La demanda de gas natural aumenta en toda la UE, aunque la producción interna no logra seguir el ritmo. ¿Cómo se comparan los Estados miembros?
En 2025, la demanda interna de gas natural en la UE creció un 2,5% en comparación con 2024, según los datos más recientes de Eurostat.
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Los incrementos más significativos en el consumo dentro del bloque se registraron en Croacia (11,3%), Portugal (11,2%) y Eslovenia (10,3%).
Por otro lado, los mayores descensos se observaron en Finlandia (17,7%), Suecia (9,7%) y Estonia (9,6%).
El año pasado, Alemania, Italia y Francia presentaron la demanda interna más elevada de gas natural.
El gas se utiliza principalmente para generación eléctrica, calefacción doméstica y procesos industriales.
Por ejemplo, aproximadamente el 30% de los hogares en la UE se calientan mediante gas.
Desequilibrio en la producción
Rumanía es el principal productor de gas natural entre los 27 Estados miembros. Sin embargo, el país experimentó una reducción del 0,8% en su producción.
No obstante, esta cifra podría modificarse con la entrada en operación del nuevo gasoducto en el Mar Negro rumano, que realizará su primera entrega de gas en 2027.
El gasoducto Tuzla-Podișor, de 308 km, forma parte del proyecto Neptun Deep, una iniciativa offshore a gran escala en el Mar Negro rumano que podría suministrar una alternativa al gas ruso para países como Hungría y Eslovaquia.
Rumanía fue seguida por los Países Bajos en cuanto a disminuciones en la producción de gas, con un descenso del 3,5%, y Alemania, con una reducción del 2,3%.
Por otra parte, la UE depende en gran medida de las importaciones de gas, que representaron el 89% de su suministro en 2025 procedente de fuera del bloque.
Las importaciones de gas por gasoducto hacia la UE provienen principalmente de Noruega, Argelia, Rusia, Reino Unido, Azerbaiyán y Libia, que constituyen el 59% del total, según el think tank paneuropeo Strategic Perspectives.
Para finales de 2027, se prohibirán todas las importaciones de gas ruso, como parte del esfuerzo por eliminar la dependencia de décadas de la UE respecto a la energía rusa tras la guerra en Ucrania.
Dado que Hungría y Eslovaquia están en una situación sin acceso a costa, se les otorgaron exenciones temporales a esta prohibición.
Sin embargo, los legisladores sostienen que no deben concederse excepciones ni vacíos legales que permitan que las exportaciones de combustibles fósiles de Moscú sigan formando parte de la matriz energética de la UE.

