Oyarzabal y su refugio en una localidad de 14.000 habitantes con catedral románica y opciones para actividades al aire libre

El refugio de Oyarzabal El delantero de la Real Sociedad suele desconectarse en este rincón del Pirineo.

En plena celebración del Mundial de 2026, mientras Mikel Oyarzabal se posiciona en el centro de atención de la selección española gracias a sus goles y asistencias, su refugio permanece alejado de las miradas, en una localidad de poco más de 14.000 habitantes situada a los pies del Pirineo.

Desde Jaca, capital de la Jacetania y punto de acceso a las montañas aragonesas, el futbolista de la Real Sociedad ha creado un espacio personal para aislarse del bullicio que lo rodea en campos, estudios y debates.

Jaca es mucho más que un simple destino vacacional en su calendario. Allí posee una segunda vivienda familiar y pasa buena parte del verano, integrado entre turistas y locales, en una rutina que poco se parece a la vida del delantero que anota dobletes con la Selección y es reconocido como mejor jugador del encuentro.

En el Pirineo halla algo que en Donostia le resulta cada vez más complicado: cierto anonimato, la oportunidad de sentarse en una terraza, recorrer el casco antiguo o perderse en rutas de senderismo sin que cada paso sea un espectáculo.

La ciudad contribuye a esta sensación de resguardo. Jaca combina el tamaño de un pueblo pequeño con la historia de una capital de importancia estratégica: cuenta con una catedral románica considerada una de las más antiguas de España, una ciudadela pentagonal que evoca su pasado militar y un casco histórico lleno de plazas, soportales y bares donde el ritmo de la vida es pausado.

Mikel Oyarzabal, presionado por dos rivales.

Mikel Oyarzabal, presionado por dos rivales. Reuters

En invierno, la ciudad se llena de esquiadores que recorren el valle, y en verano recibe a familias que buscan el frescor de la montaña; en medio de este ambiente, Oyarzabal logra pasar casi desapercibido con una gorra y sandalias.

El entorno natural juega un papel fundamental. A pocos minutos del centro, el valle del Aragón ofrece rutas de senderismo variadas, senderos para BTT, paredes para practicar escalada y opciones para deportes de aventura como rafting o barranquismo.

Dentro del propio municipio, el pabellón de hielo y las instalaciones deportivas conforman un entorno ideal para un futbolista que, incluso en vacaciones, necesita mantenerse activo, entrenar y conservar sensaciones.

No resulta complicado imaginarlo cambiando las luces del Mundial por una mañana en la montaña y una tarde caminando bajo la silueta de la Peña Oroel, esa montaña que domina el paisaje de Jaca.

Mientras en Estados Unidos debaten si su desempeño ya lo ubica entre las grandes figuras del torneo, Jaca permanece como un recordatorio: tras el «9» de España hay un joven que se refugia en una ciudad de 14.000 habitantes, una catedral románica y una serie de planes al aire libre.

Un lugar donde su nombre importa mucho menos que en las alineaciones y mucho más como una cara familiar que regresa cada verano.

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