Aulas a 30 grados en el IES Sant Agustí: el dineral que la Apima ha pagado

Imaginen a un adolescente de 14 años intentando resolver una ecuación de segundo grado mientras el sudor le resbala por la frente y el aire se vuelve irrespirable. En el IES Sant Agustí, esto no es una distopía, sino la realidad que ha empujado a la Apima a tomar una decisión drástica ante la inacción de las instituciones en Ibiza. Si creías que el sistema público cubría lo básico, lo ocurrido este curso te hará cambiar de opinión.

Cuando el «efecto isla de calor» convierte el pupitre en un horno

En mi experiencia analizando infraestructuras educativas, pocas veces vemos una brecha tan grande entre la normativa y la realidad escolar. Según datos climáticos recogidos en el archipiélago durante 2025 y lo que llevamos de 2026, las olas de calor se han adelantado sistemáticamente a mayo, registrando temperaturas en el interior de las aulas que superan los 30°C.

Esto supone un incumplimiento flagrante de la normativa española. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) es claro: la temperatura en lugares donde se realizan trabajos sedentarios (como estudiar) debe oscilar entre los 17°C y los 27°C. Superar este umbral no es solo una molestia; es un riesgo para la salud que la Conselleria de Educación parece haber ignorado con un silencio burocrático desesperante.

¿Por qué tu hijo no puede aprender con este calor?

Muchos pasan por alto que el cerebro adolescente es especialmente sensible al estrés térmico. Expertos en neuroeducación advierten que, por encima de los 27°C, la plasticidad cerebral se bloquea. ¿El resultado? Una caída drástica en la retención de información y un aumento de la irritabilidad.

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  • Bloqueo cognitivo: El cuerpo prioriza enfriarse antes que pensar, reduciendo la capacidad de concentración en un 20%.
  • Deshidratación silenciosa: En centros de Ibiza, el esfuerzo físico de subir escaleras o cargar libros bajo el sol acelera el malestar dinámico.
  • Frustración escolar: «Ahora los niños discuten por ver quién está debajo del ventilador», confiesa una madre afectada. El clima de tensión sustituye al clima de aprendizaje.

La rebelión de las familias: 20.000 euros para poder respirar

Cansados de esperar un plan de climatización que nunca llega, la Apima y la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) han decidido actuar por su cuenta. Han invertido más de 20.000 euros, recaudados mediante cuotas de socios y bancos de libros, para instalar ventiladores en todas las aulas.

Es un alivio inmediato, pero como bien señalan los padres, es un «parche». Mientras el Ayuntamiento de Ibiza y otras entidades locales debaten sobre competencias, las familias están asumiendo costes que legalmente no les corresponden. Es la paradoja de la educación pública: gratuita sobre el papel, pero financiada por el bolsillo de los padres cuando el termómetro sube.

Guía de acción: ¿Qué hacer si el aula de tu hijo es un horno?

Si te encuentras en una situación similar, no te limites a las quejas en grupos de WhatsApp. Estos son los pasos legales que puedes seguir basándote en el Real Decreto 486/1997:

  1. Registro formal: Presentar una queja por escrito ante la dirección del centro y la Inspección Educativa, citando los umbrales de temperatura del INSST.
  2. Medición oficial: Solicitar que el técnico de prevención de riesgos laborales del sindicato o de la administración realice una medición de la temperatura en las horas críticas.
  3. Recurso al Síndic de Greuges: En Baleares, el Defensor del Pueblo es la vía administrativa más efectiva cuando la Conselleria d’Educació no responde.

No es solo una cuestión de confort, es un derecho fundamental a un entorno de aprendizaje seguro.

La situación en el IES Sant Agustí pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿Deberían las familias pagar por infraestructuras básicas que el Estado promete pero no entrega? El debate está servido en las puertas de todos los colegios de España este verano.

¿Crees que los ventiladores son suficientes o es hora de exigir aire acondicionado real en los institutos del Mediterráneo?

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