«Hermanas de esperma»: revelamos que compartimos al mismo padre donante tras cumplir 20 años

Tres mujeres de unos 30 años riendo y abrazándose.

Fuente de la imagen, Sperm Sisters

    • Autor, Gemma Dunstan
    • Título del autor, BBC Gales
  • Fecha de publicación 29 minutos
  • Tiempo de lectura: 7 min

Natasha, Gemma y Helen crecieron bajo la creencia de conocer quiénes eran sus padres.

Sin embargo, solo muchos años después, gracias a test de ADN, descubrieron que todas fueron concebidas con el mismo donante de esperma.

Al haber sido gestadas antes de la implementación de la ley en 1991, explican que pertenecen a la generación de niños concebidos durante la etapa denominada «Lejano Oeste» en la donación de esperma.

Se autodenominan «hermanas de esperma» (Sperm Sisters). Juntas están explorando esta nueva relación fraternal y describen su primer encuentro como «un cuento de hadas; fue algo mágico, sintieron lágrimas de felicidad».

El camino de la identidad

Gemma y Helen Hicks crecieron en Berkshire, Inglaterra, pensando que el hombre que las crió era su padre biológico.

Solo en sus veintitantos años supieron que fueron concebidas mediante donación de esperma, sin saber si se trataba del mismo donante, debido a los registros limitados de aquella época.

«En ese tiempo, la donación de esperma era como el Lejano Oeste. A muchos padres se les pedía criar a los hijos como propios, pero tenían la instrucción de no revelar nada», comenta Gemma, de 36 años.

Dos niñas sonriendo a la cámara, ambas señalan los huecos dejados por sus dientes faltantes.

Fuente de la imagen, Gemma Hicks

En agosto de 1991 se creó la Autoridad de Embriología y Fertilización Humana (HFEA), que regula la fertilidad en Reino Unido, estableciendo nuevas normativas.

Un test de ADN confirmó no solo que compartían el mismo padre biológico, sino que además les permitió conocer a otras hermanas nuevas.

«Me sentía diferente a nivel físico, no sabía quién era realmente y comencé a cuestionar cada detalle de mi comportamiento, preguntándome si estaba relacionado con mi genética», relata Gemma.

Helen, de 35 años, que vive en Hampshire, menciona que tras la sorpresa inicial, la información le brindó claridad.

«Sentí una calma profunda y extraña. Recordé momentos clave de mi vida y de pronto todo cobró sentido para mí».

Más hermanas

Desde entonces, han contactado con dos hermanas adicionales del mismo donante. Entre ellas, Natasha Goldstein-Opasiak, de 36 años, residente en Essex, quien supo a los 21 años que fue concebida por donante, pero hizo el test de ADN solo una década después.

«Lo hice motivada por conocer qué formaba mi otra mitad. Jamás pensé que descubriría hermanas», comenta.

«Recibes un correo electrónico notificándote que tienes familiares. Es literalmente como Tinder: te dice ‘has hecho match’, aquí están tus hermanastras».

Helen y Gemma se pusieron en contacto con Natasha y en menos de un mes concertaron su primer encuentro.

Una niña en el jardín con un gato atigrado de pelo largo. Está sonriendo a la cámara y tiene el pelo largo y castaño. Lleva vaqueros azules y una blusa blanca sin mangas con un chándal naranja atado alrededor de su cintura.

Fuente de la imagen, Natasha Goldstein-Opasiak

«Siempre comentamos que nos atraemos como imanes», comparte Gemma.

«Creo que un minuto después de sentarnos con Nat, notamos que hablamos igual, compartimos los mismos enfoques sobre varios temas. Es bastante extraño, pero tiene su magia».

Además, supieron que en el pasado casi se cruzaron.

Gemma y Natasha coincidieron en las residencias universitarias de la Universidad de Leeds, 15 años atrás.

«Es triste que se nos haya privado de la oportunidad de conocernos de niñas, de compartir momentos y celebraciones como cumpleaños; es muy lamentable pensar en todo lo que hemos dejado pasar», afirma Gemma.

Las tres comparten rasgos como la creatividad: Gemma se dedica al arte, Helen a la música y Natasha a la danza. Todas han ejercido como maestras o conferenciantes en algún momento.

«No crecí en un ambiente creativo, pero sí sabía que somos parte de una familia con fuerte inclinación artística. Todo concuerda, también tu valoración personal», comenta Gemma.

Raíces compartidas

Las hermanas reflexionan sobre cómo conocer sus orígenes impactó en su sentido de identidad.

El hombre que crió a Gemma y Helen es galés; crecieron visitando Gales y apoyando al equipo nacional de rugby.

«Creo que ser galeses fue un elemento central en nuestra formación, con un fuerte sentido de orgullo», señala Gemma.

Casualmente, el ADN reveló que su padre biológico posee ascendencia galesa.

«Para nosotros no supuso un gran cambio. No sé cómo sería saber que somos, por ejemplo, franceses. Me habría dolido descubrir que la cultura galesa no forma parte de mi genética», añade.

Natasha no se consideraba galesa, aunque tenía lazos con la región.

Gemma y Helen tomándose una selfie en la grada del Principality Stadium.

Fuente de la imagen, Gemma Hicks

«Pasé buena parte de mi niñez en el norte de Gales, en sitios como Bangor y Gwynedd, así que me siento muy vinculada a Gales», comenta Natasha.

«Saber que el donante era de allí me alegró mucho».

Helen señala: «Al descubrir quién eres realmente —y tuvimos la suerte de lograrlo— sientes una gran paz interior».

Las hermanas lograron identificar a su padre biológico y se han comunicado con él, quien los recibió con «amabilidad y positividad», según comentan.

De acuerdo con la HFEA, más de 85.000 personas nacieron en el Reino Unido mediante tratamientos con donantes en clínicas autorizadas desde 1991.

Después de una reforma legal en 2005, no está permitido donar esperma, óvulos o embriones de manera anónima en Reino Unido.

Esto implica que al cumplir 18 años, cualquier persona concebida con donación puede solicitar información identificativa del donante e intentar contactarlo.

«Hermanas de esperma»

Las tres reconocen que son inseparables como «hermanas de esperma» y lanzaron un pódcast con ese nombre.

«Las tres sentíamos mucha soledad y pensamos que, hablando de esto, podríamos encontrar respuestas y entendernos mejor», cuenta Natasha.

«Nuestra hermandad se fue fortaleciendo gracias a la producción de este pódcast».

«Tenemos muchísimo que compartir: ¡30 años de vivencias por recuperar!», añade Gemma, quien comenta que el pódcast aumentó su cercanía con Helen.

El grupo también impulsa la conciencia sobre la concepción por donantes, que Natasha califica como «un tema tabú».

Explica que al decir que fue concebida mediante donación, suele encontrarse con «mucha confusión y falta de comprensión real de lo que eso significa».

Aunque la regulación es mejor ahora, insisten en que no todos los niños concebidos por donantes cuentan con protección.

Tres mujeres graban un podcast, dos sentadas en un sofá y otra en una silla. Se miran y hablan por micrófonos.

Fuente de la imagen, Sperm Sisters

No saben cuántos hermanos o hermanas más podrían tener, ya que la actual limitación de 10 familias por donante no existía en su época.

Una investigación reciente de la BBC en Gales halló cómo redes sociales y aplicaciones están promoviendo la donación de esperma no regulada.

«La HFEA ha trabajado duro para mantener la regulación y que las personas conozcan quiénes son sus donantes», afirma Gemma.

«Las leyes mejoraron mucho, pero lamentablemente ese esfuerzo parece diluirse con el auge de prácticas como la donación de esperma a través de Facebook», agrega.

«Nacimos en una época sin reglas claras y ahora la situación no difiere demasiado. Solo espero que, siendo la voz de la siguiente generación concebida por donantes, podamos inspirar a algunos padres a reconsiderar el secreto o a hacer preguntas».

Helen afirma que los niños concebidos mediante donantes están «completamente sin voz» y que junto a sus hermanas pretenden «dar visibilidad a las consecuencias que eso acarrea».

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