El ex presidente ha desempeñado un papel clave en la negociación de la Ley de Amnistía y en la posterior comunicación con Junts para asegurar su respaldo al Gobierno de Sánchez desde el otoño de 2023.

Las agendas del ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero junto con los mensajes de WhatsApp intercambiados con su secretaria personal muestran el importante papel que este ex líder socialista ejerció en sus diálogos con la dirección de Junts per Catalunya durante los últimos años, actuando en representación del Gobierno.
Zapatero fue un protagonista fundamental en la negociación de la Ley de Amnistía y en la comunicación posterior con el partido de Carles Puigdemont para garantizar su respaldo al Gobierno de Pedro Sánchez desde el otoño de 2023.
El ex jefe del Ejecutivo español llevó a cabo múltiples viajes a Suiza para reunirse con la dirección de Junts, siempre con la presencia de un mediador internacional; estos encuentros quedaron documentados en los archivos intervenidos por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) de la Policía Nacional, a los que ha tenido acceso EL MUNDO. Desde comienzos de 2024, la documentación personal de Zapatero incluye contactos con el entonces secretario de Organización de los socialistas, Santos Cerdán, quien acompañó al ex presidente en las negociaciones con los secesionistas. En dichos archivos ya constan cenas en enero de ese año y desplazamientos a la ciudad de Zúrich, aunque estos viajes comenzaron algunos meses antes, en octubre de 2023.
De manera destacable, tras cada viaje a Suiza, se registraban sistemáticamente “reuniones en Moncloa” en las que Zapatero informaba sobre el estado de las negociaciones. En esas ocasiones, Junts exigió desde el principio no sólo la inmediata vuelta a España de su líder, sino también el reconocimiento de Cataluña como nación y la admisión explícita de que en España se había llevado a cabo una estrategia de lawfare contra los dirigentes de su formación por parte del sistema judicial.
Durante 2025 se repitieron tanto los viajes a Suiza como las reuniones en Moncloa. Por ejemplo, en abril de ese año, Zapatero, Cerdán y el ministro de Justicia, Félix Bolaños, se reunieron para evaluar la situación con los independentistas, quienes siempre se sintieron defraudados por el Gobierno de Sánchez, al que responsabilizan de no conseguir que el Tribunal Supremo retirara la orden de detención contra el ex presidente catalán pese a la aprobación de la amnistía.
El propio Zapatero comunicó a su secretaria en julio de 2025 que tuvo que cancelar sus clases de inglés a última hora debido a un “lío con Junts” y en septiembre de ese mismo año manifestó su enfado porque coincidió en el mismo vuelo a Suiza con la portavoz de Junts, Miriam Nogueras. “Viajo en el mismo vuelo que Miriam y eso no puede suceder”, le escribió a Gertrudis, que respondió indicando que estaban intentando modificar la reserva para preservar la discreción de la reunión. “Juanfran (Serrano, mano derecha de Santos Cerdán) está gestionando con Judita (responsable de la logística de la fundación suiza Henri Dunant, encargada de coordinar las negociaciones). Siempre le notifica antes de realizar las reservas para evitar estas coincidencias”, añadió.
Zapatero también compartió con su asistente personal la información publicada por EL MUNDO en septiembre pasado, donde se revelaban los argumentos que el ex presidente trasladaba a Puigdemont y su equipo para tratar de pacificarlos. “Yo deseo vivir en un país donde pueda no estar de acuerdo con las decisiones del Tribunal Supremo”, les explicó. “No estuve de acuerdo con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, pero la respeté. Lo que deben entender es que el procés puso a prueba el patriotismo de varias instituciones del Estado, judiciales, policiales, de los servicios de inteligencia, y todas ellas respondieron, y a la luz de la negativa del Supremo a aplicar la Ley de Amnistía, siguen respondiendo”, añadió Zapatero.
Al equipo de Puigdemont siempre le reprochó que el PSOE “gobierna España, pero no controla el estado profundo”, criticando la falta de influencia sobre el poder judicial para modificar sus resoluciones.
Entre mayo y junio de 2025, se verificó la misma dinámica: tras un viaje a Suiza, Zapatero anotó una reunión con el “Pdte.” en “Moncloa” y, un par de semanas después, un almuerzo con Bolaños en su despacho del ministerio. Tras la detención de Santos Cerdán en el marco del caso Koldo, el ex presidente español asumió personalmente la interlocución con los independentistas. Apenas un día después de uno de los viajes a Zúrich, agendó que “tras la reunión con el presi” se disponía a encontrarse con “Bolaños, María Jesús (Montero) y Juanfran (Serrano) donde Bolaños”. El último desplazamiento a Suiza para negociar con Junts, ya con una relación muy deteriorada, se documentó en octubre de 2025, aunque fuentes cercanas a estas citas aseguran que continuó participando en encuentros durante los meses siguientes, para luego reunirse nuevamente con Bolaños y actualizar la información sobre sus socios.
“El Gobierno no pudo hacer más, aprobamos la Ley de Amnistía y hay que seguir apostando por el diálogo, que es la única vía”, le dijo Zapatero a Puigdemont en ese momento, cuando era imposible reconducir su apoyo, confiando que la única posibilidad para revertir la situación sería que el Tribunal Constitucional se pronuncie a favor de Puigdemont, cuestión que aún permanece sin resolver.

