Chipre propone una reducción del 2%, equivalente a 32.800 millones de euros, sobre el borrador del presupuesto de la UE de 2 billones de euros para 2028-2034, con el objetivo de cerrar la brecha entre los países «frugales» y los que priorizan la cohesión. Estas cifras, que se presentan por primera vez, serán la base para las delicadas negociaciones próximas.
La carrera por definir un nuevo presupuesto a largo plazo para la Unión Europea alcanzó un hito importante el jueves, cuando Chipre, país que ejerce la presidencia rotatoria, reveló su propuesta de compromiso para una reducción global del 2%, que equivale a aproximadamente 32.800 millones de euros.
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«Nuestra reducción es el compromiso que contempla todas las voces en el Consejo», afirmó Marilena Raouna, viceministra chipriota para Asuntos Europeos, el jueves por la tarde.
«Consideramos que es un texto equilibrado que refleja la postura de todos los Estados miembros.»
La UE está negociando su presupuesto para siete años, correspondiente al período 2028-2034, el cual determinará sus prioridades políticas y capacidad de gasto a largo plazo.
La reducción se aplicaría sobre el borrador presupuestario presentado en julio del año pasado por la Comisión Europea, que incluía una cifra llamativa de casi 2 billones de euros, el mayor monto propuesto hasta la fecha por el bloque.
La disminución propuesta por Chipre representa un delicado punto medio entre un grupo de países que defendían mantener o incluso aumentar el volumen del borrador de la Comisión, y otro grupo, comúnmente llamado «frugales» y últimamente autodenominado «modernistas», que exigían recortes marcados en todas las áreas.
Entre las voces más firmes de este último grupo está Suecia, que por ejemplo solicitó una reducción de hasta el 20%, propuesta que otros calificaron de «poco realista».
«Las posiciones dentro del Consejo han sido firmes y contrapuestas,» comentó Raouna.
«Eso era previsible desde el inicio. Sin embargo, todos coincidimos en que este presupuesto debe permitir a la Unión cumplir con sus prioridades estratégicas.»
El texto presentado por la presidencia chipriota incluye, por primera vez, cifras explícitas sobre los programas de gasto para el próximo presupuesto de la UE, mientras que en esfuerzos previos el foco estuvo principalmente en acordar la estructura global.
Según los diplomáticos involucrados en las discusiones, llegó el momento de abordar los números, ya que solo entonces los Estados miembros se ven obligados a tomar decisiones difíciles sobre las prioridades de gasto para los próximos años.
Contenido de la propuesta
En el centro de las discrepancias está la asignación de fondos para cada una de las principales partidas de gasto.
La denominada «nego box» incluye:
- 942.000 millones de euros para agricultura, pesca, cohesión, gestión migratoria y seguridad
- 502.000 millones de euros para competitividad, investigación, innovación, defensa y espacio
- 182.000 millones de euros para ayuda al desarrollo, asistencia humanitaria y ampliación
- 104.000 millones de euros para costos administrativos
- 134.000 millones de euros para la amortización del fondo de recuperación COVID
Aunque los recortes se aplicaron a todas las partidas, no se hicieron de forma uniforme, dado que las asignaciones nacionales se consideraron difíciles de modificar.
Esta reducción relativamente pequeña en la primera línea de gasto es vista como una victoria significativa para los llamados «Amigos de la Cohesión», agrupación de 16 países del sur y este de Europa que buscan conservar la mayor cantidad posible de fondos agrícolas y de cohesión.
Además, la propuesta introduce un mecanismo de reasignación a favor de 15 países cuyo Ingreso Nacional Bruto (INB) es inferior al 90% del promedio de la UE.
Por otro lado, el grupo modernizador, que abarca desde el oeste hasta el norte y comprende la mayoría de los contribuyentes netos, observó los recortes más pronunciados en lo que consideran prioridades estratégicas nuevas de la UE, como acción climática y tecnologías avanzadas.
Países Bajos fue uno de los primeros en reaccionar, calificando la propuesta como una «caja no negociable».
«Es inasequible, desequilibrada y con un enfoque erróneo. El volumen total sigue siendo demasiado alto en un momento en que el espacio fiscal es limitado en Europa y se requieren decisiones difíciles,» declaró el ministro de Finanzas neerlandés, Eelco Heinen.
Próximos pasos
Estos números constituirán la base para las discusiones a nivel ministerial dentro del Consejo de Asuntos Generales, así como a nivel de líderes en el Consejo Europeo, ambos programados para la próxima semana con el fin de establecer la dirección política en este tema delicado.
Quizás más importante que el contenido de la propuesta es lo que la presidencia chipriota decidió dejar fuera. Mientras intentaba cerrar ciertos capítulos clave del gasto presupuestario, Nicosia dejó abiertos los temas más controvertidos en el texto.
La presidencia optó por no abordar las cuestiones de los mecanismos de corrección conocidos como descuentos, los ingresos provenientes de impuestos a nivel de la UE denominados recursos propios, y el principio de condicionar el presupuesto al respeto del estado de derecho.
En estos asuntos, Chipre siguió la propuesta inicial de la Comisión.
Sin embargo, las sugerencias originales sobre los recursos propios han resultado especialmente polémicas, lo que llevó al Parlamento Europeo a presentar nuevas propuestas fiscales que la Comisión calcula podrían generar hasta 11.000 millones de euros anuales.
Asimismo, el delicado tema del reembolso del Next Generation EU, el instrumento de endeudamiento común aprobado en 2020 para mitigar el impacto económico de la pandemia, permanece sin cambios por ahora.
La presidencia también mantiene la idea de la Comisión de comenzar a amortizar esta deuda comunitaria desde 2028, a pesar de que algunos países, entre ellos Francia, España y Grecia, han solicitado aplazar el reembolso o incluso refinanciar la deuda existente con nuevo endeudamiento, convirtiéndola en permanente.
La propuesta situaría el presupuesto de la UE en el 1,23% del INB del bloque, aunque ese porcentaje se reduce al 1,13% si se excluye el reembolso del fondo de recuperación.
Los Estados miembros enfrentan presión para arribar a un acuerdo antes de fin de año, dado que varios países clave como Francia, Italia y Polonia celebrarán elecciones nacionales en 2027, y las discusiones presupuestarias podrían convertirse en un tema de disputa durante las campañas electorales.
«Todavía estamos lejos de un acuerdo,» declaró un diplomático de la UE a los periodistas acerca de la propuesta.

