
La memoria ha pasado a ser «el componente más costoso en un smartphone», según señala Carl Pei, director ejecutivo de Nothing, en relación con la crisis que atraviesa la industria tecnológica y que ha provocado el incremento continuo de los precios de los dispositivos, los cuales seguirán aumentando al menos hasta el próximo año.
El auge de la inteligencia artificial ha llevado a que los centros de datos acaparen la producción de memorias, en detrimento del sector de consumo que enfrenta tanto la escasez como la subida en el costo final de estos componentes.
La solución no resulta tan sencilla como comprar por adelantado. «En situaciones de escasez, la memoria se asigna, no se adquiere. Se recibe lo que está disponible, al precio vigente», detalla Pei en un comunicado difundido en la red social X (anteriormente Twitter).
La coyuntura ha llegado a un punto en que la memoria se ha transformado en «el componente más caro de un smartphone», llegando a representar «más del 50% del total del coste del hardware», declara Pei.
Esto implica que la memoria ya supera en costo al procesador y a la pantalla del ‘smartphone’. Esta realidad impacta directamente en el precio final del producto, que lleva meses en ascenso y, según el directivo, continuará aumentando hasta el próximo año.
«Desde febrero, los nuevos teléfonos se han lanzado con precios hasta 100 dólares superiores a sus predecesores», señala. Por ello, Pei afirma que el «mejor momento para actualizar un dispositivo fue ayer, y el siguiente mejor momento es ahora».
En enero, ya había alertado sobre el alza en precios que sus dispositivos experimentarían debido a la crisis de memorias que afecta a la industria tecnológica, pero actualmente asegura que «la situación avanza más rápido de lo previsto».
Como ejemplo, menciona el Nothing Phone (4a), presentado en marzo. Si inicialmente «los costes de memoria se duplicaron» entre la decisión de su fabricación y su lanzamiento, desde entonces «se han duplicado nuevamente», añade.

