que aún mantiene en el resultado.

Este lapsus y la forma en que aborda los pactos ya cerrados con Vox, y el que probablemente se negociará para el Gobierno central, señalan un matiz esencial: mientras que para el PP gobernar solo es un objetivo «prioritario», para Sémper es «irrenunciable».

Usted ha hablado mucho de su experiencia con el cáncer. Pero durante este tiempo alejado, ¿qué ha cambiado más, usted o la política española?

Yo.

Vaya.

Con humildad, creo que he mejorado en algunos aspectos o he incorporado a mi visión del mundo elementos que me han enriquecido. En cuanto a la política, probablemente ha empeorado. Todo lo que pensábamos que podía ir mal, ahora va peor. La conversación pública se ha degradado aún más. Lo que antes parecía imposible de observar, hoy es una realidad. Si antes la línea entre verdad y mentira era difusa, hoy simplemente no existe, impulsado por quienes gobiernan.

La corrupción no solo inunda las Administraciones públicas y el partido gobernante, sino que está intentando normalizarse. El conflicto entre periodistas y medios es cada vez más áspero. Los discrepantes son señalados de forma más evidente.

¿Qué responsabilidad tiene el PP en este contexto? Estando fuera, seguramente habrá pensado en ‘cómo decir las cosas’.

Sería mezquino afirmar que el clima actual es única y exclusivamente responsabilidad del PSOE, Pedro Sánchez y el Gobierno. Asumo mi parte de responsabilidad. Pero pienso que es absolutamente asimétrica.

¿A qué se refiere? Porque el PSOE les acusa de lo mismo. Usted es ‘el moderado del PP’, pero hay otros con roles distintos.

Es asimétrica porque esta ha sido la «legislatura del muro» por decisión explícita del presidente del Gobierno. Él optó por hacer una política que divide a la sociedad española. Otros presidentes, con más o menos éxito, en su investidura convocaban a un proyecto que gobernaría para todos.

Por primera vez en nuestra democracia, el presidente declaró desde la tribuna que levantaría un muro entre españoles. ¡Y vaya que lo ha cumplido! Tenemos ministros que mienten abiertamente y que atacan a periodistas y medios desde su posición política. Además, emplean el insulto como algo común.

«El mayor daño del sanchismo es la división decidida de la sociedad, no habrá otro Gobierno peor»

Deme nombres.

El paradigma del uso del insulto en la política es Óscar Puente. Pero lo grave es que haya ministros que, en vez de dedicarse a sus responsabilidades, se centren en hacer política de partido porque aspiran a presidir Comunidades Autónomas. Esto desvirtúa la necesaria exigencia que debe tener un gobernante.

Explique eso.

Cuando eres candidato, el carnet de partido pesa mucho. Pero, al llegar al Gobierno, ese peso debe aliviarse porque gobiernas para todos. Sin embargo, este Gobierno se dedica casi exclusivamente a gobernar para su base, rompiendo todos los mecanismos del poder para dividir.

Cuando me preguntan cuál es la peor acción del sanchismo, podría dar una larga lista. Pero su mayor legado dañino ha sido la decidida división de la sociedad española.

¿Y ustedes?

En la oposición cometemos errores, a veces declaraciones desafortunadas; unos tienen un perfil más duro que otros… pero eso siempre ha ocurrido en democracia.

Lo que observamos es una intención clara de polarizar. La responsabilidad de eso es indiscutible y recae en el partido que gobierna.

El portavoz nacional del PP, Borja Sémper, entrevistado por EL ESPAÑOL.

Cuando volvió dijo que se negaría a dejarse arrastrar por la confrontación. Ya le hemos visto cabecear en el Congreso en alguna sesión. ¿Cómo ve el papel de Francina Armengol?

Lo que pasa en el Congreso no es responsabilidad exclusiva de Francina Armengol. Si hoy el Congreso proyecta el nivel de debate que vemos, con el respeto mutuo entre él y el Gobierno, claramente es una responsabilidad compartida.

Sin embargo, a quien dirige la actuación de los diputados es a quien hay que exigirle cuentas. Por tanto, su responsabilidad funcional es máxima.

Que Feijóo usara la palabra ‘cáncer’ para referirse al absentismo laboral, ¿no ha avivado la polémica para que el Gobierno los acuse de recortes y de no abordar el problema real?

«Cáncer» es un término que se usa para referirse a problemas graves o muy serios. Soy paciente de cáncer y no me molesta su utilización, porque todo depende del contexto y cualquiera puede distinguir entre ellos. Lo esencial es el fondo del asunto, que el Gobierno evita tratar, centrándose en controversias improductivas.

El absentismo es un problema muy grave, reconocido en 2024 por el propio Gobierno, que no actuó a continuación: el coste aumentó de 14.000 a 33.000 millones de euros entre 2018 y 2025, y el 50% de las bajas laborales corresponde solo al 10% de los trabajadores.

Explique entonces el fondo del problema.

Nosotros proponemos combatir el fraude. Por eso, cuando gobernemos, queremos que el Gobierno, las CCAA y los agentes sociales alcancen un acuerdo de diálogo social para luchar contra el absentismo laboral fraudulento. Diferenciamos claramente entre quienes usan correctamente el sistema —tres de cada cuatro trabajadores no faltan ningún día— y quienes cometen fraude, que es donde ponemos el foco.

Pese a que faltan detalles que se concretarán en próximos meses, hemos propuesto la interoperabilidad de bases de datos para monitorizar bajas, la reincorporación progresiva parcial conforme a criterio médico y priorizar el tratamiento de lesiones musculoesqueléticas, las más comunes, para acelerar las recuperaciones.

¿Plantean recortes de prestaciones para incentivar la reincorporación?

Nuestra prioridad es proteger a quienes realmente enferman y a sus compañeros, que sufren sobrecarga por las ausencias. No se trata de enfrentar a trabajadores y empresas, sino de lograr un acuerdo que garantice productividad, protección social y combate al fraude.

Sobre su fama de ‘moderadito’… dirigentes del PP me han dicho que el partido es amplio porque tienen a Borja y a Cayetana. Es como decir que son de centro pero también con ‘prioridad nacional’.

Permítame entrar en eso de ‘moderado’, que es una etiqueta periodística simplificadora para que el lector entienda: yo solo conozco moderados dentro del PP.

Gente moderada en la forma de interpretar el país, convocando a los españoles a un proyecto común y compartido. Sin señalar ni expulsar al discrepante del espacio cívico. Y entendiendo que cuando gobernemos, será para todos.

«La regularización es indecente sin un debate serio, Sánchez trata a seres humanos como ganado por su interés»

¿De verdad, todos en el PP?

En esto coincidimos todos, al menos los dirigentes que conozco. Lo que cambia es el modo de expresarse: algunos dan más importancia a ciertas cuestiones que otros.

Pero transversalmente, es un proyecto de convivencia, por tanto de moderación. Firmeza al defender principios con determinación, pero entendiendo que gobernamos para todos.

‘Prioridad nacional’, insisto.

El concepto ‘prioridad nacional’ no es nuestro, es de Vox, aunque representa algo que compartimos: garantizar servicios públicos de calidad universales.

¿Cómo lograrlo? Estableciendo rangos y criterios de acceso, como el arraigo. Yo fui concejal en San Sebastián (2019-2020), donde para acceder a vivienda protegida es necesario estar empadronado al menos tres años. Un criterio de arraigo sin polémica.

¿Quién gobernaba entonces?

El PSE y el PNV.

¿Se imagina que ese gobierno municipal nacionalista y socialista se hubiera llamado ‘prioridad nacional’?

Los nacionalistas han dicho cosas mucho peores sin que generara polémica.

El otro criterio que mencionaba, la reciprocidad.

Si contribuyes al territorio pagando impuestos, es razonable que tengas alguna prioridad frente a quien no lo hace. Se trata de establecer requisitos para que el acceso a servicios públicos sea justo y equitativo. Esto no tiene nada que ver con color de piel ni lugar de nacimiento.

Otros partidos hacen interpretaciones interesadas. Lo respeto, pero eso no implica que tengan razón. A la derecha fuerzan la interpretación de ‘prioridad nacional’, y a la izquierda también. Pero lo que implica es esto, y eso implementaremos.

Es curioso, porque el nombre se asemeja más a lo que interpreta Vox que a la explicación posterior en los acuerdos firmados por ustedes. Tiene sentido que Vox diga lo que dice.

Eso es problema de ellos. Lo que representa es lo que he explicado.

Otra frase suya: ‘Es mucho mejor que el PP gobierne sin Vox’. Después de Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, ¿es solo una aspiración porque todos quieren gobernar solos, o preferiría pactar con un PSOE centrado, de Estado?

No me puedo dejar llevar por nostalgias. Prefiero que el PP gobierne solo porque pienso que es lo mejor para el país. Un Gobierno presidido por Feijóo con ministros nombrados por él será el mejor para España.

Es un objetivo político para mí irrenunciable, y prioritario para el PP. Pero exigir mayoría absoluta para gobernar es un planteamiento injusto.

Borja Sémper posa en uno de los pasillos de la sede nacional del PP, antes de la entrevista.

Eso nos llevaría a la melancolía…

…a la frustración.

Pero creo que es una meta alcanzable. Considero que el PP puede sumar una mayoría suficiente en las próximas elecciones generales para gobernar en solitario, y estoy dispuesto a defender esa posición con determinación máxima.

¿Existe ese PSOE? ¿O volverá a existir?

Dependerá de ellos. Ahora no existe. No quiero meterme en sus problemas internos, que son muchos. Pero ese PSOE que conocimos y con el que goberné en Irún ya no existe.

Quizás pueda regresar tras la retirada de Sánchez, no lo sé. Creo que Sánchez ha causado un daño enorme a su partido. Pero eso es asunto suyo.

Si ese PSOE existiera, seguramente no estaría cómodo con lo de ‘no más menas’ en Andalucía, que está en sus pactos con Vox. ¿Qué implica esa frase?

Hemos fijado nuestra postura al respecto.

¿’No más menas’ en Andalucía…?

Significa que, dadas las circunstancias y condiciones actuales, resulta inviable.

¿Culpa de Sánchez, entonces?

Cuando una administración debe gestionar el futuro de personas, en este caso menores, debe hacerlo con garantías, evitando el hacinamiento en centros y asegurando condiciones económicas y materiales para un futuro digno. Si no se puede ofrecer eso debido a la falta de una política migratoria adecuada del Gobierno, las Comunidades Autónomas piden, con razón, que esta situación se detenga.

El problema no es que se firmen estos acuerdos, sino la inexistencia de una política migratoria que ofrezca un futuro a quienes llegan buscando una vida mejor. De lo contrario, se condena a mucha gente a ocupar espacios sociales no deseados.

Sabemos que el PP tiene un plan migratorio. Y parece muy diferente de lo que proponen esas Comunidades Autónomas y Vox. Lo que usted explica coincide con el documento del PP, pero no con esos programas de gobierno.

Decimos lo que decimos, pero las Comunidades Autónomas no tienen competencias en política migratoria.

Pero sí en política social, con esos menores.

Garantizamos que no dejaremos a nadie atrás, como acaba de reafirmar Juanma Moreno. No hemos abandonado a nadie en el pasado, no lo hacemos ahora y no lo haremos en el futuro. Lo que necesitamos es una política migratoria responsable, que incluya control fronterizo, oportunidades y políticas serias para que quienes vengan a España vengan a trabajar.

Si hay personas que vienen buscando una vida mejor, debemos ofrecerla. Y quienes no vienen con esa intención, sino a delinquir, no tienen cabida en nuestro país.

«El PP ya pagó caro su corrupción, aprendió la lección y no se siente rehén eterno de épocas pasadas»

Eso es lo que…

Eso es lo que piensan nuestros socios europeos. Todos los países desarrollados intentan afrontar un fenómeno humanitario que no cesará.

La migración no es solo presente, es un desafío futuro. El sur presiona al norte y, si no canalizamos esto de manera seria y responsable, tendremos graves problemas, no hoy, pero sí a futuro.

Sobre la regularización masiva: Aragón y Comunidad Valenciana recurrieron al Supremo para que el asunto llegue al TJUE, para analizar si va contra derecho europeo. ¿Esa es la solución, que Europa intervenga? Y si lo frena, ¿qué hacemos con esas 1,2 millones de personas, que probablemente retornen a la economía sumergida?

No sabemos si realmente son 1,2 millones en la economía sumergida, carecemos de datos precisos. La forma influye en el fondo.

Cuando se presentó una ILP para debatir en el Congreso las condiciones para una regularización, estuvimos de acuerdo. No queremos que alguien viva en economía sumergida o en la indigencia, por supuesto.

Pero, ¿qué hizo el Gobierno? ¿Cuenta con el PP para debatir con rigor? No. Omite el debate y priva al Congreso de la reflexión sobre medidas razonables.

Pero insisto, ¿qué dice el PP sobre esta regularización?

El Gobierno ha aprobado un decreto pactado con Podemos, un partido minoritario, para ganar apoyos parlamentarios y oxígeno. Es indecente lo que hizo el Gobierno, usando el futuro de cientos de miles de personas que desean construir un futuro en España.

No sabemos de cuántos se trata realmente. ¿Medio millón, un millón, millón y medio? ¿Y si todos están en economía sumergida? ¿Realmente todos tienen trabajos precarios?

Ya hay datos…

La Policía Nacional alerta que cerca de medio millón de personas intentaron regularizarse sin haber trabajado ni mostrar arraigo, impulsados por el «efecto llamada». Es un despropósito.

Y, sobre todo, es un despropósito humanitario. El Gobierno los trata como mercancía o ganado. Es irresponsabilidad económica y social, además de un uso vergonzoso de seres humanos.

Por eso recurren.

Por supuesto, usaremos todos los recursos legales a nuestro alcance, incluyendo tribunales.

Cuando gobernemos, actuaremos con criterio y racionalidad. Abriremos un debate serio para eliminar la economía sumergida, sin importar el origen. Prestaremos especial atención a quienes vienen de Hispanoamérica, por vínculos culturales y políticos.

Cuando el PP gobierne, las políticas serán sensatas y racionales. El objetivo primordial será la humanidad, un aspecto que este Gobierno ha abandonado.

Pasando al tema de la ‘ley de nietos’. Aclárenlo porque en menos de una semana pasaron de llamarla ‘ingeniería electoral’ a anunciar que el PP planea una Ley de Nacionalidad donde incluyen a esos y otros casos.

Creemos que los nietos de los exiliados por la Guerra Civil, expulsados por razones políticas y privados de nacionalidad, merecen ser españoles. Sí. Proponemos nacionalizarlos mediante una Ley de Nacionalidad, con rigor y criterios claros.

Pero la forma importa. Vimos prisas y una aceleración difícil de explicar. Hemos pedido explicaciones.

Un pasaje de la entrevista con Borja Sémper, vicesecretario de Cultura y Deporte del PP.

Dé ejemplos.

Uno que justifica la inquietud del PP: Cuba fue destino de unos 5.000 exiliados de la Guerra Civil y dictadura, pero ahora tenemos 350.000 solicitudes de nacionalización.

¿Somos muy fecundos o qué?

¿Es razonable dudar del proceso administrativo para nacionalizar a supuestos descendientes con un intermediario cubano? Si el consulado subcontrata a empresas sin trazabilidad, seríamos irresponsables si no preguntamos. Por eso pedimos la comparecencia de Albares para aclarar.

¿Estamos a favor de nacionalizar descendientes de exiliados de la Guerra Civil? Sí. ¿De esta forma? No, las dudas son muy relevantes. Además, no confiamos en Pedro Sánchez ni en su Gobierno.

Se habla de 2,5 millones de potenciales nacionalizados…

Esa es la cantidad de solicitudes actuales, 2,6 millones.

Veremos…

Pero evidentemente, no dos millones y medio de personas abandonarán sus países para venir aquí, aunque tengan nacionalidad española.

Podrán hacerlo.

Claro. ¿Y si llegan 300.000 o 400.000? ¿Nuestro sistema público puede absorbérlos? ¿Se habla de esto con seriedad?

Usted decía que esto no tiene relación con la regularización.

No la tiene.

Pero hay puntos en común: ¿nuestros servicios públicos pueden absorber este aumento? Sanidad, educación y prestaciones no están en mejor situación.

España puede abrir una reflexión seria y aplicar políticas sólidas para afrontar este fenómeno.

¿Está el PP listo para que les llamen ‘fachas’ por hablar así?

No nos importa. Creo que hay que hablar a la gente con sinceridad. Muchos políticos creen que la gente es tonta, pero no es así. La gente sabe en qué contexto vive y no estigmatiza al inmigrante, sino a las políticas migratorias deficientes.

La gente sufre por las malas políticas. Con buenas políticas, la inmigración es un recurso para el Estado. Puede que llegue un momento en que los recursos públicos no den más y debamos comunicarlo a quienes buscan un futuro en España.

¿Eso es lo que dicen ahora?

Puede que llegue ese momento. Pero hoy no se aborda el debate con rigor.

Esto queda claro: el PP tiene la misión histórica de unir a los españoles en un proyecto común, romper la división infame del sanchismo y aplicar las reformas para que el país prospere.

Parece que Feijóo no va a poder gobernar solo…

Entiendo que usted no tenga fe, pero permítame que yo sí la tenga.

Yo debo plantearle lo peor, soy periodista. Y las encuestas indican que no gobernarán solas. Por eso, si el PP promete abordar la inmigración, voy a sus programas, donde encuentro más ‘prioridad nacional’ que ‘humanidad’.

Hay dos formas de pactar: una es vender el alma al diablo, como hizo Sánchez con Bildu y Junts, ofreciéndoles todo y desfigurando su partido.

La otra es la nuestra: si pactamos porque no hay otra opción, no desfiguraremos lo que representamos ni lo que queremos ser.

«La ‘prioridad nacional’ no va de color de piel: va de arraigo, justicia y servicios públicos sostenibles»

Corolario…

Esas renuncias no desfigurarán un partido de centro-derecha reformista y humanista como el PP.

Entonces, ‘prioridad nacional’ y ‘no más menas’ están en los principios del PP.

Su contenido no supone renunciar a lo que el PP representa.

Esa es nuestra interpretación; ellos tendrán la suya.

Yo, por lo que veo y leo, tengo otra.

Y es legítima, claro. Y ‘no más menas’ no está expresado literalmente…

Pero en los acuerdos dice ‘no más menas’.

Lo que significa realmente es lo que le he explicado. Por eso cualquier presidente autonómico, como Juanma Moreno, dice ‘no tengo recursos para asegurar un trato humanitario’. ¿Y al cumplir 18 años, qué pasa? ¿El sistema educativo está preparado para ofrecer formación? ¿Alguien piensa en eso o seguimos colapsando el sistema?

Es razonable que los presidentes autonómicos —no Vox, me da igual— digan esto y que esa será nuestra actuación cuando gobernemos.

¿Qué?

Proporcionar condiciones para que esto no sea un drama humanitario ni un impacto social negativo. A la derecha les dicen ‘muros altos, que no venga nadie y que se vayan los que están’; a la izquierda, que no haya control y que la inmigración no afecta. Ambos se equivocan.

Nosotros no estamos en el centro geográfico, sino en una posición propia que rechaza soluciones fáciles y mirar hacia otro lado.

En estos días finalizó el juicio del ‘caso Kitchen’. Han tenido suerte…

¿Por qué?

Porque la corrupción del Gobierno actual lo ha eclipsado. ¿Debe el PP pedir perdón por aquel asunto?

No me siento señalado, ni esta dirección nacional tampoco. Para nada.

El PP pagó un alto precio por la corrupción ocurrida, perdió elecciones en regiones afectadas como Madrid y Valencia, sufrió una moción de censura y fue castigado electoralmente.

Borja Sémper, portavoz del PP, entrevistado por Alberto D. Prieto, subdirector de Política de EL ESPAÑO.

Sólo 66 diputados.

El PP ya afrontó el coste político por la corrupción que no supo detectar y aprendió la lección. No cabe duda. Además, cambió su Dirección Nacional.

Si hay juicios derivados de aquellos tiempos, debe aplicarse la ley a quien cometió delitos, y si no, deben ser absueltos. Pero no nos sentimos implicados.

Se usó a la Policía para encubrir supuestos delitos de financiación irregular del PP.

¿No cree que todo fue juzgado políticamente?

Sí, claro.

Sería como decir que el PSOE está inhabilitado para hacer política por los GAL.

…o por Filesa…

…o por Filesa. ¿Cuándo termina la memoria histórica de la corrupción?

¿Hasta cuándo debe un partido ser rehén de los errores del pasado? Es absurdo.

Así aprovecha para decir esto.

Se lo agradezco. Podemos hablar con naturalidad y contundencia.

Casi acaba usted la sesión de control a la oposición.

Los periodistas deben preguntar. Me alegra hacer una entrevista exigente…

Dijo que ‘Kitchen’ intentó tapar financiación irregular del PP. ¿Me promete que hoy su partido se financia legalmente? Esas cosas suelen descubrirse años después.

Estoy seguro, porque sufro la rigurosidad de la gerencia. [risas]

«Es mucho mejor que el PP gobierne en solitario: creo que lo podemos lograr y para mí es irrenunciable»

De la ‘Kitchen’ del PP a la ‘cloaca’ del PSOE: directora general y DAO imputados por delitos graves contra subordinados.

La dirección política de la Guardia Civil presionó a funcionarios para evitar investigaciones por posibles delitos del partido en el Gobierno. La gravedad es tremenda y debería alarmar a todos. Hay juez y fiscal con indicios para imputar por delitos muy graves.

Lo sorprendente es que algunos medios y el presidente justifican esto sin vergüenza y mantienen la confianza en ellos.

Y las joyas…

Se intenta normalizar que un expresidente tenga 1,3 millones en joyas en caja fuerte, sin declarar. El actual presidente lo defiende y respalda.

La gerente del partido gobernante está imputada; dos secretarios de organización, uno condenado a 24 años y otro acusado de graves delitos. ¡Si a Miguel Tellado lo encarcelaran y Cuca Gamarra estuvo en prisión provisional, sería un escándalo enorme.

…y que Rajoy tuviera joyas.

¡España ardería! ¡La calle Génova estaría en barricadas! Y con razón.

Pero el presidente actual mira hacia otro lado y desatiende. Vivimos tiempos en los que el poder quiere hacer creer que la corrupción de unos es aceptable, y la de otros, denunciable.

¿Porque ‘al menos, no gobierna la derecha’?

Sí. Nunca habrá un Gobierno que dañe tanto a España, sea de izquierda o derecha, como el de Sánchez.

Usted es afable y tiene amigos fuera del PP en el Congreso. ¿Hay socios desesperados? ¿Socialistas avergonzados?

En el Congreso no sé, pero fuera, sin duda.

Lo que reprocho es que no lo manifiesten en público más alto y claro.

Las joyas de Zapatero son posteriores. Lo investigan por blanqueo con dictaduras como Venezuela y China. ¿Ha pasado de ser el único expresidente sin corrupción a ser el peor?

Hace años dije que Zapatero era el mejor expresidente. Sin embargo, ha envejecido mal. Es profundamente inmoral. Vivimos una era dominada por la hipocresía.

¿A qué se refiere?

Gente que subía a púlpitos políticos y daba lecciones sobre cómo vivir y tratar a las mujeres, los llamados aliades, que luego abusaban de chicas. Algunos acusados, otros dimitieron. ¡Hipocresía!

¿Habla de Errejón o Zapatero?

Zapatero que hablaba de socialismo y democracia, señalando a países occidentales y elogiando Venezuela o China.

Y hoy parece que usó esa influencia para enriquecerse. La hipocresía se está desmoronando y las joyas son solo la punta del iceberg.

¿Tiene información privilegiada como dice el Gobierno?

No tengo pruebas, pero pocas dudas.

Hacer negocios con dictaduras que oprimen y generan hambre, explotando el miedo y esperanza para lucro económico, además de posible delito penal, es sobre todo una falta moral grave.

¿Puede influir en la política exterior española? España se ha distanciado de sus socios respecto a Venezuela y China.

La política exterior es otro espacio oscuro del sanchismo. Hay decisiones que buscan polémica en España, otras sin explicación clara, como con el Sáhara y Marruecos.

Decisiones absurdas, inmorales relacionadas con Venezuela y otras que alejan a España de socios europeos respecto a China. La relación con otros países debe ser fluida, con contradicciones inevitables, pero lo que vemos es otra cosa.

Trump dijo en Ankara que Sánchez se redimió tras comprometer pagos importantes, pero Moncloa lo niega. El Congreso desconoce en qué se usa el 2,1% del PIB en Defensa.

El drama es que la política exterior es opaca e irresponsable, comprometiendo la posición global de España. Debería ser política de Estado, pero con Sánchez todo es una herramienta electoral. No importa dañar la imagen, perder confianza o acercarse a las peores dictaduras.

Ignoramos en qué se comprometió ese gasto ni cómo se negociaron los términos. Lo peor es que no lo sabremos. Todo es política de gestos.

«Nunca habrá un Gobierno que haga tanto daño a España, de izquierdas o derechas, como el de Sánchez»

El último informe de la UCO apunta al origen del sanchismo, señalando a Juanma Serrano en posición ‘preeminente’ en la trama.

La red del PSOE es inédita y cada semana avanza, contaminando nuevas áreas del Estado. Un colaborador cercano a Sánchez, presuntamente, financió con fondos públicos la trama maniobrada por Santos Cerdán.

Facilitó la colocación de Leire Díez mediante amaños y permitió que la trama cobrara 270.000 euros con contratos de Correos. Hay que repetirlo para no perder la perspectiva de la gravedad.

¿Cómo pueden pulular personajes como ‘la fontanera del PSOE’ en partidos gobernantes?

El sanchismo tiró de lo más bajo del escalafón político. Pedro Sánchez fue ganando espacio en el PSOE con miembros que otros candidatos rechazaron. Esto explica en gran parte el bajo nivel político.

Es frustrante, porque con eso no se pueden proponer, gestionar o mejorar la vida de los españoles. Estamos en un paréntesis que nos costará caro, no solo en destrucción y corrupción, sino en lo abandonado porque el Gobierno no gobierna. Reparar será el principal reto de Feijóo.

Ministros y fiscales condenados, SEPI corrompida, esposa y hermano en el banquillo, apagones, trenes, carreteras, huelga médica más larga de Europa… ¿por qué Feijóo no tiene mayoría absoluta?

Nos gustaría y trabajamos para lograrlo.

Parece que no logran.

Ganamos las últimas generales y somos el partido principal en todas las encuestas. Ganamos autonómicas salvo Cataluña y País Vasco.

¿Suficiente? No, aspiramos a más. Pero negar el éxito del PP y las perspectivas positivas comparadas con socios europeos es autoengaño. Hay que analizar con justicia.

Le llamo Feijóo: ‘Borja, ¿cómo lograrías un mensaje claro en País Vasco y Cataluña? Vienes de allí, sabrás.’

No hay soluciones simples para problemas complejos. Cataluña y País Vasco son realidades distintas.

El componente nacionalista es común. Y también el rechazo al PP y lo español, ¿no?

Es complicado y requiere algo que la política no suele regalar: tiempo.

Tiempo para construir proyectos políticos que no dependan solo de elecciones, que con paciencia y firmeza convencen de que lo que se defiende genera prosperidad.

Entre tú y yo, están tan bajos que tiempo tienen.

El PP vasco es un partido nacido en la resistencia, exigido épica en momentos extremos. Está evolucionando para ofrecer proyectos en economía, sociedad, sanidad, educación y futuro para vascos.

¿Eso es rápido? No. ¿Es difícil hacer política siendo del PP en el País Vasco? Sí. Difícil que alguien quiera serlo, porque no se le da la mejor mesa en un restaurante…

¿Y Cataluña?

Similar. Feijóo sabe que hace falta paciencia. Es resultadista y exige resultados. La evolución del PP en las últimas elecciones catalanas fue notable: triplicamos resultados y seguiremos creciendo.

Cataluña es clave para ofrecer un futuro a sus ciudadanos y para el cambio en España: un buen resultado allí fortalecerá ese cambio.

«Si buscas hacer dinero sin límites morales a la política no te dediques, seas el presidente, su familia o su entorno»

¿Qué opina del ‘sorpasso’ de Aliança Catalana a Junts según el ‘CIS catalán’? ¿Es positivo el debilitamiento de Puigdemont o negativo que el independentismo se radicalice?

No hay buenas noticias cuando crece el extremismo. Aliança refleja una nueva realidad social en Cataluña vinculada al aumento sin precedentes de la inmigración y al miedo generado por el procés. Tiene más que ver con eso que con el independentismo. Nosotros siempre defenderemos otra forma de hacer política.

Cataluña se parece a regiones europeas afectadas por fuerzas extremas. La buena noticia es que el PP es el partido de Estado más fuerte de Europa. Otros quisieran cambiarse por nosotros. Frente al extremismo, los reformistas deben actuar para construir respuestas y evitar que la gente busque solución en radicales destructores sin propuestas.

Explíquenos lo de ‘pasar página’ en Cataluña.

Entiendo que las explicaciones son difíciles. Pasamos de «qué discurso tan duro de Feijóo» a «el PP quiere seducir a Puigdemont» en diez días.

En política serán ‘fachas’ o ‘moderaditos’ según les convenga…

Tenemos que presentar un proyecto para Cataluña basado en futuro, no pasado. Que aborde sanidad, educación, inmigración, servicios públicos y economía. Lo dicho sobre el procés sigue vigente. Cataluña no tiene un problema con España, sino una convivencia complicada entre catalanes que no aceptan su pluralidad. Pasar página del procés no es olvidar la ley ni la Constitución.

¿Y sus consecuencias, como ‘Puigdemont a prisión’?

La ley debe cumplirse plenamente para todos: Puigdemont, Illa, Fernández…

¿También Begoña Gómez? Lo dejo para el final porque el PP no está personado en ese caso, único de presunta corrupción.

Más allá de lo que decidan tribunales, la esposa de Sánchez no puede enviar cartas recomendando a empresas en concursos porque no es una ciudadana cualquiera, sino la mujer del presidente. Aunque no lo decida la justicia, es inmoral.

Luego se puede debatir sobre límites éticos y legales, que son claros para quien quiera verlos. Ni usted ni yo ni nuestras parejas tenemos dudas sobre el perímetro ético, moral y legal que Pedro Sánchez y su entorno han ignorado.

Lo de ‘decencia’ que repite Feijóo…

Vivimos tiempos de furia porque no hay límites y se quiere hacer creer que todo es relativo. Por eso es importante reinstaurar dignidad en la política y al expresarnos. Por eso no insulto y cuido cómo hablo de adversarios. Tenemos responsabilidad extra.

Hay días en que quisiera salir con un lanzallamas, pero como político debo ser responsable. Algunos me llaman moderado para desprestigiarme. Pero mi deber es defender mis ideas sin ofender ni agravar lo ya roto.

Bienvenido de nuevo. Con la situación actual, no hacía falta más crispación.

No es lo mismo decir la verdad que la mentira. Tampoco hablar con conocimiento que hacerlo a la ligera. Si no estás dispuesto a asumir la responsabilidad y los sacrificios que implica la política, ni tú ni tu familia deberían dedicarse a ella.

La política es un honor: servir al país, pero con cargas que hay que aceptar. Si quieres hacer dinero sin respeto moral, dedica a otra cosa. Si quieres incumplir la ley, responderás ante la justicia, seas quien seas.

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