Alisson Becker relató que al enterarse del fallecimiento de su padre se encontraba a gran distancia de su hogar.

Alisson Becker, en el calentamiento. El conmovedor relato del guardameta de Brasil, presente en el Mundial 2026 con su selección, continúa emocionando profundamente.

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El fútbol profesional suele ocultar las luchas más duras que enfrentan los deportistas fuera de los estadios. Alisson Becker, el portero veterano de la selección de Brasil y del Liverpool FC, decidió hace tiempo compartir uno de los momentos más difíciles de su vida: la trágica pérdida de su padre, José Agostinho Becker, ocurrida en 2021.

Mediante un relato emotivo y honesto publicado en la reconocida plataforma The Players’ Tribune, el arquero reveló el inmenso impacto emocional que implicó afrontar esta tragedia bajo las estrictas restricciones globales impulsadas por la pandemia.

La devastadora noticia alcanzó a Alisson en Inglaterra, mientras su padre fallecía accidentalmente por ahogamiento en un lago en Brasil. La distancia física y la imposibilidad de viajar inmediatamente intensificaron el dolor de una pérdida inesperada.

«Cuando me avisaron que mi padre había muerto, estaba a un océano de distancia de mi hogar. Su fallecimiento fue abrupto. Un golpe total. Sentí que el suelo se abría bajo mis pies», recordó el portero, rememorando el instante en que su mundo se desmoronó.

No obstante, el duelo se complicó por una situación logística y familiar sin precedentes. Desplazarse a Brasil para el funeral exigía superar las rigurosas normas sanitarias vigentes impuestas por el gobierno británico en ese entonces.

«Era una circunstancia insostenible, ya que en ese momento, para salir del país, era necesario cumplir con una cuarentena en un hotel durante 14 días al regresar», explicó Alisson, describiendo las trabas burocráticas que dificultaban su vuelta al Reino Unido.

Con su esposa en avanzado embarazo, el futbolista internacional brasileño debió tomar una decisión sumamente dolorosa, priorizando la seguridad de su familia en Inglaterra frente a su intenso deseo de despedirse.

«La idea de regresar del funeral y quedarme encerrado en un hotel dos semanas era dura, pero lo peor fue pensar en mi esposa sola durante tanto tiempo. Estaba en los últimos meses de embarazo y cualquier complicación podía surgir», afirmó.

«Llamé a mi madre y a mi hermano para contarles la situación. Fue la conversación más dura de mi vida. Lloramos mucho, pero finalmente decidí que mi padre querría que permaneciera con mis hijos y su ‘hija favorita’, cuidándolos sin importar lo difícil que fuera», relató con emoción evidente.

En medio del sufrimiento, Alisson encontró un apoyo clave en la comprensión de su club. El entonces entrenador Jürgen Klopp manejó la situación con notable sensibilidad, dándole el tiempo necesario para afrontar el dolor.

«Klopp me brindó el espacio para sobrellevar mis penas y molestias. Pocos técnicos mostrarían tanta empatía. Para mí, eso representa el espíritu Liverpool», destacó el jugador, subrayando los valores humanos que caracterizan a la institución de Anfield.

A pesar del sufrimiento por no poder estar en el funeral, el guardameta se reconforta sabiendo que siempre manifestó su cariño en vida. Su testimonio concluye con una reflexión profunda sobre el amor filial: «Cada vez que pude abrazarlo, lo hice. Cada oportunidad que tuve de decirle que lo amaba, la aproveché. No quedaba nada más por decirle. Él lo sabía». Una experiencia dura que humaniza por completo al ídolo de la Canarinha.

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