Las tarifas hoteleras superan los 865 euros por semana con un aumento del 5% antes del verano, impulsadas por la demanda de turistas extranjeros

Los alojamientos de cinco estrellas facturaron 307,1 euros de media por habitación ocupada en mayo, frente a los 94,8 euros de los de tres

Dos turistas disfrutan de la piscina en la azotea de un hotel en Sant Antoni de Portmany, en la costa de Ibiza, España (Nacho Doce / Reuters)

Una estancia de una semana en España supera ya los 865 euros de media por habitación, sin contar transporte, alimentación, ocio o desplazamientos en el lugar. Esta cifra se obtiene al extrapolar a siete noches la facturación media por habitación ocupada difundida este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que en mayo alcanzó los 123,7 euros diarios, un incremento del 4,2% respecto al mismo mes del año previo.

El aumento también se refleja en los precios. Según la Coyuntura Turística Hotelera del INE, el Índice de Precios Hoteleros creció un 5% interanual en mayo, justo antes del inicio de la temporada alta. Este porcentaje supera la inflación general del mes, situada en 3,2%, evidenciando que el alojamiento turístico se encarece a un ritmo mayor que el promedio de precios.

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El incremento coincide además con un repunte en la actividad hotelera, aunque no todos los tipos de turistas influyen igual en el sector. Las pernoctaciones aumentaron un 2,5% en mayo, alcanzando más de 36,3 millones, mientras que las noches de residentes en España disminuyeron un 0,2%, en contraste con un crecimiento del 3,7% en las de no residentes. Esto significa que los hoteles afrontan el verano con mayores ingresos por habitación, tarifas más elevadas y un crecimiento sostenido de pernoctaciones principalmente gracias al turismo extranjero.

Una semana de alojamiento se acerca a los 866 euros

El ingreso promedio de 123,7 euros por habitación ocupada permite dimensionar la importancia del hotel en el presupuesto vacacional. Basado en este indicador, una estancia de tres noches equivaldría a alrededor de 371 euros solo en alojamiento, cinco noches superarían 618 euros, una semana completaría 865,9 euros por habitación, y diez noches alcanzarían aproximadamente 1.237 euros.

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Este cálculo es aproximado, ya que el indicador del INE mide el ingreso promedio diario por habitación ocupada y no el precio exacto de una reserva concreta. Las tarifas pueden variar significativamente dependiendo del destino, la categoría del hotel, el régimen contratado, la anticipación de la reserva o las fechas seleccionadas.

Aun así, estos datos ayudan a convertir un indicador técnico en una referencia más tangible para los hogares: si solo el alojamiento semanal supera los 865 euros por habitación, el presupuesto final considerando los otros gastos habituales en unas vacaciones probablemente será mucho mayor.

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Los países del mundo con menos turistas.

El sector se apoya en el turista extranjero

El avance del sector hotelero en mayo estuvo sustentado principalmente en visitantes internacionales. La diferencia fue notoria: las noches de viajeros residentes en España descendieron ligeramente, mientras que las de no residentes crecieron lo suficiente para mantener el aumento global de la actividad.

Este dato no permite afirmar por sí solo que los residentes hayan reducido sus viajes debido a la subida de los precios hoteleros, pero sí evidencia una brecha manifiesta en la demanda: en un mes de incrementos tarifarios, el crecimiento provino del turista extranjero y no del nacional.

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El acumulado del año sigue esta tendencia, aunque con detalles. Entre enero y mayo, las pernoctaciones en hoteles aumentaron un 2,6% respecto al mismo periodo de 2025; las de residentes crecieron un 1,2%, mientras que las de no residentes avanzaron un 3,4%.

Los hoteles de cinco estrellas facturan 307 euros por habitación ocupada

El incremento de las tarifas se refleja también en los ingresos según la categoría. Los hoteles de cinco estrellas generaron en mayo un promedio de 307,1 euros por habitación ocupada, frente a los 125,7 euros de los de cuatro estrellas y los 94,8 euros de los de tres. Asimismo, los de mayor categoría presentaron el mayor aumento de precios, con una subida del 6,3%.

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El ingreso medio diario por habitación disponible, conocido como RevPAR, alcanzó los 88 euros en el conjunto del sector, con una subida interanual del 5,8%. Este indicador refleja los ingresos totales de las habitaciones disponibles, estén ocupadas o no, completando así la visión ofrecida por la facturación media por habitación ocupada.

El INE no analiza beneficios empresariales, dado que sus indicadores no consideran los costos operativos de los hoteles, pero sí muestra un aumento en los ingresos por habitación. La ocupación, sin embargo, entrega una lectura más moderada: en mayo se ocupó el 61,5% de las plazas ofertadas, un 2,1% menos en comparación con el año anterior, aunque durante los fines de semana subió un 1,7%, situándose en el 67,9%.

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Baleares lidera el encarecimiento

Por regiones, Baleares acumuló en mayo algunos de los datos más relevantes de la estadística hotelera. Fue la comunidad donde los precios más aumentaron, con un incremento interanual del 8,9%, y también registró el mayor nivel de ocupación de plazas, con un 73,5%. Además, se consolidó como el principal destino para viajeros no residentes, concentrando el 30,6% de sus pernoctaciones durante mayo.

La isla de Mallorca sumó más de 6,5 millones de pernoctaciones, el mayor volumen entre los destinos turísticos evaluados por el INE. En el conjunto de España, las principales regiones para viajeros residentes fueron Andalucía, Cataluña y la Comunitat Valenciana, mientras que los no residentes optaron mayoritariamente por Baleares, Canarias y Cataluña.

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Con estos datos, los hoteles afrontan la temporada alta con tarifas superiores, mayores ingresos por habitación y una demanda internacional que sostiene gran parte del crecimiento. Para los residentes en España, la interpretación es menos favorable: el alojamiento representa una porción creciente del presupuesto vacacional en un contexto donde la subida del coste de vida condiciona muchas de las decisiones de consumo.

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