Una visita al centro de Zaragoza permite recorrer siglos de historia entre murallas, templos y calles que reflejan diversas culturas. Su mayor riqueza arquitectónica resalta por la belleza del mudéjar aragonés
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Entre fortalezas islámicas, barrios históricos y torres que reflejan la influencia de distintas culturas, se encuentra una ciudad de Aragón que sobresale por su patrimonio, capaz de narrar siglos de historia en un solo paseo. Su casco antiguo conserva vestigios romanos, musulmanes, judíos y cristianos, pero es el arte mudéjar el elemento que se ha convertido en su principal identidad.
Este lugar es Calatayud, ubicada en la provincia de Zaragoza, una ciudad situada en la comarca de la Comunidad de Calatayud y considerada el cuarto núcleo urbano más grande de Aragón en términos de extensión y población. Su nombre proviene de la familia árabe Ayyud, vinculada al origen defensivo del asentamiento. De esa época se conserva un conjunto fortificado islámico relevante, datado aproximadamente entre los años 862 y 863, con vestigios como el Castillo Mayor, el Castillo de Doña Martina, la Torre Mocha, el Castillo de la Peña y el Castillo Real o del Reloj.
La colegiata de Santa María, el gran símbolo mudéjar de Calatayud
El principal emblema monumental de Calatayud es la Colegiata de Santa María la Mayor, construida sobre la antigua Mezquita Mayor y reconocida como Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2001 dentro del contexto del mudéjar aragonés. Este conjunto combina estilos mudéjares, renacentistas y barrocos, producto de una amplia evolución histórica. Entre sus secciones más antiguas destacan el claustro, el ábside y la parte inferior de la torre campanario, vinculados a una fase constructiva que data de 1402 a 1412. La torre, que supera los 70 metros de altura, es una de las más destacadas preservadas en Aragón.
No obstante, el interés de esta ciudad aragonesa no se limita a la colegiata. El paseo por su casco histórico permite conocer la iglesia de San Andrés, la iglesia de San Pedro de los Francos, la colegiata del Santo Sepulcro y San Juan el Real, donde se conservan pechinas pintadas por un joven Goya. También sobresalen lugares como la Puerta de Terrer, la Fuente de los Ocho Caños, la antigua judería, la plaza de España y el Mesón de la Dolores, actualmente restaurado y relacionado con uno de los personajes más conocidos de la tradición bilbilitana.
Entre fortalezas islámicas, barrios históricos y torres que reflejan la influencia de distintas culturas, se encuentra una ciudad de Aragón que sobresale por su patrimonio, capaz de narrar siglos de historia en un solo paseo. Su casco antiguo conserva vestigios romanos, musulmanes, judíos y cristianos, pero es el arte mudéjar el elemento que se ha convertido en su principal identidad.

