Mientras la UE planea prohibir los inversores de potencia chinos en proyectos financiados por la UE debido a preocupaciones de ciberseguridad, la industria e inversores advierten que el suministro europeo aún no puede sustituir a los proveedores chinos a corto plazo.
La Comisión Europea está impulsando la prohibición de inversores de potencia fabricados en China en todos los proyectos financiados por la UE, pero una eliminación completa en un futuro cercano parece inviable.
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Recientemente, la Comisión anunció planes para eliminar progresivamente el uso de inversores provenientes de China en proyectos energéticos financiados por la UE, como una medida importante destinada a proteger infraestructuras energéticas críticas ante posibles amenazas cibernéticas que podrían provocar cortes de suministro.
El motivo: se considera que los inversores fabricados en China representan un riesgo para la ciberseguridad, ya que los productores podrían controlarlos remotamente o incluso apagarlos, lo que desestabilizaría las redes eléctricas y podría causar apagones.
No obstante, el impulso de la Comisión para retirar gradualmente estos llamados inversores de alto riesgo ha generado preocupación entre funcionarios de la UE vinculados a proyectos de desarrollo, dado que la capacidad de los fabricantes europeos para satisfacer la demanda todavía es incierta.
Esta cuestión fue el foco de una reunión a puerta cerrada organizada por la Comisión el pasado viernes, que reunió a instituciones financieras, el sector de energías renovables y fabricantes alternativos de inversores para debatir sobre la gestión de esta eliminación.
«Aunque la información suministrada por la industria europea ha confirmado que en principio hay capacidad suficiente para cubrir una demanda creciente, existe el riesgo de impactos a corto plazo, como disponibilidad limitada de modelos, aumento de precios y retrasos en proyectos,» señala la invitación a la mesa redonda, a la que tuvo acceso Euronews.
El encuentro tenía como objetivo evaluar la oferta de inversores provenientes de fuentes distintas a los proveedores de alto riesgo, identificar brechas entre las expectativas de los clientes y la capacidad de la industria, además de explorar formas de ampliar la base manufacturera europea y sus implicaciones financieras.
Entidades de inversión europeas, como el Banco Europeo de Inversiones, han expresado reservas frente a esta iniciativa, subrayando que las alternativas a los proveedores chinos son todavía limitadas y que una eliminación estricta obligaría a abandonar numerosos proyectos.
«Durante años, la Comisión ha impulsado la financiación masiva de proyectos renovables,» comentó un funcionario europeo a Euronews bajo condición de anonimato, indicando que la crisis energética provocada por la guerra en Irán ha aumentado la urgencia del asunto.
«Ahora que los bancos de inversión han adaptado sus balances hacia la energía renovable, quedan en una posición difícil, pues se les informa que los proyectos con participación china ya no son financiables,» añadió el funcionario.
La reunión confirmó que la eliminación enfrentará obstáculos tanto técnicos como financieros, mientras que los fabricantes europeos –los principales beneficiarios ante una prohibición a proveedores chinos– intentaron asegurar a los asistentes que la producción podría cubrir la demanda.
Aun así, varios participantes señalaron limitaciones significativas para completar la eliminación en el corto y medio plazo, empezando por el hecho de que los inversores fabricados en China generalmente están mejor integrados con paneles solares chinos.
Otra cuestión crítica es la necesidad de mayor claridad jurídica sobre cómo aplicarse las directrices de la Comisión; la ausencia de esta dificulta que la industria europea respalde plenamente sus objetivos.
En última instancia, los fabricantes chinos de inversores como Huawei no solo son más económicos que sus competidores europeos, estadounidenses o surcoreanos, sino que también ofrecen servicios y garantías que deben ser reemplazados.

