Sánchez descarta hablar catalán por el momento ante la solicitud de Junts; el PSOE muestra desinterés y evita anticipar decisiones futuras

Míriam Nogueras, portavoz de Junts, durante una sesión de control al Gobierno. Las claves

Pedro Sánchez no tiene planes de intervenir en catalán, a pesar de la solicitud planteada por Junts en la sesión de control.

Desde el PSOE y Moncloa manifiestan escaso interés por la iniciativa y consideran que debatirlo les resulta «fastidioso».

Míriam Nogueras, portavoz de Junts, criticó a Sánchez señalando que el Papa ha hablado catalán más que él y Feijóo durante toda su trayectoria política.

La incorporación de las lenguas cooficiales en el Congreso es reciente, y hasta ahora el Gobierno responde en castellano aunque las preguntas se formulen en otras lenguas oficiales.

Por el momento, Moncloa y el PSOE evitan la solicitud de Junts para que Pedro Sánchez utilice el catalán.

Actualmente, el presidente del Ejecutivo continuará empleando el castellano en sus intervenciones, incluso tras la crítica de la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, quien señaló que «el Santo Padre ha hablado más catalán en una hora que el señor Feijóo y usted juntos en toda su carrera política».

Esta propuesta no ha captado mucho interés y parece improbable que sea una de las concesiones que Moncloa otorgue próximamente a Carles Puigdemont.

Desde fuentes oficiales señalan que «no comentarán hipótesis futuras» y dentro del grupo parlamentario expresan que les provoca «pereza» responder a las ocurrencias de Nogueras para confrontar con el presidente.

Se lamenta que la diputada intente retratar a Sánchez como alguien desinteresado por Cataluña y los catalanes, como la propia portavoz subrayó en su última intervención.

En las filas socialistas prefieren cambiar el tema, destacando el espectáculo de luces y drones organizado con la bendición de León XIV sobre la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia como evidencia de que «Cataluña y Barcelona están revitalizadas».

Este «logro» es atribuido a la gestión de Salvador Illa en la Generalitat y Jaume Collboni en el Ayuntamiento de Barcelona, junto con las políticas de «distensión» impulsadas por Sánchez, aunque la organización del evento estuvo a cargo de la fundación responsable de concluir el templo diseñado por Antoni Gaudí.

No es la primera vez que una demanda de los nacionalistas catalanes lleva a un presidente del Gobierno a cambiar de idioma, aunque esto haya ocurrido siempre en ámbitos privados.

En 1996, José María Aznar, durante las negociaciones con CiU para asegurar su primera investidura y antes del Pacto del Majestic, apareció en TV3 y aseguró en una entrevista que la lengua catalana era “una de las expresiones más completas y perfectas”.

Incluso confesó que leía libros en catalán, la lengua de Salvador Espriu, «desde hace muchos años» y que «la entendía». Añadió: «Además, cuando estoy en círculos reducidos, no muy amplios, la hablo también».

Sin embargo, no existe registro sonoro alguno de Aznar hablando catalán. Lo mismo ocurre con otros presidentes del Gobierno, aunque es cierto que el uso de las lenguas cooficiales en el Congreso comenzó en esta legislatura y antes solo se usaba el castellano.

Esto aplica tanto para preguntas como para réplicas, aunque desde el Gobierno, por ahora, continúan respondiendo en castellano a las preguntas formuladas en lenguas cooficiales.

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