Las claves
Pedro Sánchez ha empezado a ajustar su respaldo público hacia Zapatero a medida que avanzan las indagaciones judiciales.
El análisis pericial sobre las joyas encontradas en la caja fuerte de Zapatero y nuevas informaciones han aumentado las sospechas dentro del Gobierno y el PSOE.
Recientemente, Sánchez ha afirmado que las pesquisas no afectan al Ejecutivo, marcando una distancia respecto al caso Zapatero.
Tanto el Gobierno como el PSOE reprochan la filtración de la agenda de la secretaria de Zapatero, que expone detalles privados y políticos sin relación con la investigación.
El trasatlántico siempre requiere mucho espacio para virar, y a menudo sus movimientos laterales son casi imperceptibles, sujetos a las olas.
Algo similar sucede con la postura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, frente a José Luis Rodríguez Zapatero y las acusaciones judiciales en su contra.
El apoyo firme que Sánchez mostró al principio se ha ido modulando paulatinamente, especialmente durante la última semana.
Esto no implica que el presidente actual haya abandonado a Zapatero, pero sí que, según confirman fuentes gubernamentales, se ha abierto una opción para crear distancia si las investigaciones avanzan.
Al mismo tiempo, crecen las críticas por su silencio ante el controvertido y polémico episodio de las joyas.
Cronológicamente, tras la imputación de Zapatero, desde Moncloa se impartió la orden de apoyarlo sin reservas. Así lo hicieron varios miembros del Ejecutivo y dirigentes del partido, aunque algunos expresaban reservas sobre los pagos realizados al expresidente y a sus hijas.
Luego se conoció el informe pericial que valoraba en más de un millón de euros las joyas halladas en la caja fuerte de Zapatero, y surgieron más dudas dentro del partido y el Gobierno. A pesar de ello, Sánchez ofreció un respaldo sin condiciones en su primera comparecencia pública tras la imputación.
«Como presidente del Gobierno de España, pero también como secretario general del Partido Socialista», señaló Sánchez el 18 de junio en Bruselas, Zapatero «dispone del respaldo, la empatía y el apoyo de la organización que dirijo, que es el Partido Socialista Obrero Español».
Incluso intervino para defender al expresidente en relación con las joyas. «Son obsequios que se otorgan por la representación institucional y el reconocimiento a la amistad que ese país mantiene con España. Creo que también debemos ser conscientes de que la España de 2007 no es la misma que la de 2026, ni la legislación actual es la legislación de entonces. Esperemos que el presidente Zapatero aporte las aclaraciones necesarias».
Eso afirmó, a pesar de que Zapatero aún no ha confirmado que las joyas sean regalos de 2007, aunque personas cercanas a él así lo han propagado.
Un día después de esas declaraciones, el viernes 19, Sánchez mantuvo en Bruselas esa postura y agregó: «Como presidente del Gobierno, pero sobre todo como secretario general del Partido Socialista, tengo confianza en su inocencia».
Sin embargo, este miércoles, en el Congreso, el respaldo fue más contenido y prudente.
Para empezar, Sánchez ya no mencionó el asunto de las joyas, el aspecto más polémico, e incorporó un mensaje que marca distancia: considera que no es un tema que afecte al Gobierno.
Nuevo informe de la UCO
«Hace 15 años que no ocupa un cargo público», «¿Cuál es la competencia del Gobierno? Al Gobierno le corresponde esclarecer si hubo algún trato de favor en el préstamo concedido a una aerolínea llamada Plus Ultra. Y la respuesta es clara, firme y categórica: no lo hubo. No existió. No debe quedar ni una sombra de duda sobre la actuación del Ejecutivo, del Gobierno. Quien quiera plantearlo, le pido que no especule, no insinúe ni murmure, sino que lo demuestre con pruebas», afirmó en el Pleno del Congreso.
Lo que más se acercó a un apoyo explícito fue cuando mencionó que «esa convicción y su trayectoria política explican la confianza que nos merece, que personalmente me merece a mí».
Se refería a la gestión de Zapatero como presidente del Gobierno y al hecho de que durante su mandato no se documentó ningún caso de corrupción, aunque el apoyo ya fue menos enfático que hace una semana.
Además, durante el Pleno se divulgó un nuevo informe de la UCO que amplía a Bolivia el presunto negocio de mediación en el que estaría involucrado Zapatero.
El contenido de ese informe, según fuentes socialistas, no señala actividades ilegales, pero presenta a alguien alejado de la «imagen de ONG» que ha intentado proyectar en los últimos años con sus supuestos esfuerzos altruistas por la paz y la concordia en América Latina.
Por si fuera poco, crece la inquietud por la declaración de Julio Martínez, señalado como presunto testaferro de Zapatero, quien está citado por el juez para el próximo 21 de julio.
Martínez ha cambiado recientemente de abogado y ha optado por la exfiscal Dolores Márquez de Prado, que no es especialmente cercana al PSOE.
En el Gobierno temen que pueda acogerse a la vía abierta por el Tribunal Supremo para recompensar a colaboradores, tal como se hizo con Víctor de Aldama.
Por otra parte, tanto el Gobierno como el PSOE han cerrado filas para condenar la divulgación de la agenda completa de la secretaria de Zapatero, donde se revelan domicilios, teléfonos, cuentas y reuniones políticas no vinculadas a la investigación de la Audiencia Nacional.

