Sánchez, conocido como «ateo a secas», asiste en Barcelona a su primera misa presidencial e intenta mostrar apoyo del Papa a su agenda política

Pedro Sánchez y Begoña Gómez a su llegada a la misa oficiada por el papa León XIV en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Las claves

Pedro Sánchez participó como presidente por primera vez en una misa que no era funeral, celebrada en la Sagrada Familia de Barcelona y presidida por el Papa León XIV.

El presidente, reconocido como «ateo a secas«, asistió junto a su esposa, varios ministros y altos cargos, cumpliendo únicamente con el protocolo durante la ceremonia.

La asistencia de Sánchez fue interpretada como un movimiento político, con la intención de alinearse con el mensaje social del Papa, en especial sobre asuntos como la inmigración y el multilateralismo.

Durante su mandato, Sánchez ha mantenido distancia de actos religiosos, dando prioridad a eventos civiles y asistiendo a funerales solo en muy pocas ocasiones.

Era la primera ocasión en que Pedro Sánchez asistía a una misa que no fuera funeral; sin embargo, no se produjeron ni conversión ni epifanía. Él, confeso «ateo a secas» y primer presidente en jurar la Constitución sin crucifijo ni Biblia, apenas mostró emoción durante la ceremonia presidida por el papa León XIV.

La expectación era notable. Sánchez y Begoña Gómez cruzaron la nave central de la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona alrededor de las 19:45, llegando justo antes que los Reyes.

Caminaron pausadamente, con solemnidad, conversando entre sí y observando hacia arriba mientras señalaban la grandiosidad del templo, que mide 45 metros de altura y donde se inaugura oficialmente la Torre de Jesucristo, coincidiendo con el centenario del fallecimiento de Antonio Gaudí.

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y su esposa Begoña Gómez asisten a la misa oficiada por el Papa León XIV en la Sagrada Familia.

A su paso se escuchaban las notas solemnes del órgano de la basílica. El público observaba en silencio y con discreción. Minutos después llegaron Felipe VI y Letizia, quienes fueron recibidos con un caluroso aplauso, a diferencia del presidente.

Los Reyes ocuparon un lugar en el presbiterio, a pocos metros de la primera fila donde estaban Sánchez y Begoña, acompañados por Francina Armengol, presidenta del Congreso de los Diputados, y Salvador Illa, presidente de la Generalitat.

Sánchez asistió con un séquito ministerial de catorce personas, prácticamente un gobierno completo, en contraste con la misa de Cibeles en Madrid celebrada en domingo, donde la única representante del Ejecutivo fue Milagros Tolón, ministra de Educación.

En la primera fila estaban el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el de Transportes, Óscar Puente; la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez; el ministro de Justicia, Félix Bolaños, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

Sara Aagesen (Transición Ecológica), Margarita Robles (Defensa), Jordi Hereu (Industria), Ángel Víctor Torres (Política Territorial), Diana Morant (Ciencia), Arcadi España (Hacienda) y Ana Redondo (Igualdad) también estuvieron presentes.

De Sumar participaron Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, y Ernest Urtasun, de Cultura.

Pedro Sánchez saluda al papa León XIV durante su llegada a la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona.

El Papa inició el rito con un saludo breve en catalán seguido de una oración en castellano, que dio paso al Kyrie y al Gloria correspondientes a la Misa VIII De Angelis. Durante toda la celebración, el Santo Padre alternó ambas lenguas.

Durante la misa, Sánchez y Begoña se limitaron a cumplir con los protocolos: se levantaban y sentaban según correspondía y bajaban la cabeza durante las oraciones, sin recitarlas. Tampoco participaron en la comunión.

Sánchez, mientras los asistentes comulgaban.

En busca del aval político

Desde su regreso a España, el PSOE ha intentado apropiarse del discurso papal para sugerir que el líder máximo de la Iglesia Católica comparte sus planteamientos.

Incluso Elma Saiz, portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, aseguró percibir un «espaldarazo desinteresado» en las declaraciones del Papa respecto a la inmigración y un «aliado» en su «visión humanista«.

Por lo tanto, la presencia del Presidente en la Basílica de la Sagrada Familia no surgió de un impulso religioso, sino que respondió a una táctica política buscando obtener una imagen favorable.

Sánchez, sin embargo, argumentó que se trataba de la primera visita apostólica que España recibía en 15 años y sostuvo que el país goza de un momento óptimo en las relaciones con la Iglesia y el Estado.

El Papa León XIV (c) saluda al Rey Felipe VI (2i) a su llegada a la celebración de la Santa Misa presidida por el Papa León XIV, a 10 de junio de 2026.

Pasó por alto los discursos de León XIV en el Congreso de los Diputados, donde defendió la vida (es decir, se posicionó en contra del aborto y la eutanasia) y criticó la crispación política, centrándose únicamente en el fragmento del mensaje relacionado con la inmigración, la defensa del multilateralismo y la combate a la tecnocasta.

Aunque el Papa invocó la encíclica Magnifica Humanitas y abogó por «evitar enfoques identitarios» y promover «la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes y la opción por los pobres«, esto no significa un respaldo a las políticas de Sánchez.

Tampoco libera a Sánchez de su responsabilidad, directa o indirecta, en los escándalos judiciales que le involucran como «el one«.

Asimismo, no le exime de ofrecer explicaciones ante casos como el de Leire, Santos Cerdán, la imputación de Zapatero, Begoña Gómez, los asuntos relacionados con Koldo y Ábalos, el visto para sentencia de David Sánchez o cómo la mano derecha del Fiscal General del Estado mantuvo reuniones con la fontanera.

El papa León XIV durante la celebración de la misa en la Sagrada Familia de Barcelona.

Sánchez asistió a la misa del Papa por un motivo estratégico. Y curiosamente eligió Barcelona en vez de Madrid, acompañado de Illa, uno de los pocos presidentes autonómicos que mantienen estabilidad en medio de la incertidumbre electoral.

Sánchez, el «ateo a secas»

La actitud ideológica de Pedro Sánchez respecto a los actos religiosos siempre se ha visto fuertemente influida por su convicción personal.

En una entrevista con Risto Mejide, se definió como «ateo a secas» y defendió la separación entre Iglesia y Estado, además de sostener que la religión «debe quedar en las iglesias» y limitarse al «ámbito privado«.

No sorprende que haya sido el primer presidente en jurar la Constitución ante el Rey sin crucifijo ni Biblia.

Con base en este principio, durante sus más de 3.000 días en el cargo ha priorizado actos civiles frente a los religiosos, asistiendo a eventos litúrgicos únicamente con motivo de funerales.

Pedro Sánchez (i) junto a varias autoridades a su llegada a la celebración de la Santa Misa presidida por el Papa León XIV, a 10 de junio de 2026, en Barcelona.

Asistió al funeral de Montserrat Caballé en octubre de 2018 en Barcelona, que incluyó una misa católica; al de David Sassoli, expresidente del Parlamento Europeo, para el cual viajó a Roma; y al de Guillermo Fernández Vara, compañero de partido, celebrado en Olivenza.

Sin embargo, ha evitado participar en las principales tragedias nacionales y funerales de Estado, prefiriendo organizar homenajes de carácter laico.

Por ejemplo, no estuvo en la misa funeral en la Catedral de la Almudena por las víctimas de la Covid-19, alegando un almuerzo con el primer ministro portugués, el socialista António Costa.

Aunque regresó de aquel viaje cuatro horas antes del funeral, optó por no asistir, lo que fue criticado por el PP con acusaciones de «anticlericalismo» y falta de sensibilidad.

Pedro Sánchez saluda al papa León XIV durante su llegada a la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona.

Tras el accidente del tren de Adamuz, en Córdoba, donde murieron 45 personas, el Gobierno intentó celebrar un funeral laico que fue suspendido por la oposición de los familiares. El Obispado organizó un funeral católico al que asistieron los Reyes y tres ministros, pero Sánchez se mantuvo al margen.

Tampoco estuvo en la misa por los 237 fallecidos por la dana en Valencia. En su lugar, organizó un homenaje civil en el Museo del Príncipe Felipe de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Su distancia de los ritos católicos también se ha evidenciado en su ausencia en eventos diplomáticos y papales.

Fue uno de los pocos presidentes europeos que no acudió al funeral del papa Francisco, justificándolo como una decisión «puramente diplomática» y señalando que Felipe VI ya representaba a España.

Sánchez y el grupo de ministros, dándose la paz.

No le importó que los primeros ministros de Bélgica, Luxemburgo y Reino Unido acompañaran a sus monarcas, ni que José Luis Rodríguez Zapatero asistiera al funeral de Juan Pablo II junto a Juan Carlos I.

Tampoco participó en la misa que dio inicio al pontificado de León XIV ni en la ceremonia del pasado domingo en la Plaza de Cibeles antes de la procesión del Corpus Christi.

En lugar de ello, viajó junto a Begoña Gómez al festival Primavera Sound, donde se le vio disfrutando de los conciertos de Gorillaz y My Bloody Valentine.

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