Feijóo pospone los proyectos de renovación del PP hasta el otoño

Génova se enfoca en profundizar en la fragilidad de un Gobierno que atraviesa un «calvario» y buscará atraer a PNV y Junts hacia su modelo fiscal y migratorio.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante la rueda de prensa ofrecida en la sede nacional de su partido el pasado lunes. RODRIGO JIMÉNEZ / EFE

José Luis Ábalos, condenado a 24 años de prisión, y Koldo García, a 19. Begoña Gómez y Zapatero, comparecen ante el juez. Las hijas del ex presidente están imputadas. La directora de la Guardia Civil está bajo escrutinio por sus encuentros con la fontanera Leire Díez. La fiscal general rinde declaración en la comisión del Senado. El PP lleva al Tribunal Constitucional a la Mesa del Congreso debido a la prohibición de un debate parlamentario. Junts y PNV reclaman elecciones. Crisis en Sumar. Feijóo corrige su postura y anuncia por primera vez que aceptará una coalición con Vox si las urnas así lo exigen. La esposa del presidente carece de pasaporte. Un informe de la UCO sobre las cloacas afecta éticamente al PSOE y lo sitúa al borde de la imputación legal. La mayoría del Gobierno apoya la dimisión del presidente. La Guardia Civil y Hacienda revelan que el novio de Ayuso recibió 4,4 millones de Quirón mediante una empresa sin recursos para los servicios facturados. El caso Sepi también salpica al PNV.

Todo esto —y más— ha ocurrido en menos de dos semanas. Una cantidad de sucesos que dificulta introducir otro tema en la agenda diaria informativa de los españoles. El presidente del Gobierno lo intentó de forma tímida, anunciando un real decreto para mitigar las consecuencias de la guerra entre EEUU e Irán. Sin embargo, esta medida pasó desapercibida ante la avalancha de noticias impactantes y alertas de última hora.

Por ello, el PP ha decidido que es inútil detallar ahora sus grandes proyectos de regeneración institucional y económica. Hasta después del verano, no comenzarán a revelar sus principales propuestas como «alternativa de Gobierno». Así lo confirman fuentes de Génova a este diario. «La actualidad, con todas las novedades judiciales, no favorece una victoria del marco propositivo del PP. No se pretende marcar la agenda informativa. El Gobierno sufre un calvario diario y no hay espacio para entrar en detalles de la alternativa». Sí para que Feijóo contrarreste sus líneas maestras, pero no las reformas concretas.

Será en otoño cuando los populares empiecen a presentar con transparencia su renovado plan de calidad institucional, así como el alcance final de su plan para autónomos, medidas para la defensa, lucha contra el narcotráfico en Andalucía o la reducción fiscal que aplicarían en los principales impuestos si acceden a La Moncloa. Más allá de la deflactación del IRPF, que no constituye un recorte fiscal en sí.

Estos son, en gran parte, documentos que el PP ya ha anunciado y cuyos puntos claves ha esbozado, aunque aún no se han plasmado en documentos detallados y programáticos. Precisamente lo más relevante está pendiente. Algunos, como la ampliación del plan de calidad institucional —el más emblemático— están preparados, pero aguardan un momento en el que haya ‘espacio’ para que la sociedad preste atención a las medidas y el debate pueda consolidarse.

Anteriormente, el PP lanzó grandes bloques de reformas, algunos sin el logo del partido, como el primer plan de regeneración institucional, el plan energético o el plan para la defensa de las familias y la economía española. Otros se publicaron bajo sus siglas, como el plan para la inmigración.

Al regreso de las vacaciones, Génova comenzará a buscar momentos para infiltrar sus planes en la agenda mediática nacional. En otoño se espera también una intensa conflictividad judicial, pero será el momento en que el Gobierno presente su proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Ahí podrán enfrentarse los modelos.

No solo con la enmienda a la totalidad que probablemente el PP presentará, sino también mediante paquetes de medidas económicas ya detallados y profundos, más allá de simples decálogos. Además, el PP continuará insistiendo en el Congreso de los Diputados y en el Senado en las propuestas fiscales, energéticas y migratorias que cuentan con mayoría junto a Vox, PNV y Junts.

La crisis en los socios es tan patente que el día 16, Junts presentó una enmienda a una moción del PP, solicitando al presidente la convocatoria de elecciones. La Mesa del Congreso, dominada por PSOE y Sumar, la rechazó, al igual que la enmienda del PP. Posteriormente, los populares presentaron otra moción similar, que volvió a ser vetada por la Mesa en cuanto a la solicitud de elecciones, aunque permitió llevar a pleno la petición a Pedro Sánchez para activar una cuestión de confianza y comprobar si aún conserva el respaldo mayoritario de la Cámara. Se aprobó por mayoría absoluta, al igual que la petición de dimisión de Sánchez.

«Se ha llegado a un punto en que la situación del Gobierno empeora semana tras semana», afirmaron fuentes del equipo de Alberto Núñez Feijóo. «Se avecina una crisis judicial sin precedentes», añadieron. Por ello, el PP desea enfocar su oposición en contraste, pero solo después del verano.

Con sus propuestas institucionales, sociales y económicas, el PP busca asimismo captar el voto útil para la gobernabilidad, en un momento en el que Vox parece haber alcanzado su techo tras su apoyo a Donald Trump, las disputas internas acumuladas y la tensión provocada por la investidura de María Guardiola en Extremadura, hechos que le han afectado negativamente en los últimos meses.

El Partido Popular intenta neutralizar la vía de cuestionamiento del sistema de partidos emprendida por Vox, delimitando el terreno de pactos con líneas rojas en temas como el aborto, derechos LGTBQ+ y lucha contra el cambio climático. No obstante, asume que si existen las condiciones, ambas formaciones gobernarán juntas en un Ejecutivo nacional de coalición, algo que Feijóo se comprometió a no hacer hace apenas 11 meses.

Los tiempos han cambiado a una velocidad tan acelerada que resulta complicado hacer predicciones o compromisos a largo plazo sin plena convicción. Del mismo modo, hoy por hoy es complicado hablar de medidas de regeneración sin que una noticia urgente opaque ese debate con la alerta de última hora en el móvil.

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