¿Es posible que una casa diseñada hace casi setenta años dicte las reglas del bienestar actual? En el corazón de Bromma, el periodista Lennart Ekdal y su esposa Malin Rääf han transformado una joya del funcionalismo de 1959 en un manifiesto contra el frío minimalismo moderno que satura nuestras redes sociales. En un momento donde buscamos desesperadamente autenticidad, este hogar nos enseña que el verdadero lujo no se compra en un catálogo, sino que se hereda y se busca en mercadillos de antigüedades.
Por qué el estilo «funkis» es la medicina contra el estrés moderno
Al entrar en la casa de Malin y Lennart, lo primero que te golpea no es la opulencia, sino la luz. Esta vivienda de 250 metros cuadrados en Bromma es un ejemplo vivo de la arquitectura de mediados de siglo: líneas rectas, ventanales infinitos y una escalera de mármol que parece flotar. «Sentí que este era mi lugar nada más ver la luz del vestíbulo», confiesa Malin, quien compró la propiedad en 1993 casi por impulso durante un retiro de yoga.
A diferencia de las reformas genéricas que vemos hoy en ciudades como Madrid o Barcelona, aquí se ha respetado la esencia de 1959. En mi práctica analizando interiores, he notado que las casas con «alma» comparten tres pilares que los Ekdal dominan a la perfección:
- Honestidad material: Uso de madera, mármol y textiles naturales que envejecen con dignidad.
- Diseño emocional: Cada objeto tiene una historia, desde el icónico sofá de Bruno Mathsson hasta las mesas de Arne Jacobsen.
- Conexión exterior: El jardín y la piscina no son adornos, sino extensiones del salón.
El ADN del diseño: De Le Corbusier a la rehabilitación de viviendas en España
La pasión de Malin Rääf por el diseño no es casualidad; es genética. Su tía abuela, Ingrid Wallberg, fue la primera mujer sueca en abrir su propio estudio de arquitectura y trabajó codo con codo con el mismísimo Le Corbusier en París. Esta conexión con la vanguardia europea resuena hoy más que nunca en España, donde la rehabilitación de viviendas históricas está ganando la batalla a la obra nueva.

«Tengo el funcionalismo en la sangre», bromea Malin. Este vínculo histórico es fascinante porque el funcionalismo sueco guarda un paralelismo asombroso con el racionalismo español de los años 30 (como el grupo GATEPAC). Ambos movimientos buscaban mejorar la vida de las personas a través del orden y la luz, un concepto que el urbanismo ecosistémico actual intenta recuperar para nuestras ciudades.
Cómo replicar el estilo de Bromma en España (Guía de buscadores)
No necesitas mudarte a Estocolmo para vivir esta experiencia. En España, el «lujo de segunda mano» es la tendencia absoluta de 2026. Si quieres piezas con la calidad de los años 50, estos son mis lugares secretos:
- El Rastro (Madrid): No te quedes en la calle principal; explora las galerías de las calles Mira el Río Alta y Baja para encontrar nórdico original.
- Mercantic (San Cugat): Es el epicentro del diseño vintage en Cataluña, ideal para localizar piezas de Johannes Andersen.
- Todocoleccion: La plataforma líder donde, con paciencia, puedes encontrar joyas del funcionalismo a una fracción de su precio en tiendas de diseño.
De la presión de la Premier League al «Slow Home»
Muchos pasan por alto que este hogar ha sido el refugio de deportistas de élite. Los hijos de la pareja, Albin y Hjalmar Ekdal, han vivido bajo la presión extrema de la Bundesliga y la Premier League. Sin embargo, en 2026, estamos viendo un fenómeno curioso: las estrellas del deporte están abandonando las mansiones frías por casas con historia.
«Cuando el estrógeno salió de mi cuerpo, entró la clorofila», dice Malin entre risas al hablar de su jardín. Esta transición hacia un estilo de vida más lento o slow home es lo que atrae a sus hijos de vuelta a casa. En un mundo hiperconectado, el jardín diseñado por Ia Schildt en Bromma ofrece algo que el dinero del fútbol no puede comprar: silencio y una conexión real con los ciclos de la naturaleza.
«El sonido de la guitarra eléctrica de Lennart llenando la casa, el café en el jardín… eso es lo que hace que un edificio sea un hogar», reflexiona la pareja. En España, este movimiento está cobrando fuerza en zonas donde la rehabilitación respeta el pasado, integrando la energía de la movida madrileña con la serenidad nórdica.
El secreto mejor guardado: No compres por impulso. Malin esperó años por las lámparas adecuadas. La paciencia es el ingrediente invisible de la decoración de alta gama.
¿Estarías dispuesto a vivir en una casa donde el 90% de los muebles son de segunda mano, o prefieres la comodidad de lo estrenar? Cuéntanos en los comentarios si crees que el estilo de los 50 es realmente la clave de la felicidad moderna.

