La historia detrás de la estatua del diablo en el acueducto de Segovia y su origen legendario

Una de las historias más fascinantes de Castilla y León continúa atrayendo atención hacia uno de sus principales monumentos. Entre pendientes, piedra y tradición oral, este relato revela la razón por la que una pequeña figura rememora un acuerdo inalcanzable

Foto: La leyenda que asegura que el acueducto lo construyó el mismísimo diablo. (Turismo de Segovia) Seguir en Google Síguenos

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Entre las numerosas leyendas que rodean a los monumentos más emblemáticos de España, existe una en Segovia que aún suscita gran interés tanto entre locales como turistas. Relata una obra aparentemente inalcanzable, una noche tormentosa, una promesa arriesgada y una piedra que nunca llegó a ser colocada. Esta narración popular ha quedado irremediablemente ligada a uno de los emblemas más destacados de la ciudad.

El centro de esta tradición es el Acueducto de Segovia, cuya historia oficial lo atribuye a la ingeniería romana, aunque la versión legendaria propone una explicación mucho más enigmática. Según el cuento, una joven aguadora, agotada de transportar cántaros por las empinadas calles de Segovia, acuerda un trato con el diablo: él llevaría el agua (mediante el acueducto) hasta la entrada de su casa antes de que cantara el gallo, pero, de lograrlo, se quedaría con su alma.

La aguadora, el pacto y la última piedra

La leyenda narra que, al presenciar el rápido progreso de la obra durante la noche, la joven se arrepintió y comenzó a orar con desesperación. A la vez, el diablo trabajaba sin pausa para concluir el acueducto antes del amanecer. Sin embargo, cuando solo restaba colocar el último sillar, el gallo cantó y el acuerdo quedó anulado. La joven conservó su alma, mientras que el Maligno perdió la apuesta por apenas una piedra.

Ese desenlace también esclarece ciertos detalles curiosos ligados al monumento. La tradición afirma que los orificios superficiales en las piedras serían las marcas de las pezuñas del demonio al aferrarlas con fuerza. Actualmente, Segovia rememora esta historia con una escultura del diablillo, obra de José Antonio Abella, situada en la calle San Juan. La figura representa al diablo derrotado, sosteniendo la última piedra que no logró colocar, tomándose un selfi con su construcción inacabada, desde un punto que ofrece una de las vistas más impresionantes del bimilenario acueducto.

Entre las numerosas leyendas que rodean a los monumentos más emblemáticos de España, existe una en Segovia que aún suscita gran interés tanto entre locales como turistas. Relata una obra aparentemente inalcanzable, una noche tormentosa, una promesa arriesgada y una piedra que nunca llegó a ser colocada. Esta narración popular ha quedado irremediablemente ligada a uno de los emblemas más destacados de la ciudad.

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