Este pueblo de la Rioja Alta fascina por sus calles medievales, sus palacios con escudos y su profunda conexión con la cultura del vino
-
El pueblo de La Rioja recomendado por ‘National Geographic’: «con una ermita prerrománica que representa el Apocalipsis»
-
El tesoro oculto de La Rioja: un pueblo medieval con castillos, bodegas subterráneas y rutas fascinantes
Existen lugares concebidos para disfrutarse con calma. Situada en la cima de una colina, rodeada de viñedos y con panorámicas amplias sobre la llanura riojana, se yergue una villa donde el tiempo transcurre con otro ritmo. Sus calles empedradas, las fachadas de piedra y el silencio que envuelve al visitante generan una atmósfera que es difícil de hallar en otros destinos con mayor afluencia de la región.
Este enclave es Briones, una villa con poco más de 700 habitantes, considerada una de las joyas medievales más destacadas de La Rioja. Reconocido como Conjunto Histórico-Artístico, su casco antiguo conserva iglesias monumentales, palacios con blasones, antiguas puertas de muralla y un valioso patrimonio histórico que evidencia la importancia que tuvo a lo largo de los siglos en la frontera entre Castilla y Navarra.
Las joyas arquitectónicas que alberga Briones
La impronta medieval permanece viva en Briones. La localidad cuenta con restos de las defensas que la convirtieron en un punto estratégico entre Castilla y Navarra. Actualmente, la Puerta de la Media Luna y la Puerta de la Villa son los vestigios más destacados de aquella muralla que protegía una de las plazas más codiciadas de la zona.
Entre sus construcciones sobresale la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, erigida en el siglo XVI. Este templo combina características del estilo de los Reyes Católicos con elementos renacentistas y se remata con una imponente torre barroca que domina el perfil urbano. Próxima a ella se ubica la ermita del Santo Cristo de los Remedios, construída en el siglo XVIII y conocida por acoger la histórica Botica de Rabal, una antigua farmacia convertida en museo.
Palacio del Marqués de San Nicolás, una de las joyas del barroco civil riojano. Alrededor se sitúan casonas con blasones, antiguas residencias nobiliarias y edificios históricos que reflejan la importancia política y económica que mantuvo la villa durante siglos.
El vino como protagonista
Más allá del patrimonio, Briones guarda un estrecho vínculo con el paisaje que la rodea. Desde diversas zonas del casco antiguo se pueden apreciar vistas amplias del valle del Ebro y los viñedos característicos de esta comarca. Uno de los miradores más impresionantes está en el sitio del antiguo castillo medieval, donde aún se conservan partes de la muralla y restos de la fortaleza que vigiló este punto estratégico durante siglos.
Naturaleza, vino y gastronomía
El vino se presenta como un símbolo de identidad de Briones y tiene en el Museo Vivanco de la Cultura del Vino uno de sus principales referentes. Inaugurado en 2004 por la Fundación Vivanco, este espacio alberga miles de piezas relacionadas con la historia vitivinícola y ofrece un recorrido que conecta el vino con el arte, la cultura y las tradiciones que han marcado la evolución de La Rioja durante siglos. Entre sus colecciones destacan obras de artistas como Picasso, Sorolla, Miquel Barceló o Eduardo Chillida, además de herramientas, objetos históricos y una de las colecciones de sacacorchos más relevantes a nivel mundial.
La visita puede completarse recorriendo algunos senderos que parten desde los alrededores de la villa. Rutas como el Camino de los Meandros, el Sendero de Davalillo o la Ruta del Vino ofrecen paseos entre viñedos, huertas, antiguas sendas y miradores naturales con vistas al valle del Ebro. Tras la caminata, la gastronomía local propone otro de los grandes atractivos de Briones en lugares como el Restaurante Ortiz de Urbina, reconocido por sus menús de autor y tradición riojana, o Los Calaos de Briones, especializado en asados de cordero lechal y cocina tradicional. Todo ello se complementa con algunos de los vinos más prestigiosos de la Denominación de Origen Calificada Rioja, verdadera seña de identidad de esta comarca vitivinícola.
Rioja Alta transforma este lugar en una escapada ideal para descubrir uno de los conjuntos históricos más sobresalientes de la región, rodeado por viñedos y con espléndidas vistas sobre el valle del Ebro, en un entorno donde patrimonio, paisaje y cultura del vino conviven en armonía perfecta.
Existen lugares concebidos para disfrutarse con calma. Situada en la cima de una colina, rodeada de viñedos y con panorámicas amplias sobre la llanura riojana, se yergue una villa donde el tiempo transcurre con otro ritmo. Sus calles empedradas, las fachadas de piedra y el silencio que envuelve al visitante generan una atmósfera que es difícil de hallar en otros destinos con mayor afluencia de la región.

