El trío ofensivo francés en el Mundial se ha transformado en la pesadilla de las defensas adversarias.
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Los números y la observación detallada apuntan hacia una misma conclusión. En el Mundial de fútbol, Francia triunfa con una ofensiva tan efectiva que recuerda a los tridentes más destacados en la historia del torneo.
Con nueve puntos de nueve posibles, diez goles anotados y solo dos recibidos en la fase de grupos, Les Bleus se posicionan junto a Argentina como la escuadra más afinada del campeonato.
En el corazón de esta potencia ofensiva se encuentra un ataque que, en poco tiempo, está destinado a protagonizar uno de los debates más intensos del fútbol: ¿puede esta Francia equipararse a la Brasil de 2002?
Esta comparación se basa en varios pilares fundamentales. El conjunto dirigido por Luiz Felipe Scolari también arrasó en su grupo –Turquía, China y Costa Rica– logrando tres triunfos y un tridente que marcó 15 de los 18 goles brasileños en aquel Mundial.
Ronaldo Nazario fue el máximo goleador con ocho tantos, Rivaldo contribuyó con cinco, y Ronaldinho con dos, además de tres asistencias. La definición de sus roles era clara: un centrodelantero letal, un mediapunta con instinto goleador y un extremo desequilibrante que facilitaba jugadas.
La Francia de 2026 replica ese modelo con sorprendente precisión.
El mejor tridente del Mundial
Kylian Mbappé culminó la fase de grupos con cuatro goles y dos asistencias en 290 minutos. Sus 16 goles en Mundiales -igualando a Miroslav Klose como segundo máximo anotador histórico- confirman que el delantero del Real Madrid está entre los más eficaces del torneo y uno de los goleadores más mortíferos que ha visto esta competición.
Sus estadísticas en el campeonato resultan impactantes: 16 disparos totales, la cifra más alta del torneo, con 9 entre los tres palos. Ningún jugador ha tenido más toques de balón dentro del área rival, con 27 contactos. Es el Ronaldo dentro de esta historia.
Pero en 2002, lo que destacaba en Brasil era que el nueve no actuaba solo. Ousmane Dembélé, ganador del más reciente Balón de Oro, representa al Rivaldo actual: un jugador que llega al Mundial en la cima de su carrera y que acumula ya cuatro goles en la fase de grupos.
Frente a Noruega, en el tercer partido, firmó un hat-trick en los primeros 32 minutos, dejando sin respuestas al equipo liderado por Erling Haaland. En el PSG anotó ocho tantos en la Champions League 2025/26 y fue pieza clave para conquistar la ‘Orejona’. En la selección, actúa como un extremo reconvertido en nueve, que abre espacios que Mbappé aprovecha con precisión quirúrgica.
Mbappé contra Senegal
También destaca Michael Olise. El extremo del Bayern Múnich, reconocido como mejor jugador de la temporada 2025/26 del club bávaro con el 51,4% de los votos de los aficionados, llega al Mundial como el máximo creador a nivel global en clubes: 25 goles y 28 asistencias en 57 encuentros esta temporada, líder en asistencias de la Bundesliga con 19 pases de gol en 32 jornadas.
En el torneo desempeña el rol de Ronaldinho: el desequilibrante que anticipa espacios antes de que se formen. Con tres asistencias en la fase de grupos, domina esa clasificación tanto en Francia como en todo el Mundial. Su pase para el primer gol de Mbappé frente a Senegal fue una muestra clara de su intención.
No obstante, la comparación con Brasil 2002 también incluye aspectos menos exitosos. Ese equipo llegó a Corea-Japón como el claro favorito, aunque contaba con un Ronaldo recuperándose de lesiones y un grupo que demoró en encontrar su mejor nivel.
En cambio, Francia posee un plantel que combina seis jugadores que disputaron la final de la Champions League —con la carga psicológica asociada— junto a varios debutantes en Mundiales.
El propio Didier Deschamps admitió que «hay mucha frescura, pero también jugadores que compiten en el torneo por primera vez.» Brasil 2002 demostró cómo ganar pese a las dificultades; esta Francia debe probar que es capaz de hacer lo mismo desde la ronda de eliminación directa.
Pocas selecciones recientes en Mundiales han generado tanto peligro con tan pocos riesgos defensivos asumidos: apenas dos goles encajados en tres partidos, y una defensa que ha sufrido muy poco.
El paralelismo con Brasil es claro también en este punto: la Seleçao de 2002 alcanzó la final prácticamente sin conceder nada en los momentos clave.
La pesadilla sueca de tres caras
Si alguna selección puede poner en aprietos a Francia, esa es Suecia. No por su desempeño en la fase de grupos —tercera en el Grupo F con cuatro puntos, tras un 5-1 a Túnez, una derrota 5-1 frente a Países Bajos y un empate 1-1 contra Japón— sino por la calidad individual de su trío ofensivo.
Viktor Gyökeres llega al Mundial tras una campaña con 21 goles en todas las competiciones para el Arsenal, incluidos cinco en la Champions League. El atacante de 28 años es la gran referencia sueca: físico, resolutivo y peligroso en el juego aéreo.
Isak y Gyökeres, durante el himno nacional de Suecia en el Mundial.
En su debut ante Túnez, anotó y asistió; en los últimos cinco años ha sumado más de 200 goles entre clubes y selección. Es el típico nueve que puede causar daños serios contra cualquier defensa.
Junto a él, Alexander Isak regresa al MetLife Stadium —donde se juega este martes— como el jugador con más asistencias del torneo entre los suecos: tres en total —igual que Olise— más un gol ante Túnez que le valió el premio a mejor jugador del partido.
Aunque su temporada en Liverpool estuvo marcada por lesiones, en el Mundial ha mostrado su mejor versión. Posee la velocidad y técnica necesarias para romper cualquier defensa.
El tercer integrante es Anthony Elanga, extremo del Newcastle de 24 años que ya tiene en sus botas el gol que clasificó a Suecia al Mundial —el tanto ante Polonia en el play-off— y que ha alcanzado velocidades cercanas a 37 km/h en competición.
El entrenador Graham Potter —un técnico inglés fluido en sueco que logró la clasificación mediante un agitado play-off— empleará un 3-4-1-2 para intentar arrebatar el balón a Francia y sacar ventaja en las transiciones.
La presencia simultánea de Isak y Gyökeres ante la defensa francesa no es un detalle menor: hasta ahora, la dupla suma cuatro goles y cuatro asistencias entre ambos. Un tridente que no se amedrenta frente a la tormenta perfecta que representa Francia.

