Descubren primer hueso de dinosaurio en la Antártida, donde antes había bosques, guardado en un cajón

Un hueso fosilizado de color marrón oscuro y moteado está sobre un mapa de la Antártida sobre una mesa. Está en una zona azul del mapa y detrás hay zonas de marrón y blanco. El hueso es una vértebra con una zona redonda, cóncava y circular orientada hacia la cámara, con un bulto que sobresale en el lado derecho. Un poco más atrás, un bulto más pequeño sobresale a la izquierda. Hay una hendidura entre ellos

Fuente de la imagen, Tony Jolliffe/BBC News

    • Autor, Rebecca Morelle
    • Título del autor, Editora de Ciencia

    • Autor, Alison Francis
    • Título del autor, Reportera de Ciencia, BBC
  • Fecha de publicación 29 junio 2026
  • Tiempo de lectura: 6 min

Un fósil aparentemente sencillo, que permaneció olvidado en un cajón durante 40 años, resultó ser el primer hueso de dinosaurio hallado en la Antártida.

El ejemplar fue extraído en 1985, aunque el equipo que lo encontró no pudo identificarlo con certeza, por lo que terminó almacenado en la colección geológica del British Antarctic Survey (BAS) en Cambridge.

Tras un análisis reciente, paleontólogos confirmaron que pertenece a una vértebra de la cola de un titanosaurio, un grupo que incluye a los dinosaurios más grandes que han existido.

Este hallazgo aporta información valiosa para comprender cómo vivían estas criaturas en una región donde los registros fósiles son escasos.

El cuaderno de cubierta naranja está abierto con la parte inferior de una página y la parte superior de la siguiente a la vista. La escritura a lápiz va de arriba abajo con el cuaderno girado a lo largo. Justo debajo de la unión de las dos páginas, que forma el lomo del libro, hay un pequeño boceto sencillo etiquetado en inglés como "Vértebra de un gran reptil" que muestra la zona cóncava y las protuberancias detrás del hueso fosilizado. Junto al dibujo está escrito (en inglés) "aproximadamente 10 cm de diámetro"

Fuente de la imagen, Tony Jolliffe/BBC News

El Dr. Mark Evans, encargado de la colección en BAS, recientemente localizó el fósil entre miles de especímenes provenientes de numerosas expediciones antárticas realizadas durante décadas.

"Es solo cuando uno se pregunta ‘¿qué habrá dentro de este cajón?’ que, en ocasiones, se encuentra algo que llama la atención", explicó.

El fósil fue recolectado originalmente en la isla James Ross, y quedó registrado en el cuaderno de campo del Dr. Mike Thomson.

Junto a un pequeño dibujo detallado, fechado el 9 de diciembre de 1985, anotó ‘vértebra de un gran reptil’, indicando que medía cerca de 10 cm de diámetro.

Evans señala que el equipo que lo encontró probablemente supuso que se trataba de un fósil de un reptil marino.

Sin embargo, al verlo, Evans reconoció que la vértebra tenía un parecido notable con la de un dinosaurio. Además, la fecha implicaba que era el primer fósil de dinosaurio hallado en ese continente.

Una impresión artística de un titanosaurio marrón claro, con su cuello largo y cola larga. Está de pie sobre las cuatro patas entre unos helechos verdes de árboles. Hay algunas espinas que recorren la parte baja de la espalda y la parte superior de la cola. Está girado hacia nosotros, pero su cuello está ligeramente torcido mientras su pequeña cabeza, con la boca cerrada, mira un poco a su alrededor hacia la izquierda

Fuente de la imagen, Andrew McAfee/Carnegie Museum of Natural History

Solicitó la opinión del profesor Paul Barrett, del Museo de Historia Natural de Londres (NHM), para validar su hallazgo.

"A simple vista puede parecer poco llamativo, pero tiene una forma muy característica", comentó Barrett a la BBC, mientras sostenía el fósil.

Señaló una depresión en un extremo del hueso y luego giró el fósil para mostrar una protuberancia en el lado opuesto. Las vértebras están dispuestas para formar una serie de articulaciones esféricas que recorren desde la cabeza hasta la cola.

"Desde el primer vistazo supe qué era… claramente un titanosaurio", afirmó. "Posee una combinación de rasgos que son exclusivos de este grupo de dinosaurios".

El cuello y la cabeza de un esqueleto de titanosaurio están dentro de la catedral de Peterborough. El cuello del esqueleto avanza, fuera de plano, hacia el cuerpo del animal alrededor de la izquierda de la imagen y la cabeza está en el lado derecho. Hay unos veinte arcos y ventanas de diferentes tamaños visibles tanto por encima como por debajo del esqueleto en distintos niveles. La boca del titanosaurio está ligeramente abierta y se ven sus dientes. La cuenca derecha del ojo del dinosaurio está iluminada y destaca en la foto

Fuente de la imagen, Tony Jolliffe/BBC News

Hasta la fecha, se han identificado más de 100 especies de titanosaurios distribuidas a nivel mundial.

Estos dinosaurios cuadrúpedos herbívoros se caracterizan por cuellos sumamente largos para alcanzar el follaje y colas extensas que funcionaban como contrapeso. Los ejemplares más grandes superaban los 35 metros de longitud y alcanzaban un peso aproximado de 60 toneladas.

Basándose en el tamaño de esta vértebra, los investigadores calculan que el titanosaurio antártico medía cerca de 7 metros de largo.

"Podría tratarse de un dinosaurio juvenil, o tal vez era una especie normalmente pequeña, que rompía con la norma del tamaño habitual del grupo", explicó Barrett.

Se considera que este dinosaurio habitó la Tierra hace 82 millones de años, en el período Cretácico Tardío, cuando la Antártida presentaba un clima y paisaje muy distintos a los actuales, dominado por un denso bosque que proporcionaba abundante alimento para un herbívoro de gran tamaño.

Un hombre calvo, con barba y bigote grises, y con una camisa de cuadros roja y azul, está mirando a la cámara. Sostiene las vértebras fosilizadas del Titanosaurio cerca de su pecho con ambas manos. Detrás de él hay tres niveles de estanterías gris claro con filas de cajas gris oscuro apiladas en columnas de tres. Cada uno tiene varias etiquetas amarillas y blancas con sus números de catálogo

Fuente de la imagen, Tony Jolliffe/BBC News

Este fósil, que estuvo olvidado durante tanto tiempo, ha adquirido un papel fundamental en la historia de la exploración en la Antártida. Si bien otros fósiles de dinosaurios han sido hallados en esta región tras 1985, la cantidad sigue siendo limitada.

La Antártida representa un desafío para los paleontólogos, ya que el hielo cubre las rocas y oculta muchos vestigios prehistóricos.

"Este hallazgo demuestra que una zona actualmente considerada inhabitable fue, en aquel entonces, un lugar realmente adecuado para la vida y albergaba una diversidad notable de especies", apuntó Barrett.

"Contribuye a entender cómo estas criaturas encajaban en un ecosistema amplio, ubicado en un extremo remoto del planeta hace aproximadamente 80 millones de años".

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