El cierre definitivo del enfrentamiento emblemático entre Messi y Cristiano en su sexto Mundial, con la expectativa sobre quién tomará su lugar

Diseño: Juan López Cachón Las dos leyendas del fútbol contemplan un posible enfrentamiento en los cuartos de final, siendo esta la primera vez que se enfrentarían en una Copa del Mundo.

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En algún momento, dos niños crecieron a miles de kilómetros, conspirando el destino para que sus caminos se conectaran sin haberse conocido antes. Uno procedía de Rosario, el otro de Madeira. Sus trayectorias se transformaron en el enfrentamiento más extenso, productivo y apasionado que ha visto el fútbol.

Actualmente, con el mundo reunido en América para la primera Copa del Mundo con 48 selecciones, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo encaran su sexto y último torneo con edades propias de verdaderas leyendas.

Messi llegará a los 39 años el 25 de junio, justo durante la fase de grupos. Ronaldo cumplió 41 en febrero.

La despedida mundialista de Messi y Cristiano

La realidad biológica es ineludible. Cristiano fue el primero en reconocer su adiós: «Sin duda, será mi último Mundial. Tendré 41 años y creo que ese será el momento», afirmó el pasado noviembre.

Por su parte, Leo eligió un tono más ambiguo al despedirse de su público en Argentina en septiembre: «No creo que dispute otro Mundial. Por edad, es lo más probable, pero estoy ilusionado, con ganas. Vivo el día a día».

Finalmente, Messi llegó, aunque tras una preocupación por una sobrecarga en el isquiotibial izquierdo que complicó sus últimas semanas de mayo y, pese a una recuperación prometedora, no le permitirá estar al 100% en el estreno contra Argelia el 16 de junio.

Íconos del Mundial

La historia de ambos en los Mundiales concentra su magnitud. En cinco ediciones, Messi ha participado en 26 encuentros, anota 13 goles y da 8 asistencias, culminando su carrera con el título en Qatar 2022.

Ronaldo ha jugado 22 partidos, logró 8 goles —una hazaña que ningún otro atleta ha alcanzado en cinco ediciones— y posee 2 asistencias, pero aún no ha podido levantar el trofeo.

Esa es la diferencia más amarga para el portugués: Messi conquistó el Mundial soñado, mientras que Ronaldo sigue expectante por ese trofeo que completaría su legado.

En Argentina, Messi ejerce un rol distinto al que tuvo hace cuatro años. Es el capitán, el emblema y, en cierto modo, el sostén emocional de un equipo que llega como actual campeón aunque con ausencias importantes y varios titulares recuperándose de lesiones.

No obstante, el grupo que encarará Messi parece favorable: Argelia, Austria y Jordania en el Grupo J no suponen desafíos insuperables para la vigente campeona del mundo.

De avanzar como líder, el cuadro enfrentaría potencialmente a Portugal en cuartos de final. Serían unos cuartos entre Messi y Cristiano en el último Mundial que disputarán ambos. Una experiencia agridulce que el fútbol podría regalar al planeta.

Mapa de calor Percentiles Mapa de tiro Mapa de calor de Messi Percentiles de Messi Mapa de tiro de Messi

Portugal, que integra el Grupo K junto a Colombia, Uzbekistán y la República Democrática del Congo, tampoco debería tener dificultades significativas para avanzar.

Ronaldo fue convocado por Roberto Martínez, quien expresó claramente la importancia del capitán: «Al hablar de Cristiano, se pueden distinguir dos figuras: el icono mundial del fútbol, sobre el cual existen muchas opiniones, y nuestro capitán».

«Para mí, es un capitán ejemplar. Fue fundamental para ganar la Liga de Naciones y ahora esperamos la misma responsabilidad y liderazgo en el vestuario», agregó el técnico español que dirige a Portugal.

Con 41 años, Cristiano continúa siendo el líder, el ‘7’ y la referencia principal de un equipo portugués que también cuenta con Bruno Fernandes, Rafael Leao, Bernardo Silva, Joao Neves y Vitinha —tercero en el Balón de Oro 2025— para sostener la exigencia del torneo.

Mapa de calor Percentiles Mapa de tiro Mapa de calor de Cristiano Percentiles de Cristiano Mapa de tiro de Cristiano

El relato futbolístico siempre ha girado en torno a su rivalidad. No obstante, una pregunta sin resolver persiste desde hace años: ¿quién ocupará su lugar?

Desde 2019, cuando Messi y Cristiano compartieron el podio del Balón de Oro —primero y tercero, respectivamente, con Virgil van Dijk entre ellos— el premio ha tenido varios ganadores, mostrando la ausencia de un liderazgo claro de nueva generación.

El historial es ilustrativo: 2021, Messi (elevándose sobre Lewandowski y Jorginho); 2022, Benzema (superando a Mané y De Bruyne); 2023, Messi otra vez (por delante de Haaland y Mbappé); 2024, Rodri (con Vinicius y Bellingham en las siguientes posiciones); 2025, Dembélé, con Lamine Yamal en segundo lugar y Vitinha tercero.

Durante esas seis ediciones, ningún jugador -excepto Messi- ha repetido en el podio.

Los nombres dirigidos como sucesores han ido apareciendo y desvaneciéndose. Mbappé, el favorito para acaparar la atención mediática, afronta este Mundial tras una temporada irregular y con una relación complicada con sus seguidores.

Haaland, el goleador excepcional de 25 años, es probablemente el que más se asemeja a Ronaldo en términos de eficiencia, aunque Noruega carece de una estructura competitiva que permita a su estrella brillar en fases avanzadas.

Lamine Yamal, con solo 18 años y valorado en 200 millones de euros, quizá sea el más cercano a ese estatus de estrella total capaz de decidir partidos en solitario, posicionándose segundo en el Balón de Oro 2025.

Vinicius, Bellingham y Pedri: cada uno posee credenciales importantes, aunque ninguno ha consolidado aún ese dominio absoluto que caracterizó a Messi y Cristiano más de una década.

Quizá el problema no radique en la ausencia de herederos, sino más bien en que la era dorada de ambos fue tan excepcional que resulta inalcanzable repetirla. Messi obtuvo 8 Balones de Oro. Cristiano, 5.

Durante el periodo en que dominaron, desde 2008 hasta 2019, solo Luka Modric en 2018 logró romper su hegemonía. Dos décadas de supremacía que han modificado la escala para evaluar a los mejores del mundo.

El final de una época

Lo que promete el Mundial 2026 es algo más que la cuestión del sucesor: es un cierre definitivo.

Messi siente que ha cumplido todos sus sueños: «He podido lograr el objetivo más grande para un jugador, que es un Mundial. He ganado numerosos títulos. Dios me lo concedió». Cristiano aspira a ese trofeo que aún falta; es el único vacío en una vitrina colmada.

Ambos llegarán a este torneo con menos presión que en anteriores ediciones, libres de la carga de demostrar lo que ya han probado. O casi todo, en el caso del portugués.

Mientras ellos concluyen su ciclo, los aspirantes a la sucesión hilan finos, sabiendo que este Mundial puede ser su escenario de consagración. El fútbol lleva años intentando descubrir a su próximo soberano (o soberanos).

En América, hasta el 19 de julio, el trono se busca una última vez bajo la presencia de sus históricos ocupantes. Lo que suceda después no llevará esos apellidos reconocidos en el césped. Pero el fútbol, fiel a sí mismo, seguirá hallando maneras de contar la mejor historia.

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