El lugar histórico con influencia medieval donde vive Roberto Martínez, entrenador de la selección de Portugal, junto a un río conocido por su riqueza en oro

El refugio de Roberto Martínez El entrenador de la selección lusa es originario de Balaguer, una población leridana con aproximadamente 17.000 habitantes.

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Roberto Martínez ha desarrollado su trayectoria profesional fuera de su país, transitando entre Inglaterra, Bélgica y ahora Portugal, sin embargo, su punto emocional más sólido continúa siendo Balaguer.

Este municipio leridano de cerca de 17.000 habitantes es el lugar de nacimiento del técnico que actualmente dirige a Cristiano y su equipo, y allí conserva la conexión más profunda un entrenador habituado a vivir entre hoteles y centros deportivos pero que nunca ha perdido el vínculo con su localidad natal.

Balaguer está situada a poco más de treinta minutos de Lleida, asentada sobre una terraza natural que domina el curso del Segre. No es una imagen común: el río que la atraviesa es uno de los pocos en Europa donde aún se habla de oro aluvial, legado de una tradición minera vigente desde la época romana.

Actualmente, el ‘oro del Segre’ se emplea más como atractivo turístico que recurso económico, partículas diminutas que algunos continúan buscando con bateas como si el tiempo no hubiera avanzado, pero este detalle concede a la ciudad una particularidad que enriquece la historia: el seleccionador portugués procede de un pueblo donde el agua arrastra minúsculas pepitas de metal valioso.

Otra de las características distintivas de Balaguer es su herencia medieval. Fue la capital del condado de Urgell y conserva un casco antiguo con trazado irregular, callejones que evocan su pasado islámico y secciones de muralla que sobresalen entre casas y miradores.

En lo alto se levanta Santa María, con su torre gótica que recorta el horizonte como un campanario vigilante; abajo, la Plaça del Mercadal ostenta el título de la plaza porticada de mayor tamaño en Cataluña, un rectángulo de cerca de 7.000 metros cuadrados donde todos los sábados se monta un mercado que continúa siglos de comercio abierto.

En ese entorno creció Martínez antes de emprender un recorrido que le llevó del CF Balaguer al Zaragoza, y desde allí al Wigan y al entorno británico que moldeó su manera de entender el fútbol.

Roberto Martínez se saluda con Cristiano Ronaldo tras cambiarle.

Roberto Martínez se saluda con Cristiano Ronaldo tras cambiarle. Reuters

Este entrenador catalán se ha transformado en un nómada del fútbol, pero su pueblo actúa como un punto de equilibrio: un lugar definido, reconocible, al que volver cuando el brillo del Mundial o de otros torneos se apaga.

Para la narrativa, Balaguer ofrece algo más que simples recuerdos. Es la capital comarcal que desafía al tiempo con sus murallas, la ciudad que se presenta en rutas turísticas como una parada del Grand Tour de Cataluña y el escenario donde el niño que coleccionaba cromos del Mundial de 1982 comenzó a entender el juego.

Que el seleccionador de Portugal provenga de un lugar así encaja con su perfil: un entrenador que habla de procesos prolongados y de fomentar una cultura competitiva, nacido en una localidad que creó su identidad entre condados medievales, mercados con soportales y un río que, de cuando en cuando, aún puede contarse como un río de oro.

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