El 11% de los miembros de la Generación Z posee una vivienda, en contraste con el 78% de los mayores de 55 años que son propietarios o copropietarios

El acceso a la vivienda en España se ha convertido en uno de los desafíos económicos y sociales más importantes del país, especialmente para la población joven. El precio sigue alcanzando récords históricos mes tras mes. En mayo registró un incremento del 16,9% interanual, situando el precio medio del metro cuadrado de viviendas de segunda mano en 2.795 euros, según el último índice de precios inmobiliarios de Idealista.
Estos valores, que solo están al alcance de unos pocos, provocan que únicamente un 11% de los jóvenes menores de 25 años sea propietario de una vivienda —por debajo del 14% del año anterior—, mientras que para el 89% restante la adquisición resulta prácticamente inalcanzable. Esta cifra evidencia la brecha generacional existente en España en cuanto al acceso a la vivienda, que se agranda año tras año. A medida que la propiedad se afianza en las generaciones mayores, los jóvenes quedan relegados a un mercado dominado por el alquiler o los pisos compartidos.
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El informe Radiografía del mercado de la vivienda en 2026, elaborado por Fotocasa Research, destaca que la edad juega un papel clave para acceder a la vivienda. Mientras que el 78% de las personas mayores de 55 años poseen o copropietan una vivienda, entre los menores de 25 años el porcentaje cae abruptamente hasta el 11%.
El economista Santiago Carbó evalúa la situación actual del mercado inmobiliario, advirtiendo sobre «aumentos significativos» en los precios de compra y explicando cómo la escasez y los elevados costes del alquiler y las hipotecas consumen los incrementos salariales familiares.
Esta disparidad refleja una brecha patrimonial creciente entre generaciones. Los mayores han consolidado su propiedad inmobiliaria a lo largo de décadas, mientras que los jóvenes enfrentan crecientes obstáculos para comenzar ese proceso de acumulación de bienes.
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“La adquisición de viviendas en propiedad continúa alejándose de los grupos jóvenes. La reducción del porcentaje de menores de 25 años propietarios revela el considerable esfuerzo financiero que implica hoy en día comprar una vivienda y hace patente cómo la brecha de accesibilidad se amplía entre generaciones”, declara María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa. La especialista señala que “cada vez son más los jóvenes que retrasan sus proyectos de emancipación y se enfrentan a mayores barreras para formar patrimonio”. Este fenómeno se debe a que los representantes de la Generación Z lidian con precios elevados, baja capacidad de ahorro y condiciones hipotecarias cada vez más restrictivas. Esta combinación ha ido distanciando progresivamente la propiedad de los jóvenes.
El alquiler, la única opción para una gran parte
En este contexto, el alquiler, aunque se estabiliza, sigue siendo la principal alternativa habitacional para millones de españoles. El 24% de la población reside actualmente en régimen de arrendamiento, apenas una décima inferior a la de 2025, lo cual indica un mercado que ha dejado atrás su rápido crecimiento, pero aún no soluciona los problemas para acceder a la compra.
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El mercado del alquiler en España ha alcanzado una fase de estabilización después del fuerte aumento observado entre 2018 y 2021. Desde entonces, la proporción de habitantes en régimen de alquiler se mantiene alrededor de la cuarta parte del total sin grandes fluctuaciones.

La ligera caída del 25% al 24% en el último año no representa, según los expertos, un cambio en la tendencia, sino una consolidación de un modelo habitacional que se ha establecido como solución ante la dificultad para obtener vivienda propia.
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“Actualmente, el mercado evidencia una división creciente entre quienes tienen acceso a una vivienda en propiedad y quienes dependen del alquiler como única alternativa residencial”, comenta Matos.
Desigualdades territoriales en la prevalencia del alquiler
La dinámica del mercado de la vivienda también muestra diferencias notables según la comunidad autónoma. Cataluña, Madrid y Canarias se mantienen como las regiones con mayor proporción de alquiler, aunque con trayectorias distintas.
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En Cataluña, el 28% de la población vive en régimen de alquiler en 2026, aunque esta cifra disminuye respecto al 33% del año anterior. Canarias presenta un nivel similar, con un 31% de residentes alquilados frente al 32% de 2025. Ambas regiones experimentan una moderación leve, pero continúan liderando el mercado de arrendamientos en España.
Por otro lado, la Comunidad de Madrid es una de las pocas áreas donde el alquiler gana peso, subiendo del 27% al 30%. Este incremento confirma su posición como uno de los principales focos de demanda de viviendas en alquiler en el país.
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Otras comunidades exhiben patrones mixtos. Baleares mantiene altos niveles de alquiler, con un leve aumento hasta el 27%, mientras que Andalucía y la Comunitat Valenciana registran descensos, con el 22% y 20% respectivamente. En el conjunto nacional, el resto de regiones se mantiene estable en torno al 21% de población en alquiler.

Residir en propiedad frente a ser titular de un inmueble
El análisis del mercado residencial también revela una diferencia importante entre vivir en un inmueble propio y ser dueño legal del mismo. Aunque una proporción considerable de la población habita en viviendas propias, solo el 59% puede considerarse propietario, cifra que aumenta un punto respecto al año anterior.
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De este porcentaje, un 30% posee la vivienda de forma individual, mientras que un 32% comparte la titularidad en régimen de copropiedad, usualmente dentro de núcleos familiares o parejas. Esta realidad evidencia que el acceso individual a la propiedad se vuelve más restringido, incluso entre quienes habitan en casa propia.
El régimen de copropiedad se ha convertido en la modalidad predominante para acceder a la vivienda en propiedad, especialmente entre hogares jóvenes que optan por esta fórmula para hacer frente al coste de la adquisición.
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Un mercado tensionado y carente de soluciones evidentes
Más allá de los números, el acceso a la vivienda sigue siendo uno de los principales retos para la ciudadanía. La combinación de precios altos, escasez de oferta y sueldos insuficientes aumenta la distancia generacional.
El escenario resultante muestra cómo la propiedad se mantiene entre los mayores, mientras que los jóvenes ven la posibilidad de comprar una casa cada vez más distante, quedando atrapados en un mercado de alquiler que representa la única alternativa para una proporción creciente de la población.

