La residencia histórica de Dani Olmo en un pueblo español: un castillo del siglo XII y patrimonio de la humanidad

Montaje del pueblo de Terrassa y Dani Olmo. El mediapunta de la selección española se siente profundamente vinculado a sus orígenes: «No soy de Barcelona, soy de Terrassa».

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Dani Olmo destaca entre las figuras más influyentes del fútbol español contemporáneo. Creció en el barrio de Sant Pere Nord, en Terrassa, una zona que actualmente alberga alrededor de 16.000 habitantes y donde comenzó su trayectoria futbolística.

El futbolista siempre ha manifestado su apego a su ciudad natal: «Yo no soy de Barcelona, soy de Terrassa», ha reiterado en diversas ocasiones, mostrando un claro orgullo por sus raíces.

En una entrevista reciente, Olmo recordó un episodio clave en su carrera internacional: la oportunidad de representar a Croacia en vez de España.

Después de varios años en el fútbol croata, la federación de aquel país le propuso la nacionalización con miras al Mundial de 2018.

No obstante, el jugador afirma que nunca consideró seriamente esa posibilidad. «Soy español y siempre me he sentido así. Me ofrecían la nacionalización para el Mundial de 2018 y, aunque quizá me garantizaba una mayor estabilidad, sabía que mi oportunidad con España llegaría tarde o temprano», explicó.

Dani Olmo posa durante una entrevista.

Dani Olmo posa durante una entrevista. GQ

La antigua Égara romana se transformó entre los siglos XIX y XX en uno de los principales núcleos industriales de Cataluña. La ciudad llegó a contar con más de cuarenta fábricas, en su mayoría dedicadas al sector textil, un motor fundamental para su desarrollo económico y urbano.

Gran parte del legado modernista que conserva Terrassa hoy proviene de aquella época de auge industrial, haciendo de la ciudad un testimonio vivo de su historia.

Vallparadís, el corazón verde de la ciudad

Entre los espacios más emblemáticos de Terrassa está el Parc de Vallparadís, uno de los parques urbanos más extensos de Cataluña. Con una longitud de 3,5 kilómetros, atraviesa la ciudad de norte a sur, ofreciendo diversas zonas de recreo, como una piscina pública y un tren en miniatura.

Su diseño, protegido del tránsito y el ruido de la ciudad, lo convierte en un espacio privilegiado para pasear y conectar con la naturaleza en pleno entorno urbano.

En su zona alta se encuentra el Castillo Cartuja de Vallparadís, una edificación del siglo XII que forma parte del patrimonio histórico local. Originalmente construida como residencia señorial, en el siglo XIV pasó a ser propiedad de una comunidad monástica.

Hoy en día, alberga la sede principal del Museo de Terrassa, desde donde se promueve la historia y el patrimonio cultural del municipio.

Muy cerca del castillo está la Seu d’Ègara, uno de los conjuntos monumentales más relevantes de Cataluña, reconocido como Monumento Nacional.

Este recinto incluye las iglesias de San Pedro, Santa María y San Miguel, preservando vestigios de las distintas civilizaciones que habitaron la zona a lo largo del tiempo.

Entre sus elementos más significativos destacan restos íberos, mosaicos y columnas romanas, retablos góticos y pinturas visigodas excepcionales, consideradas únicas en Europa.

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