Sánchez utiliza el discurso de Sumar en política social mientras la coalición carece de liderazgo y dirección clara

Yolanda Díaz y Pedro Sánchez, en marzo de 2025 en un acto organizado por Cepyme. Las claves

Sumar enfrenta una profunda crisis interna marcada por renuncias, carencia de liderazgo y conflictos para evitar asumir la dirección del partido.

Pedro Sánchez ha incorporado parte del discurso social de Sumar y negocia con sus ministros medidas como un nuevo decreto sobre vivienda y el aumento del SMI.

A pesar de su fragilidad interna, Sumar ha alcanzado acuerdos recientes en el Gobierno, incluyendo un incremento de fondos para dependencia y la concesión de nacionalidad a los saharauis.

El espacio político a la izquierda del PSOE se fragmenta, con Podemos distanciado y otros actores, como Más Madrid y Compromís, concentrados en sus propios territorios.

Periodismo es explicar que ha renunciado Lara Hernández como coordinadora del Movimiento Sumar, a quienes desconocen quién es Lara Hernández y qué representa el Movimiento Sumar. Y no resulta sencillo hacerlo.

Esa es la situación de la formación que en su momento lideró Yolanda Díaz, que se incorporó a una coalición llamada también Sumar, cuya estructura organizativa, compleja, nunca funcionó de manera eficaz y ahora carece de liderazgo y caras reconocidas.

El enésimo intento de unidad de la izquierda comienza con una grave crisis en uno de sus actores y con otros alejándose de ese proceso para refugiarse en sus propios territorios, como ocurre con Más Madrid.

Entre renuncias y serias acusaciones cruzadas de acoso laboral, este espacio a la izquierda del PSOE se desintegra, no solo sin líder, sino sufriendo una situación inédita en una fuerza política: una disputa interna que no busca quién asume el liderazgo, sino quién evita ser elegido líder.

Yolanda Díaz se apartó; Ernest Urtasun indicó que no deseaba el cargo; Pablo Bustinduy lo declaró públicamente; y Mónica García se retiró y se centró en la Comunidad de Madrid.

Otros nombres considerados por dirigentes de este espacio, como Unai Sordo o Ada Colau, no lograron resonancia suficiente.

No se observa movimiento para consagrar a alguien ni siquiera para definir cuál será el futuro de la coalición anteriormente conocida como Sumar. Parece que todo podría posponerse hasta septiembre.

El problema radica en que entonces solo faltarían cuatro meses para la convocatoria de las elecciones generales.

«Estoy convencido de que las elecciones generales serán en marzo, así que tenemos que empezar a difundir la buena noticia de este proyecto. Para mí está claro: cuanto antes, mejor; y como máximo en septiembre», afirma el líder de IU, Antonio Maíllo, aunque para algunos integrantes de Sumar eso ya sería demasiado tarde.

Paralelamente, Gabriel Rufián continúa sus movimientos para «impulsar la izquierda». Es el político mejor valorado a la izquierda del PSOE según distintas encuestas, con buen respaldo entre jóvenes, aunque enfrenta resistencia y desconfianza dentro de los remanentes de Sumar y también dentro de su propio partido, ERC.

En Moncloa y dentro del PSOE hace tiempo que dejaron de mostrarse preocupados por el vacío a la izquierda.

Pedro Sánchez ya activó una estrategia que incluye absorber ese espacio para mitigar una posible derrota electoral del PSOE.

Se da por seguro que será imposible contar con ellos en 2027 para sumar los escaños suficientes que garanticen una mayoría que permita reeditar el Gobierno de coalición.

Consideran que ese espacio tiene una capacidad de liderazgo muy limitada, porque Sánchez les ha dejado sin sitio, pues en las coaliciones siempre pierde el miembro más pequeño y, sobre todo, porque así se ha reflejado en todas las recientes elecciones autonómicas.

Mantienen cinco ministros, un poder considerablemente alto para su fuerza organizativa y, especialmente, para la casi inexistente implantación territorial que poseen.

Sin embargo, es paradójico que mientras más débil está Sumar, más acuerdos consigue en las últimas semanas dentro del Gobierno.

De hecho, fuentes de Moncloa reconocen que el presidente del Gobierno ha decidido pactar y coordinarse con los ministerios y el grupo parlamentario de Sumar.

Nuevo decreto de vivienda

Así, Sánchez ha aceptado la solicitud para aprobar un decreto de vivienda que incluya, entre otras medidas, las relacionadas con alquileres y desahucios, que fueron rechazadas tras el sorprendente abandono de Sumar en el Consejo de Ministros por falta de apoyo parlamentario. El texto está en fase de negociación.

Hace una semana, el ministro de Asuntos Sociales, Pablo Bustinduy, consiguió algo que pedía sin éxito desde 2023: un Real Decreto-ley para duplicar los fondos que el Estado transfiere a las comunidades autónomas por cada persona con grado de dependencia reconocido.

Esto implicará un aumento récord de 6.200 millones de euros adicionales entre 2026 y 2027.

Sumar logró también en el Congreso que el Gobierno acepte la normativa que concede la nacionalidad española a los saharauis, rectificando la oposición que el PSOE había mantenido hasta ahora.

Pronto iniciarán las negociaciones sobre los detalles del proyecto de Presupuestos que se espera que el Gobierno presente en otoño al Congreso.

Fuentes de Sumar explican que continúan presionando al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, para que levante el veto a la normativa destinada a implantar el control horario laboral.

En la coalición que lideraba Yolanda Díaz, nadie contempla la opción de abandonar el Gobierno antes de las elecciones.

Consideran que ello provocaría la pérdida de todo el protagonismo y, en especial, lo único que poseen hoy: cinco ministerios.

Nueva subida del SMI

Esto ofrece garantías a Sánchez para continuar hasta 2027 con un Gobierno de coalición operativo.

Las medidas pactadas contribuyen a «dar sentido a la legislatura mediante un relato que incluya acciones concretas, progresistas y medibles, como el aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que se incrementará nuevamente en enero antes de las elecciones generales», según fuentes gubernamentales.

Moncloa enfatiza en las últimas semanas que en la práctica la precampaña para las generales ya ha comenzado, aumentando gradualmente el interés de todos los socios del Gobierno y parlamentarios en distanciarse de Sánchez, especialmente respecto a casos de corrupción, aunque sin llegar a romper la coalición.

El 11 de julio, el Movimiento Sumar, núcleo teórico de la coalición, celebrará su tercera asamblea para elegir una candidatura unificada.

La ruidosa renuncia esta semana de Lara Hernández, hasta ahora coordinadora, ha dejado el camino despejado para la portavoz parlamentaria, Verónica Martínez Barbero, y para la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez (número dos de Bustinduy en el Ministerio).

Tras el fracaso electoral en las europeas de 2024, Yolanda Díaz se apartó, eligiéndose una comisión compuesta por Lara Hernández y Carlos Martín Urriza, exjefe de la oficina económica de Comisiones Obreras.

Martín abandonó el cargo y quedó Hernández sola, enfrentada a la portavoz parlamentaria Verónica Martínez Barbero, quien ahora resultará vencedora.

Otros miembros de la dirección como Elizabeth Duval también presentaron renuncias definitivas esos días.

En el conjunto de la coalición Sumar ha habido un progresivo proceso de desvinculación de sus miembros, más preocupados por su situación en sus respectivos territorios, lo cual es evidente en el caso de Compromís y Chunta, y algo más moderado hasta ahora en el de Más Madrid.

La fórmula para una hipotética unidad de la izquierda debería incluir a Podemos, pero a menos de un año de las generales, sus relaciones con Sumar son inexistentes.

El partido encabezado por Ione Belarra ya se retiró del Gobierno, nombró candidata a la secretaria general para la Comunidad de Madrid y a Irene Montero para las generales.

Sus posibilidades son muy reducidas y pasan por mantener un discurso alejado de PSOE y Sumar, intentando atraer a una izquierda más radical que rechaza la corrupción y critica la ineficacia del Gobierno de coalición en temas como la vivienda. Estas líneas se reflejan claramente en las intervenciones parlamentarias de Belarra.

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