Las adversidades económicas impulsaron su deseo y lo llevaron a identificar en el fútbol una salida para modificar el rumbo de su familia.
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Neymar Jr. volverá a vestir la camiseta de Brasil tras más de dos años y medio sin participar con la ‘Canarinha’. El delantero fue convocado nuevamente por la selección brasileña, aunque aún no ha tenido minutos en el Mundial.
Una lesión mantiene al máximo goleador histórico de la selección -superando a Pelé– alejado de las canchas, generando dudas sobre cuándo podrá jugar sus primeros minutos en la competición.
El llamado de Carlo Ancelotti provocó una gran emoción en el futbolista, que no pudo evitar llorar al enterarse de su convocatoria.
Neymar, en la previa del partido ante Marruecos. REUTERS
Neymar continúa siendo una de las figuras destacadas en esta Copa del Mundo y, al igual que iconos como Cristiano Ronaldo (41 años), Messi (38 años) o Modric (40 años), enfrenta probablemente su última gran competición mundialista.
Debutó con la selección mayor de Brasil a los 18 años, aunque no participó en una Copa del Mundo hasta 2014. Para ese momento, ya se había consolidado como una de las promesas más importantes del Barça.
Su llegada a Barcelona significó un punto de inflexión en su carrera deportiva y simbolizó su traslado definitivo de Brasil para formar parte de la élite del fútbol mundial.
Sin embargo, mucho antes de alcanzar los estadios europeos más importantes, Neymar soñaba con el balón en las calles de Mogi das Cruzes, estado de São Paulo.
Una situación precaria
Allí comprendió que el fútbol podía ser más que un simple juego: una vía para cambiar la vida de una familia afectada por la falta de recursos económicos.
«Vivíamos en la casa de mi abuela, junto a mis tíos, primos y abuelos. Éramos nueve personas compartiendo una vivienda con solo tres habitaciones», recordó en 2018 durante una entrevista al canal del creador de contenido brasileño Thiago Nigro.
En aquel entonces, cuando ya destacaba como jugador del PSG, Neymar rememoró una infancia marcada por limitaciones económicas. «Cuando alguien se acostaba, los demás también tenían que hacerlo porque el colchón ocupaba casi toda la habitación y, al levantarse, lo hacía toda la familia», explicó.
A pesar de las adversidades, el delantero subrayó que nunca les faltó lo esencial. «Siempre enfrentamos dificultades económicas, pero jamás nos faltó lo indispensable, como la comida», aseguró. Esa realidad fortaleció su ambición y convirtió al fútbol en una salida para transformar la vida de su familia.
Entre sus recuerdos más valorados de esa etapa está una anécdota que refleja la magnitud de sus aspiraciones. «Recuerdo contarle a mi madre que quería comer una galleta, pero no tenía dinero para comprarla. Ella intentó consolarme y yo le respondí: ‘Llegaré a ser rico y compraré una fábrica de galletas’. A veces aún habla de eso y se emociona», relató el brasileño.

